Why are we still hooked on fossil fuels?


JimYongKimclimatechange

By Donald Armbrecht


We often hear about the rise of renewables, and some progress has been made, with solar and wind consumption growing at just under 16% annually. But oil and gas still make up 86% of the world’s energy supply – pretty much the same percentage as in 1997.


global energy use by source 2015

There is some good news, though. Recently, there have been several wind power success stories. For example, earlier this year, Denmark experienced unusually high winds, which helped generate 140% of the country’s consumption needs. This wind power surplus meant that Denmark was able to share some with its neighbours.


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While these stories are promising, as Robert Wilson, a PhD student in mathematical ecology, notes: “Fossil fuels continue to dominate new energy infrastructure. Maersk is not unveiling solar powered container ships. Boeing and Airbus appear content with the age of kerosene. Steel makers are sticking with coal.”
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And if we want to make progress on climate change mitigation, it’s exactly these sorts of companies and industries that will need to get on board with renewables. In 2014, the world was getting 14% of its energy supply from carbon-free sources. By 2050, that figure will have to be 90% if we are to achieve the climate goals set out in Paris earlier this month.




Author: Donald Armbrecht is a freelance writer and social media producer.

La Corte postergó la aplicación de otro “decreto de necesidad y urgencia” de Macri

La Corte Suprema decidió postergar hasta el 15 de febrero la transferencia de las escuchas judiciales desde la órbita de la Procuración General de la Nación a la de la propia Corte por la cantidad "medios humanos y materiales" que involucra. Con la firma de sus tres miembros, el tribunal entendió que “no es posible llevar adelante de inmediato esa misión, dada su especificidad, en tanto involucra la organización de medios humanos y materiales así como una prolija tarea reglamentaria".
El presidente Mauricio Macri había reformado por decretos de necesidad y urgencia otras dos leyes votadas por el Congreso. La primera transfería las escuchas telefónicas judiciales de la órbita de Inteligencia a la Procuración General de la Nación, y la segunda ponía en vigencia el sistema acusatorio a partir del 1 de marzo, que implicaba que las investigaciones quedaran a cargo de los fiscales y que los jueces actuaran como garantes del proceso penal.


El decreto 257/2015 publicado en el Boletín Oficial establece que el nuevo Código Procesal Penal "entrará en vigencia de conformidad con el cronograma de implementación progresiva que establezca la Comisión Bicameral de Monitoreo e Implementación" de esa norma, cuya responsabilidad es del Congreso nacional, "previa consulta con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación".

El DNU también suspende las partidas presupuestarias establecidas para la puesta en marcha del nuevo Código y la creación de nuevas estructuras, y prevé un "mecanismo progresivo de asignación de recursos para atender las erogaciones que demande la efectiva implementación".

Según los considerandos, "la implementación en las actuales condiciones pondría en grave riesgo la correcta administración de Justicia". Pero tanto esta norma como la del traspaso de las escuchas están vinculadas a la presión del Gobierno sobre la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, para que renuncie a su cargo.

Respecto de las escuchas, el decreto 256/2015 indicaba que la Corte "dictará el reglamento de funcionamiento del DICOM", que estará a cargo "de UN (1) juez penal con rango de Juez de Cámara, quien será designado por sorteo y durará en sus funciones por un plazo de UN (1) año y no podrá ejercerlas nuevamente hasta transcurrido un período de CINCO (5) años".

El macrismo patea el tablero político

Más allá de su alianza con la UCR y la CC, el Gobierno basa su acción en la búsqueda de acuerdos y en la cooptación de apoyos puntuales, innovaciones políticas que podrían transformar el sistema de partidos

Por Andrés Malamud


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Muchos pensaron que se venía un gobierno de diálogo, consenso y coalición. El escandalete de los jueces en comisión sugiere que se equivocaron. Más que diálogo habrá negociación, muchas veces subterránea: toma y daca, no deliberación pública. Más que consenso habrá acuerdos: agachadas y concesiones necesarias, no unanimidades. Y más que coalición habrá cooptación: pesca unilateral de apoyos, no reparto de responsabilidades. Ni Néstor imaginó tanto.

El "cuento del chancho" ayuda a relojear el futuro. Trata de un grupo de prisioneros que, hacinados, aúllan por mejores condiciones. Un día el carcelero, harto de oírlos, abre la puerta, tira un chancho vivo y vuelve a cerrar. Se desata el infierno: alaridos, improperios, finalmente ruegos. El carcelero vuelve y retira el animal. Los reclusos, como por arte de magia, se relajan y silencian. Están mejor. ¿Están mejor?

Los viejos caudillos radicales usaban esta estratagema para designar candidatos: lanzaban al ruedo un nombre impotable, lo dejaban macerar y cuando los militantes se habían desgañitado lo bajaban y ponían a otro. El nuevo, por supuesto, habría sido cuestionado antes del chancho. Ahora, en cambio, obtenía una pacífica aprobación. Alfonsín fue un maestro en estas artes. El affaire Reposo-Gils Carbó muestra que a Cristina no le eran ajenas.

El psicólogo Daniel Kahneman ganó el Premio Nobel por explicar los mecanismos mentales que habilitan estas jugarretas. Los radicales, en cambio, ganaron un siglo de supervivencia. Y hoy Macri les aplica un chancho de su propia medicina. Si Pro es el radicalismo del siglo XXI, lo es precisamente porque se le parece.

La UCR y Pro surgieron desde el llano. Eso los distingue del peronismo, pero hay más. Enfrentando una gran insatisfacción social, sus líderes se desprendieron de las élites dominantes, pero construyeron apoyo popular. Ambos partidos se fortalecieron en la lucha contra el unicato y ambos fueron supraideológicos. "Mi programa es la Constitución nacional", dicen que decía Yrigoyen; el equilibrio político y la defensa de las instituciones republicanas constituyeron la plataforma de Cambiemos. Hay, sin embargo, un contraste: la concepción del conflicto. Los radicales enarbolaban su causa contra el régimen, mientras el macrismo concibe a los propios como equipo y a los otros como socios. En su discurso no hay adversarios. No hay pelea. No hay puja distributiva. En síntesis, no hay política. La dictadura de la escasez los corregirá en breve; mientras tanto, hace falta entender su estrategia para anticipar su evolución.

Cristian Ritondo fue candidato a vicegobernador bonaerense durante 24 horas. Juan Cruz Ávila duró tres días como futuro secretario de Políticas Universitarias. Ambos cargos estaban, de toda obviedad, moldeados para el radicalismo. Pero si el viejo partido los hubiera recibido de entrada, habría pedido más. ¿Sabiduría macrista o ingenuidad corregida? Como sea, el radicalismo acabó con participación minoritaria en los gobiernos nacional y provincial, pero, aun así, satisfecho. Sofisticadas teorías sobre la proporcionalidad de las coaliciones son incapaces de explicar lo que Kahneman y cualquier viejo de comité saben.

Esas teorías tampoco ayudan a entender el nuevo escenario. En sistemas bipartidistas, el que gana, gobierna, y el que pierde se embroma. Pero en sistemas multipartidistas, el que gana no gobierna si los que pierden se embroman. La fragmentación partidaria torna necesarias las coaliciones.

Una coalición es un acuerdo entre partidos en el cual se intercambia apoyo parlamentario por ministerios. Porque las leyes las hace el Congreso, y sin él no hay gobierno. El hiperpresidencialismo argentino es un mito: los presidentes sólo son fuertes cuando tienen mayoría parlamentaria y control sobre su partido. Caso contrario, De la Rúa y Héctor Cámpora.

¡Listo!, simplificaron algunos: Macri gobernará en coalición. Se olvidaron de dos detalles: contar las bancas y semblantear al Presidente.

Porque la Argentina no tiene un sistema de partidos, sino varios, entrelazados. La elección presidencial se concentra en dos candidatos. La Cámara de Diputados es multipartidista. Y el Senado tiene un sistema de partido predominante: el peronismo goza de mayoría absoluta, siempre.

El problema, entonces, no es la fragmentación propia, sino la concentración opositora. Este escenario, en que un partido controla la presidencia y otro, el Congreso, se llama "gobierno dividido". Y la solución no es coalición, sino cooptación: el Ejecutivo debe seducir o compensar a legisladores opositores para que voten sus proyectos sin integrarse al gobierno.

Acá entra Macri, que llegó tarde a la política y no fue domesticado por sus "límites objetivos". A diferencia del radicalismo, que ve una pared y frena, Pro encara. Algunas veces rebota, pero otras la derrumba y sigue. Además, un ingeniero entiende de amalgamas y galvanizados, no de coaliciones. "No va a haber cogobierno", aguó fiestas después de Gualeguaychú. Y no lo hay.

Una vez elegido, Macri armó un gabinete desproporcionado. No fue por acuerdo entre partidos: el Presidente designó a sus ministros unilateralmente. Su estrategia se monta en círculos concéntricos. En el primero colocó a gente de su partido o de su confianza. En el segundo situó a dirigentes de partidos aliados. En el tercero cooptó a dirigentes de otros espacios: Lino Barañao (FPV), Gustavo Santos (delasotista), Adrián Pérez (massista), Danya Tavela (Progresistas), Jorge Todesca (peronista clásico) y, algo más lejos, Martín Lousteau (ECO). El cuarto círculo no ocupará puestos en el gabinete: está integrado por gobernadores y legisladores peronistas más sensibles a partidas presupuestarias que a ideologías. Enfríese el juicio moral: sin ellos, el gobierno nacería muerto. La condición sine qua non de la estabilidad política es la división transitoria del peronismo.

El primer círculo gubernamental es de partido; el segundo, de coalición; el tercero, de cooptación permanente, y el cuarto, de cooptación puntual o perforación. La dinámica entre ellos estará definida por el ciclo electoral.

Como cualquier organización política, el objetivo último de Pro es la felicidad del pueblo, pero el estratégico es la reelección. El del peronismo, evitarla. Los funcionarios cooptados no tienen fuerza propia. El único actor relevante cuyo 2017 es más importante que 2019 es el radicalismo: necesita sumar legisladores para no diluirse o tornarse irrelevante. Como en cualquier coalición, el dilema del socio menor oscila entre cooperar y diferenciarse.

La UCR encomendó su conducción a diez hombres: tres gobernadores (Mendoza, Jujuy y Corrientes), cuatro ministros (provenientes de Córdoba, La Rioja, Tucumán y Formosa) y tres autoridades partidarias (de Córdoba, Chaco y Santa Fe). Primer dato: hay renovación generacional. Segundo dato: se mantiene la misoginia histórica. Tercer dato: aparece un desequilibrio territorial jamás sufrido por el partido. Ambas Buenos Aires están ausentes de la cúpula. En la Capital, el reverdecer partidario fue truncado por una embajada; en la provincia, el encefalograma sigue plano. El radicalismo mantiene raíces profundas en medio país, pero se ausenta de la otra mitad. Pro, en perfecto contraste, recluta al 90% de su dirigencia en el área metropolitana de Buenos Aires. La experiencia internacional ofrece dos ejemplos de cómo puede evolucionar una alianza con estas características.

En Alemania, la democracia cristiana (CDU) de Angela Merkel se presenta en 15 de las 16 provincias, mientras su aliado socialcristiano (CSU) tiene el monopolio de la representación en Baviera. El partido resultante se denomina CDU-CSU. En Australia, los partidos Liberal (urbano) y Nacional (rural) constituyeron hace años una coalición permanente, fusionándose en algunos estados y manteniendo la autonomía en otros. Pro y la UCR podrían encontrar en una asociación similar la alternativa a la fusión o a la ruptura. La división del trabajo en el territorio daría forma a un nuevo partido.

Hemos diagnosticado coalición, cooptación y perforación como estrategias concéntricas de gobierno. Sugerimos también que los partidos pueden estar mutando. Si a este gobierno le va bien, las etiquetas compuestas (PJ-FPV, UCR-Pro) pasarán a ser la norma. La Argentina experimenta profundas innovaciones políticas; no está bueno que los analistas se achanchen en conceptos conservadores como coaliciones y partidos ideológicos.Politólogo, investigador de la Universidad de Lisboa

Techint aumenta el precio de la chapa y los industriales afirman que retrotraer precios así es imposible





Fue a partir de la denuncia de empresas que emplean ese insumo para su producción y que recibieron listados con un 32% de incremento. La siderúrgica alegó que el nuevo valor es en respuesta a la devaluación del peso tras la eliminación de la administración cambiaria.


Siderar justificó sus aumentos en función del precio del dólar en la Secretaría de Comercio.

Techint aumenta el precio de la chapa y los industriales afirman que retrotraer precios así es imposible
 Pese a que en su última aparición pública, el 17 de diciembre, el titular del Grupo Techint, Paolo Rocca, aseguró que la devaluación del 40% no afectaría el poder adquisitivo del salario ni impactaría en los precios, una de sus empresas, Siderar, aumentó la semana pasada un 32% el precio de la hojalata, un insumo clave para la industria alimenticia que, para recuperar rentabilidad, desde hoy sale al mercado con valores remarcados.

La medida, que se conoció dos semanas atrás, a pocas horas de los dichos de Rocca, provocó la reacción de las industrias que le compran a Siderar las planchas de hojalata para fabricar sus envases. A instancias de esos reclamos, la Secretaría de Comercio, a cargo de Miguel Braun, citó a la empresa de Rocca y le solicitó un descuento que las empresas afectadas consideran menor.

Daniel Persano, gerente comercial de la firma alimenticia Inalpa, confirmó ayer a Tiempo que, como consecuencia del aumento del insumo, la empresa definió aumentos de entre el 17 y el 21% en toda su línea de productos y que los nuevos precios tendrán vigencia a partir de hoy. "Es lo que tengo que remarcar para emparejar la utilidad que vamos a perder", señaló Persano, quien alertó por la apertura de duras negociaciones con los supermercados. El caso de Inalpa es un alerta en un sector industrial sensible a los movimientos de la cotización del dólar. Según Persano, tras conocer la decisión de la firma de trasladar a precios el aumento de Siderar, la Secretaría de Comercio citó a sus representantes a una reunión que todavía no tiene fecha ni horario. "Hay una gran incertidumbre en la industria porque no se sabe si se va a mantener el dólar como está. Si llega aumentar de nuevo va a ir todo para atrás", lamentó el gerente.

Siderar justificó sus aumentos en función del precio del dólar en la Secretaría de Comercio.

La semana pasada, la empresa de Rocca concedió un descuento del 14% sobre la diferencia entre el dólar a $9,70 y el dólar a $13,50, una quita considerada menor: "Bajaron un poco para amortiguar la diferencia. Es poco teniendo en cuenta que impusieron un precio gracias a su posición monopólica", agregó Persano. En las reuniones con Comercio Siderar justificó sus aumentos en función del precio del dólar. A la par, otros proveedores de la industria alimenticia, como los fabricantes de etiquetas o polietileno, presentaron aumentos del 90 por ciento en los últimos días. La posición dominante de Techint en el insumo provocó que muchas empresas se pasaran a envases de otros materiales.

"El discurso de la devaluación como 'sinceramiento' es mentira. Nosotros siempre operamos con un dólar a $9,70" Daniel Persano, gerente comercial de la firma alimenticia Inalpa.

En el sector informan que la hojalata influye entre un 68% y un 70% en el valor de los productos. "Si ellos aumentan un 30% el valor del material yo tengo que remarcar por lo menos un 20% y lo que preocupa es que son mercancías de alto consumo destinadas a los sectores medios y bajos de la sociedad", detalló Persano, quien agregó que "si abre la importación de Brasil, podría ser un impacto definitivo. Tenemos 300 familias que dependen de nosotros en Pavón (Santa Fe), un pueblo de tres mil habitantes. El discurso de la devaluación como 'sinceramiento' es mentira. Nosotros siempre operamos con un dólar a $9,70", advirtió. Mientras esperan la confirmación de la audiencia con la secretaría, en Inalpa anticipan que la posibilidad de retrotraer los precios de sus productos es "imposible". Con los nuevos números de Techint "si mantenemos los precios perdemos una fortuna", señaló el referente de la alimenticia.

"Está suspendida 'de facto' la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual"




La Afsca informó que trabajadores que debían cumplir tareas de fiscalización durante el fin de semana fueron impedidos de ingresar a la sede del organismo, clausurado el jueves por el juez Julián Ercolini.

"La prohibición fue comunicada ayer y hoy por personal policial apostado en el ingreso al edificio de Suipacha 765, CABA, a la directora de Fiscalización y Evaluación Sabrina Frydman y el personal de su área que intentó ingresar a cumplir con las tareas habituales", informó la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual a través de un comunicado. Recordaron que el organismo "realiza controles los 365 días del año para monitorear el cumplimiento de lo establecido en la ley 26.522".


“Tal como lo denunció el propio Martín Sabbatella durante el operativo de desalojo, la ley de medios está suspendida ‘de facto’, ya que al clausurar absolutamente el edificio de AFSCA no se están realizando las fiscalizaciones ni las tareas que el organismo realizó con normalidad hasta el jueves 24”, explicó el director nacional de Imagen y Comunicación Fernando Torrillate.

“No solo están suspendidos los controles de fiscalización. Si una frecuencia de aviación o de organismos de seguridad es interferida, con los riesgos de vida que pueden derivar de ello, no hay quien reciba la denuncia en AFSCA porque está clausurada", explicó, y agregó: "Si el Presidente de la Nación o un gobernador tienen la necesidad de realizar una cadena oficial, no hay quien les comunique a los medios la obligación de transmitirla". Puso como ejemplo que si el gobernador entrerriano quisiera hacer algún anuncio por cadena debido a las inundaciones en esa provincia, no cuenta posibilidades de hacerlo.

"Si un juez tiene que comunicar la búsqueda de un menor desaparecido, AFSCA no puede trasmitirle a los medios ese aviso de interés público como lo establece la ley, porque el organismo fue clausurado por Ercolini”, añadió Torrillate.

La clausura fue dispuesta el jueves por el juez federal Julián Ercolini, luego de que el fiscal Carlos Stornelli le solicitara el desalojo del edificio y el allanamiento. No se sabe hasta cuándo se extenderá la clausura del organismo, que fue intervenido mediante un decreto del presidente Mauricio Macri, ignorando los mecanismos legales para remover a los directores de la autoridad de aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Capitanich: "La intervención de la AFSCA merece el repudio de todos"

El intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, se expresó ayer en contra de la intervención a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) realizada este miércoles por decreto del presidente de la Nación, Mauricio Macri.


Aseguró que esta decisión merece el “repudio de todos”. “Esta decisión merece el repudio de carácter general de la sociedad argentina por una razón muy sencilla: la ley de Medios tuvo una amplia aprobación del Congreso y está establecida claramente en la integración de sus miembros”, recordó Capitanich en declaraciones radiales. “La AFSCA tiene siete miembros: dos propuestos por el Poder Ejecutivo, dos por el Consejo Federal de Comunicación, dos representantes de Radio y Televisión y tres expresiones de la primera, segunda y tercera minoría del Congreso.



Este es un sistema de representación de carácter democrático.

Y la verdad es que cada uno tenía un plazo de vigencia en el ejercicio de la función y de la responsabilidad”, indicó. “Pretender abolir organismos por vía de intervención significa desconocer claramente el funcionamiento institucional y a su vez vulnerar los principios esenciales de su creación. Si bien ellos pretenden argumentar que no se va a cambiar la ley en realidad lo que hacen es una intervención para fulminar su esencia”, afirmó.

“En realidad el ‘partido judicial’ a través de distintos fallos ha impedido la aplicación de esta norma solamente para el grupo Clarín. Entonces la verdad es que no se ha propiciado lo que significa la necesidad de pluralidad de voces. Estamos ante un problema serio en la Argentina. Hay una clara incidencia en la reducción de la pluralidad de voces. Se pretenden el discurso único y hegemónico, porque ahora no sólo los grupos corporativos han hegemonizado los medios privados sino también los medios públicos. Hoy la pluralidad de voces se extinguió”, concluyó.-

General Motors suspende a su personal hasta febrero y el gremio dice que "los trabajadores porque perdieron el 48 por ciento del sueldo"

General Motors detiene su producción hasta febrero

Se trata de la planta ubicada en la ciudad santafesina de Alvear. Quejas de Smata por la devaluación.

La planta industrial de la empresa General Motor ubicada en la localidad santafesina de Alvear, 15 kilómetros al sur de Rosario, detendrá su actividad a partir de mañana y retomará la producción en febrero, informaron fuentes gremiales.

Los 2.350 operarios de la planta entrarán en receso hasta febrero de 2016, detalló el delegado del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), Marcelo Barros, quien aclaró que "los días 28, 29 y 30 de diciembre no se trabajará por falta de materiales".




En declaraciones a la radio LT8 de Rosario, el gremialista explicó: "A partir de enero entra en receso todo el personal, ya que en febrero se arranca con la fabricación del nuevo modelo del Proyecto Fénix que producirá la segunda generación del Chevrolet Cruze, que será exportado a Brasil y a otros mercados internacionales".

Por último, Barros cuestionó las medidas económicas implementadas por el gobierno nacional que "perjudica a los trabajadores porque perdieron el 48 por ciento del sueldo".

Aguad el hombre de los 60 millones de dólares: "El país normal funciona como estamos funcionando"



El ministro de Comunicación volvió a defender la intervención dispuesta por decreto en la Afsca y afirmó que Martín Sabbatella "no puede seguir" como titular del organismo porque "sino comete un delito". Aguad sostuvo que la nueva ley de Ministerios establece que será su cartera la que aplique las políticas del área y sentenció que eso "modifica" la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.



"Una persona dura cuatro años en su cargo, la pone en este caso el Poder Ejecutivo. Bueno, el Poder Ejecutivo que la puso, la puede remover, por más que dure cuatro años. Duran mientras no lo saque la autoridad que los puso", afirmó Aguad en declaraciones a Radio Continental. También aseguró que la nueva ley de ministerios, que creó la cartera de Comunicación, establece que será esa cartera la que aplique las políticas de esa área, y asegura que eso "modifica la Ley de medios".




"Esto no es un mal antecedente, porque la intervención también está prevista en la Constitución. Está probado el mal desempeño, la rebeldía, porque a pesar del cambio que hubo en la Ley de ministerios, ellos se negaron a que la autoridad de aplicación de las políticas de comunicación era el ministro. Eso ya es una generación de conflicto con lo cual no puede seguir así", agregó.


Pese a que dijo que Sabbatella tiene el derecho de recurrir a la Justicia, aseguró que ya no podrá volver a su cargo, ya que "hay un artículo del Código Penal que dice que removido un funcionario, si se resiste a dejar el cargo, comete un delito".


El ministro explicó que las nuevas autoridades "aún no han podido ingresar" a la sede del organismo que ayer fue intervenido y sostuvo que Sabbatella no puede tomar decisiones. "El está ahí, pero las decisiones administrativas y políticas del ente que él presidía ya no las puede tomar. El Gobierno se ha hecho cargo de las cuentas bancarias del organismo, se puso en comisión a todos los funcionarios que nombró Sabbatella y se ha pedido a la Sigen la realización de una auditoría contable que realizarán el lunes", precisó el funcionario.


Por último, negó que tomar este tipo de decisiones por decreto atenten con la "normalidad" institucional del país. "Estamos acostumbrados a la anormalidad en este país. Pero el país normal funciona como estamos funcionando, y tiene que seguir funcionando así. No puede volver a ocurrir lo que ocurrió en el Gobierno anterior", aseveró el dirigente radical.



La prescripción de la cau­sa judicial penal contra el ex interventor federal de la Mu­nicipalidad de Corrientes, Oscar Aguad, designado ministro de Macri, continúa generando ola.

El denunciante relató cómo el dinero salió del banco en camiones, luego fue a un avión y terminó en córdoba “para financiar la campaña de la UCR”.


La Re­vista Veintitrés entrevistó al denunciante del caso, Rodol­fo Amílcar Paladini; el medio reveló detalles a través del testimonio del querellante sobre el movimiento de los 60 millones de dólares que Aguad había tomado en el año 2000 y nada se supo después de ese dinero.



Es probable que nunca se sepa, porque a fines del mayo pa­sado la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) dictó la prescripción de la causa a trece años de ini­ciarse. “El fallo de la Corte respecto de la causa Aguad me pareció una cachetada a la gente seria de la República Argentina.


A todos aquellos que procuramos un país se­rio, un país con el respeto a la ley, al Estado de derecho. Además fue abrir un portón a todos aquellos funciona­rios públicos que se enrique­cen estando en la función pública, luego sin rendir cuentas se van y después la Justicia no los persigue”, re­flexionó Paladini.


Pocas semanas después del dictamen de la Corte Su­prema, el flamante Frente Amplio (FAU) que intenta disputar la presidencia en 2015, una alianza en­cabeza por el radicalismo firmó la creación de una Conadep, una comisión que tras la partida del kir­chnerismo del poder en diciembre el año que vie­ne, de producirse, investi­gue todos los hechos ilícitos cometidos en doce años de administración del Frente para Victoria (FpV), símil a la Conadep que investigó delitos de lesa humanidad a inicios de los ‘80 pos dicta­dura.


Lo curioso es que entre todos los referentes de dicha alianza que firmaron la idea: Elisa Carrió, Julio Cobos, Hermes Binner y Fernando Solanas, está Oscar Aguad.


“De Corrientes se llevó 60 millones de dólares, en bi­lletes americanos, en tres camiones de caudales. Los sacó de la sucursal del Banco Nación de Corrientes.


Fue en el 2000 y llevaron el dinero a Córdoba en un avión, para pagar la campaña de la UCR y engrosar los bolsillos de Aguad, Ramón Mestre, padre del actual intendente Ramón Mestre, y Ramón Darwich, asesor del Intendente”.


Un intercambio de favores, según Ferreyra


Cuando se conoció el fallo de la Suprema Corte, la diputada nacional del FpV de Co­rrientes, Araceli Ferreyra, dijo que se trató de “un intercambio de favores”.

La opinión la sostuvo en base a que Oscar Aguad es miembro del Consejo de la Magistratura, donde se debate y se aprueba el presupuesto para la Corte nacional. De hecho, compartió un plenario de magistrados ante el ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak, también a fines de mayo pasado, en medio de las que­jas por su absolución judicial.

Could better data reduce inequality?


 A woman holds her newborn baby in a nursery in the Juba Teaching Hospital in Juba April 3, 2013. Very few births in South Sudan, which has the highest maternal mortality rate in the world at 2,054 per 100,000 live births, are assisted by trained midwives, according to the UNDP's website. Picture taken April 3, 2013. REUTERS/Andreea Campeanu (SOUTH SUDAN - Tags: SOCIETY HEALTH TPX IMAGES OF THE DAY) - RTXY7Q8


By Kate Somers and Cesar Victoria



Improved data makes inequalities visible. Take for example the lives of two Nigerian girls—let’s call them Fara and Abimbola—who were born one month apart. Fara was born into a poor rural family of Hausa ethnicity in the country’s North West zone. Her 18-year old mother did not receive any antenatal care prior to delivering Fara at home without a skilled healthcare worker. By comparison, Abimbola was born into a wealthy urban family in a city in Nigeria’s South zone. Abimbola’s 27 year-old mother had ten antenatal care visits and delivered in a government-run health center with a skilled midwife. Abimbola weighed 3500 grams (over 7.5 pounds) at birth. In 2013 by age two, the girls’ health outcomes were substantially different. Fara’s growth was severely stunted and she was below the first percentile of the World Health Organization’s growth standards. Abimbola, however, was within the 30thpercentile for height – well within the normal global range.

While their names are fictitious, the data is real and their life experiences show how unequal access to services and opportunities perpetuate poor health and nutrition outcomes, limiting the potential to lead a full life. This month the United Nations celebrates the 65th Anniversary of the formal establishment of Human Rights Day observed globally each December. We support a focus on measuring and improving equity for the world’s poorest and most vulnerable to achieve the new Sustainable Development Goals(SDGs) while advancing social justice and human rights.

The study of inequalities was nearly absent from the scientific literature on global maternal, newborn and child health and nutrition until the early 2000’s. This began to change in 2001 when analyses of socioeconomic inequalities within low and middle-income countries were made possible by the incorporation of household asset indices in Demographic and Health Surveys as highlighted in the World Bank’s publication of such analyses.

In 2003, the Lancet Child Survival Series boldly stated that “more of the same is not enough” in a plea for the incorporation of an equity dimension in monitoring, accountability, country-level programming and advocacy. The Lancet series helped launch the Countdown to 2015 initiative in 2005, which has since issued seven global reports where equity analyses play a major role. Several countries, such as Brazil, Mexico, Bangladesh and Peru started to employ explicit equity criteria to guide program implementation. UNICEF embarked on its own journey of prioritizing equity in child survival, health and nutrition. Today at a global level, the Health Equity Monitor at the World Health Organization keeps track of maternal and child health inequalities based on analyses carried out at the Federal University of Pelotas in Brazil.

While the Millennium Development Goals failed to include equity, the SDGs have placed this guiding principle squarely within our global remit, acknowledging that equity is central to sustainable global progress. Equity is a critical component of SDG 3 – ensure healthy lives and promote well-being for all at all ages; SDG 5 – achieve gender equality and empower all women and girls; SDG 10 – reduce inequality within and among countries; and SDG 17.18 which calls for countries to increase the availability of data disaggregated by income, gender, age, race, ethnicity, migratory status, disability, geographic location and other characteristics relevant in national contexts by 2020. The global community realizes that measuring equity matters. The Lancet recently published a comment authored by more than 20 global maternal, newborn, and child health experts, who identified equity as one of five key principles to improve measurement and data use, along with focus, relevance, innovation and leadership.

If we want to ensure a more equitable future for children like Fara, we need to focus on three key dimensions of measuring equity: monitoring, evaluation, and action. First, we must continue to monitorequity. Fortunately, the global community has developed effective processes for how to measure equity through initiatives such as Countdown to 2015 and the WHO Health Equity Monitor where we can see whether coverage of health interventions are becoming more or less equitable across wealth quintiles, gender, and residence over time. Still, more can be done to monitor equity among ethnic groups, the urban poor, and wealth deciles. Second, the evaluation dimension of equity also requires better evidence and understanding. Program evaluations must produce disaggregated results to ensure that the neediest are being reached. We also need to ask ourselves what we are not measuring well enough today, such as women’s empowerment, in preparation for tomorrow. Third, we need action. We know enough about measuring equity today to identify the ‘Faras’ of the world who are experiencing these inequities and prioritize programs and resources to more effectively reach them.

Equity provides a platform for focusing on those who are being left behind. With the SDGs, we have a new global mandate before us. We need to carry forward the momentum we have built to tackle the measurement and programming challenges ahead. We need to invest in improving indicators, data sources, and communication tools to best measure equity and progress. In sum, a focus on equity is a powerful step towards better health, development, social justice, and human rights.

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Fara is a typical example of the 13.8% of Nigerian children surveyed in 2013 who failed to receive a single intervention, out of a list of eight well-established life-saving interventions.



Authors: Kate Somers is a Program Officer in the Bill & Melinda Gates Foundation’s Maternal, Newborn and Child Health team where she supports the measurement, health policy, and evidence portfolio. Cesar Victoria is Emeritus Professor of Epidemiology at the Federal University of Pelotas in Brazil and has honorary appointments at Harvard, Oxford and Johns Hopkins University, and the London School of Hygiene and Tropical Medicine.

Image: A woman holds her newborn baby in a nursery in the Juba Teaching Hospital. REUTERS/Andreea Campeanu.

Quiebre de la Democracia

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Por: Eduardo Di Cola*


Macri, que es el ùnico que al asumir como presidente desde el año 1983 hasta la fecha no ha convocado a sesiones extraordinarias del congreso, se está comportando en contra de la voluntad de la mayoría de los argentinos expresada en las urnas.


El argumento, explícito por parte de algunos e implícito por parte de otros, que está utilizando el gobierno para avasallar las instituciones y desconocer al parlamento, es la legitimidad que le da haber ganado las elecciones presidenciales.


Esto es una verdad, pero a medias. Es cierto que Macri es Presidente de todos los argentinos por haber logrado la mayor cantidad de sufragios. Pero no es cierto que haya ganado en el Parlamento. En lo que a los representantes del pueblo se refiere obtuvo una considerable menor cantidad de votos.
Cabe recordar que la composición del Poder Legislativo queda definida en la primera vuelta de las elecciones, las que fueron ganadas por el Frente para la Victoria. Vale decir que la condición de primera minoría en la Cámara de Diputados y de mayoría absoluta en la Camara de Senadores, no solo está expresada por el triunfo electoral del FpV en elecciones de años anteriores, sino que está ratificada por el resultado alcanzado en octubre pasado.


Avasallar el congreso hoy es vulnerar, atacar, desconocer, violentar la voluntad popular. Es una actitud absoluta y totalmente antidemocrática y debe ser motivo del más enérgico rechazo y repudio.

*Ex Diputado Nacional

Humor Prol


Que estas fiestas los colmen de paz, felicidad y amor, en consonanciacon el clima de alegría que el fin de la grieta a instalado para siempre entre los argentinos

Lozano: "El resultado de los anuncios económicos será de recesión"





Para Claudio Lozano, economista y referente de Unidad Popular, “el Gobierno Nacional ha decidido encarar la situación económica asumiendo una deuda nueva de aproximadamente 35.000 millones de dólares (deuda con China, deuda del Tesoro con Bancos, deuda con importadores y deuda del BCRA por contratos de dólar futuro), ha comprometido una devaluación cuya magnitud aún no sabemos, pero que difícilmente baje del 42% ubicando al dólar en torno a los $14, con el objetivo de garantizar el anticipo de dólares por parte de las cerealeras".


"Esta devaluación, sumada a la eliminación de las retenciones, (y a tasas de interés para las letras del BCRA que ya se ubicaron en un 38%), definen el ingreso de la Argentina en una verdadera trampa recesiva. Aún no sabemos lo que el Gobierno piensa hacer con el tema precios, ya que en este contexto difícilmente baje del 30% o 35% anual, y el único amortiguador que aparece en escena es la caída de la actividad económica.


Todo esto se hace en nombre de resolver lo que el actual gabinete económico entiende que es el principal problema y generador de todos los males que es el cepo cambiario. Ese instrumento, que ciertamente ha tenido efectos distorsivos, no es el causante de los males ni el causante del estancamiento con inflación de la economía argentina. Las razones del problema argentino radican en la baja y mala calidad de la inversión, asociada al comportamiento de los principales capitales locales y trasnacionales de nuestra economía. Capitales sobre los cuales el gobierno anterior jamás tuvo ni supo establecer marcos regulatorios que pudieran limitar la fuga de capitales, la elevada remisión de utilidades al exterior, así como la inversión dominantemente inmobiliaria.


El Gobierno ha decidido comenzar a resolver los problemas acentuando centralmente la transferencia de ingresos y ventas hacia los sectores exportadores y deprimiendo el mercado interno en un contexto de estancamiento y debilitamiento de la demanda mundial sobre nuestros productos. El resultado de esta opción, que no es “pobreza cero”, ya que aumentará la pobreza en la Argentina -en tanto no haya otros instrumentos que compensen lo que hasta aquí se ha anunciado-,

Por DNU y bloqueos, el PJ amigable rompe con Macri y se junta con el kirchnerismo


LAS ATROPELLADAS PRESIDENCIALES DEJAN SIN MARGEN AL PERONISMO "CIVILIZADO". FACTOR UNIDAD Y ACUERDOS, EN DEBATE


Por: Pablo Ibáñez




Mudos, incómodos y quietos. La fragilidad económica de muchos -casi todos- y la coraza del debutante que recubre a Mauricio Macri congelan, por ahora, una reacción unívoca de los gobernadores del PJ, refugio territorial del peronismo lejos del todopoder, frente a la ristra de "decretazos" que el Presidente enlazó desde que asumió.

Veloz, con manual peronista, Macri trasmitió que ejercerá el poder sin pudor ni amabilidades. El peronismo, que gruñía contra "las formas" de Cristina de Kirchner, saludó el asado en Olivos como un episodio político casi mágico. Pero la luna de miel duró unas horas: Macri la degolló con el lapicerazo macrista con que nombró, a lo César, a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz como cortesanos.

Ayer, Macri agregó tres fojas al expediente de un PJ en alerta: Emilio Monzó se sentó sobre la notificación de Marcos Cleri como miembro del Consejo de la Magistratura, adormeció a la par de Gabriela Michetti la designación de Ricardo Echegaray en la AGN e intervino el AFSCA, organismo creado por Congreso para ser árbitro y ejecutor de la ley de medios.

Simpatías

Ni Cleri, ni Echegaray ni, menos aún, Martín Sabbatella son un imán de simpatías entre los peronistas institucionales pero la ofensiva macrista opera como un abracadabra y unifica a la diversidad PJ. La maniobra primero malquistó a los senadores con Federico Pinedo, en el instante que estaba construía identidad como interlocutor confiable, y ahora a los diputados con Monzó -que hace una semana no le atiende el teléfono a Héctor Recalde- y fue, en este tiempo, la ventanilla para gobernadores y jefes partidarios de todo tipo y color.

El Macri que se perfiló con la cautelar para que Cristina deje el poder el 9 de diciembre a la medianoche y se vio en toda su dimensión con los cortesanos a dedo, la liquidación del AFSCA y el bloqueo a designaciones como las de Cleri -apenas una rotación porque ocupa el lugar de Anabel Fernández Sagasti, que fue al Senado- borra de la superficie los atisbos de peronismo amable y deja sin argumento ni campo de acción a figuras como Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Salta, que se recortaba en el cielo peronista como un renovador elegante y republicanista.

Elogios

Urtubey fue, de hecho, el cacique más elogioso con Macri por el almuerzo en Olivos y cuerpeó para sentarse en la conferencia como el rostro del nuevo peronismo. A los dos días, su hermano senador objetó el decreto de la Corte y luego se licuaron los halagos. Con sus medidas -a las que algunos, en el PJ, suman lo ocurrido con Cresta Roja- el Presidente clausura, o dificulta al extremo, el esfuerzo de cualquier peronista para ser Macri friendly.

Pablo Kosiner, diputado top de Urtubey, uno de los que bajaron a la asamblea legislativa de Macri a contramano de lo que decidió el bloque, cuestionó la intervención del AFSCA. "Es un retroceso en los derechos comunicacionales", dijo el salteño y pareció ampliar la foto de familia del peronismo opositor. Kosiner quería ir al Consejo de la Magistratura en lugar de Fernández Sagasti.

Antagonista, el Presidente no deja lugar a grises porque, sobre todo, derrumbó el relato del republicanismo y la gobernabilidad que abrazó el PJ elegante. El éxito de Macri se puede medir en dos hechos: el alineamiento que Miguel Angel Pichetto logró en el bloque del Senado y la descompresión de la tirantez en la bancada de diputados, que crujió cuando Cristina impuso a Recalde en desmedro de José Luis Gioja.

Tras aquellos chispazos el bloque opera on line, e incluso Kosiner interviene del grupo de abogados que se armó -donde Eduardo "Wado" De Pedro interviene poco- para seguir y analizar las medidas del Gobierno.

De ese scrum salió, con la coordinación del terceto que integran Recalde, el formoseño Luis Basterra y la bonaerense María Teresa García un escrito con impugnaciones a Rosenkrantz -lo presentaron ayer las diputadas Carolina Gaillard y Araceli Ferreyra (ver página 13)- y se empezó a bosquejar el argumento para elevar denuncias contra Monzó y Michetti por "incumplimiento de deberes de funcionario público" por no remitir las noticiaciones sobre las designaciones de Cleri en la Magistratura y Echegeray en la AGN.

Judicialización

"La decisión del bloque es no judicializar la política pero lo que están haciendo es demasiado" dijeron, anoche, en el bloque del FpV. "Lo de Macri es peronismo salvaje" agregó, con algo de ironía, un referente del interior sobre el compotamiento del Presidente.

Los senadores, vía documento, avisaron que no aprobarán los pliegos de Rosatti y Rosenkrantz, el PJ/FpV se planteó en la comisión de DNU (ver nota página 11) y ahora los diputados, unidos por Macri, se ponen en alerta permanente. Hay un puñado de diputados que pactaron no alejarse más de 3 horas "en auto" de Capital durante el verano. No es el caso de Máximo Kirchner, que avisó que hasta el 4 o 5 de enero no volverá a pisar el Congreso.

La misma quietud mantendrán los gobernadores que, antes de exponer una tensión extrema con Macri, deben ordenar la convivencia económica con la Casa Rosada. Rogelio Frigerio puso a Alejandro Caldarelli a revisar los informes que le baja cada gobernador que lo visita e, inevitablemente, le suplica fondos para pagar salarios y aguinaldo.

Frigerio divide al mundo del PJ en dos hemisferios: los que fueron reelectos y los nuevos. A aquellos les mezquina recursos para rigorearlos; a los nóveles les ofrece, como salida elegante, que se despeguen de sus padrinos. El caso testigo es Gustavo Bordet, de gobernador de Entre Ríos (provincia a la que llegará el ministro por las inundaciones del Río Uruguay) delfín de Sergio Urribarri, sobre quien Jorge Busti, operador secreto de Frigerio en esos pagos, susurra sugerencias a Bordet para que haga lo que Urribarri le hizo a él: traicionarlo.

Hay otras fuerzas que buscan romper acuerdos. El peronismo endulza a Adolfo Rodríguez Saá y hurga en la convivencia que Sergio Massa selló con Macri y Monzó, en la que algunos anexos no se estarían cumpliendo. Una fantasía de los peronistas es que Massa se despegue del Presidente con lo cual dinamita el empate frágil de la bicameral de DNU, donde el FpV/PJ tiene 8 y Cambiemos, más la adolfista Liliana Negre de Alonso y Raúl Pérez, del Frente Renovador, equiparan.


España: Las elecciones de la rabia, el miedo y la nostalgia…y empate estratégico

Antoni Domènech
G. Buster
Daniel Raventós

Todo el mundo lo dice, y es verdad aunque sea un tópico: estas son las elecciones más importantes desde la recuperación de las libertades públicas en nuestro país. Tal vez por eso proliferaron también en las últimas semanas las grandes consignas y los rótulos campanudos: “una segunda Transición”, “el fin de la vieja política”, “el comienzo de una nueva era”. Y así todo.
El diario El País, que se ha pasado meses publicando día sí y otro también alarmadas columnas groseramente detractoras del “populismo totalitario” de Podemos cambió llamativamente de registro. A buen hambre no hay pan duro: la bilis anti-Podemos más neciamente demagógica de los habituales columnistas peritos en legitimación de lo que haga falta, y en particular de las infinitas bondades del 78, dio inopinadamente paso al inane almíbar de autoconsolación: “esto tiene buena pinta”, una “segunda transición” estaría en marcha.
No sin razón protestaba el escritor Gregorio Morán hace poco desde La Vanguardia:
“... las apelaciones de ´los nuevos´, ya sea Ciudadanos o Podemos, a una Segunda Transición me parecen ridículas. ¿Transitamos de dónde a dónde? Una cosa era pasar de una dictadura a una democracia, y otra sanear un régimen corrupto."
La campaña electoral de las elecciones sin duda más importantes desde 1977 ha sido rara. Diríase que los programas de todos los partidos, “nuevos” y “viejos”, han sido lo de menos. No sólo a causa del enorme papel jugado por los numeritos circenses a que se sometieron los candidatos en los más variadosreality shows, ni, menos, por el (inevitable) consignismo de estilo publicitario que pareció dominar el grueso de aquellos pseudodebates y trifulcas tertulianescas que no podían menos de traer a la memoria aquel viejo sarcasmo de El Roto:

Basta reparar en un hecho. Un hecho solo, tan imponente como sorprendentemente desatendido por la miríada de “analistas” y “cronistas” con que ha contado la campaña electoral. La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y la “Troika” han sido los grandes ausentes del debate y, si bien se miran, de los distintos programas. Y no precisamente porque las “instituciones” hayan hecho mutis por el foro o se hayan puesto discretamente de perfil. Al contrario: no se ha privado en plena campaña la Comisión Europea de lanzar advertencias, y no a humo de paja: sobre la “necesidad” de dar otra vuelta de tuerca a la “reforma del mercado de trabajo”, sobre la “necesidad” de recortar el gasto público y seguir reduciendo el déficit en 2016 en 11.000 millones de euros, venga el gobierno que venga, sobre los “persistentes desequilibrios” de la economía española, etc.
¿Habrá que recordar que el principio del fin del llamado “régimen del 78” y de su pilar central –el bipartidismo turnista dinástico— empezó con la violencia ejercida en mayo de 2010 por el BCE y la Comisión Europea contra un gobierno socialista que se allanó inmediatamente a dar un giro de 180% grados a sus políticas sociales sin pasársele siquiera por la cabeza la necesidad de refrendar democráticamente su capitulación convocando nuevas elecciones? Tampoco será necesario decir que el bipartidismo dinástico, conminado por las instituciones europeas, impuso en solitario, en agosto de 2011, una reforma constitucional express –la del famoso artículo 135 de la CE— que favorecía el pago de la deuda a una banca privada irresponsable por encima de las más elementales necesidades de gasto público y social.
Que nadie se acordara de la Unión Europea en esta campaña tiene, sin embargo, una explicación bastante fácil. A nadie interesaba.
No interesaba a Podemos, un nuevo partido de ascenso fulgurante –hace un año todas las encuestas lo daban vencedor—, cuyas expectativas de voto quedaron terriblemente dañadas con la capitulación de Tsipras en julio pasado tras ser sometido el gobierno griego a un obsceno chantaje por parte de la Comisión Europea y del BCE (precisamente con el objetivo nada secundario de escarmentar en cabeza ajena y hundir las expectativas de Podemos). La dirección de Podemos manejó torpemente esa situación en las elecciones catalanas del pasado 27S, y esa fue una de las razones importantes de su estrepitoso fracaso en ellas. Aprendida la lección, resolvieron inteligentemente ahora guardar a Tsipras en el baúl de los (malos) recuerdos, en vez de ir a abrazarse neciamente con él a Atenas o lucir sus tuits de apoyo en mítines de campaña.
No interesaba al PSOE, que habría tenido las de perder en cualquier debate en el que se le recordara, por lo pronto, el deslucido papel del PASOK –su partido hermano— en el golpe de las autoridades europeas contra el gobierno de Syriza y, antes de eso, en el desastre de la economía griega. Por no hablar de la capitulación y la rendición de la soberanía española por parte de Zapatero en mayo de 2010 y de Zapatero y Rubalcaba en comandita en aquel terrible agosto de 2011.
Ni interesaba al PP, tampoco. Un PP para el que la UE no constituye problema alguno: consiguió –esa ha sido la propaganda— evitar el pavoroso “rescate” al que, según el ahora economista estrella de Cs (Garicano) estaba inexorablemente abocada España en 2012, aunque fuese a costa de firmar un memorándum con similares condiciones. Un PP que en 2013-2015, sin duda gracias a la existencia y el amenazante ascenso de Syriza y de Podemos, solicitó y obtuvo que la Comisión Europea relajara en parte los lacerantes grilletes procíclicos de la austeridad y la consolidación fiscal para reforzar sus perspectivas electorales.
No interesaban tampoco los asuntos europeos a un partido como Cs, que tiene un pasado tan turbio de alianza con fuerzas de extrema derecha antieuropeísta, como en el presente una visión de la UE poco menos que de Disney World. Y que hace gala en su pretendido “regeneracionismo” de ir más allá que el “corrupto” y “corporativista” PP en la aplicación a rajatabla del Consenso de Bruselas.
Por su parte, IU, como si las restricciones fiscales europeas no contaran y la enorme bolsa de paro (un 22% toral, 55% juvenil) fuera un dato menor, compareció con un pretencioso programa económico de “trabajo garantizado públicamente”, una especie de brindis al sol concebido (aunque nunca puesto en práctica) para una economía como la de los EEUU con un nivel de desempleo estructuralmente bajo y cuyo tímido intento de aplicación a la Argentina monetariamente soberana del primer kirchnerismo se saldó con un fracaso sin paliativos.
Ahora bien; no es posible un programa político y político-económicamente serio en el Reino de España sin prestar la debida atención –es decir, capital atención—al desastre que es la UE actual, particularmente a la configuración política que llevó, primero, a la asfixia de y, luego, al golpe perpetrado contra el gobierno de Syriza. Compare el discreto lector eso con las interesantes reflexiones que el terrible “momento europeo” ha suscitado en las izquierdas portuguesas que, coaligadas, han permito derrotar a la derecha de Passos y Portas y sustituirla por un gobierno minoritario del PS en la República hermana, y se hará una idea aproximada de la anomalía española.
A falta de programas intelectualmente creíbles y realistas, emociones. Lo que, desde luego, no es poca cosa.
El PP buscó recoger básicamente el voto del miedo. El miedo a la “nuevo” (Cs y Podemos). El miedo a volver a las “viejas andadas” (PSOE). El miedo, en fin, a “desperdiciar” los “enormes sacrificios” hechos ahora que, gracias al gobierno “responsable” de Rajoy, empezamos a ver la “luz de la recuperación”.
Ciudadanos recogió –“buscó” sería tal vez mucho decir— el voto de la nostalgia. La nostalgia de la España de los 90 y el primer lustro del siglo XXI, la España de la pseudoprosperidad de la burbuja inmobiliaria y el crédito fácil, la España en la que casi nadie parecía dudar de que la Transición había sido un gran éxito y que la Monarquía juancarlista duraría por lo menos otros 1000 años. La España de la “pizza y el champán”, como se decía en la Argentina menemista, la España de la charanga y la pandereta (y el pelotazo) posmodernos, confundidos ingenuamente con regeneracionismo de mercado. Véase el perfil sociológico de sus candidatos, que la cosa se entenderá enseguida.
Podemos recogió, más que seguramente buscó, el voto de la rabia. Hay un antes y un después del con razón celebrado último minuto de Pablo Iglesias en el debate de Atresmedia: no apeló al futuro, sino a la memoria de lo que había ocurrido. Apeló a la justa indignación de los trabajadores precarizados, de los trabajadores parados, de los jóvenes transterrados, de los maestros y de los médicos públicos hostigados, de los estafados, de los engañados... Apeló –y encima, sin crispación, con una gran sonrisa dibujada en la boca— a la enorme bolsa de rabia latente en el país. Apeló a una gigantesca cólera popular acumulada que sus idas y venidas programáticas, sus pretendidas excursiones a la “centralizad del tablero”, sus erráticos abrazos con Tsipras, sus metidas de pata en la campaña del 27S catalán o sus titubeos con el derecho de autodeterminación de los pueblos de España habían estado a punto de desperdiciar. Ese minuto valió ya casi por una remontada. Y la entrada en campaña de Ada Colau y Mónica Oltra todavía más, por supuesto: esas sensacionales oradoras que hablan el lenguaje claro, distinto, rico y jugoso del pueblo llano, y que saben apelar como nadie a la cólera popular.
En la Europa posterior al aplastamiento de Syriza no hay lugar, por ahora, para la esperanza. Por eso las elecciones españolas no han sido las de la esperanza. Han sido las elecciones del miedo, que explotó sobre todo el PP. Y las elecciones de una nostalgia a la que, acaso sin saberlo, buscó sacar partido Cs. Que a Cs, sin sacar esta vez un buen resultado, barrida como ha sido por En Comú Podem del cinturón rojo de Barcelona, le haya con todo ido mejor en Cataluña –en donde concurría como una fuerza parcialmente anti statu quo— que en el resto del Reino, sólo es un indicio de que la nostalgia no tiene un futuro halagüeño. Ni un presente demasiado feliz: rinden más el miedo y la rabia.
El PSOE de Sánchez buscó jugar con todas las barajas emocionales: jugó con el miedo, jugó superficialmente con la rabia, jugó con la nostalgia. Y jugó, además, con la fidelidad a unas siglas históricas, sacando en campaña a los mamarrachos de Zapatero y González. No es extraño que, en un sentido muy profundo, sea el gran perdedor de esta noche.
La esperanza parecía quedar reducida a la Cataluña independentista. Pero las elecciones de hoy han probado también concluyentemente que esa esperanza –aupada, dicho sea de paso, a una idea cuanto menos naïv de Europa: no en vano Cs y CDC comparten grupo en Europa con Ciudadanos— era de todo punto infundada. Después de mil y una necedades y ataques selfdefeating a Podemos en campaña, esta misma noche, a la vista de los resultados, ERC –por boca de Marta Rovira— y Democrácia i Llibertat –por boca del propio Artur Más—, saludan el éxito extraordinario de Xavi Domènech y de En Comú Podem y se apuntan de nuevo a la carta de la inmensa “mayoría autodeterminista” en Cataluña.
Volverá la esperanza, si y sólo si logramos cambiar la relación de fuerzas en Europa. Entonces y sólo entonces derrotaremos también al miedo y reduciremos a la nada la nostalgia. Bástele a cada momento su afán. Ahora era el momento de la rabia, no de la esperanza. Y el sufragio de la rabia –a la vista están los resultados— ha hecho un buen papel, no derrotando, pero sí frenando al miedo y batiendo en toda regla a la nostalgia, esa infértil emoción prisionera de un mal pasado que nuca ha de volver.
El resultado de las elecciones de 2015 es una condena sin paliativos de la gestión neoliberal de la crisis del Gobierno Rajoy. No solo ha pasado del 44,62% al 28,7% de los votos, retrocediendo de 186 a 123 escaños; tampoco ha quedado en condiciones de reconstruir el espacio de la derecha con un Ciudadanos terriblemente subordinado y claramente menguado en sus expectativas de partido recambio: 13,9%, 40 escaños (con un 98% de votos escrutados)
La única formula de gobierno estable, capaz de sumar más de 176 diputados, sería una coalición PP-PSOE. Pero obsérvese que eso supondría ya aceptar la propia crisis del sistema de alternancia bipartidista, situándola en primer plano y trasladando la grave crisis del sistema político de la Segunda Restauración borbónica al interior mismo del PSOE. El partido que presumía con Felipe González y Zapatero de ser el partido que mas se parecía a la realidad sociológica del Reino de España podría convertirse ahora en el espejo de su crisis.
En la última semana de campaña, con un presidente de gobierno al resguardo de un desgaste político que le podía poner plomo en las alas para una segunda legislatura, su círculo más cercano filtró la disponibilidad del PP para un pacto con el PSOE, siempre y cuando se sirviera en bandeja de plata la cabeza de su secretario general Pedro Sánchez. Lo más importante del poco memorable debate de alternancia bipartidista entre Rajoy y Sánchez fue la amenaza del primero de que no olvidaría los insultos recibidos en público. Es la segunda vez que profiere esas amenazas contra Sánchez –ya lo hizo en el último debate del estado de la nación—, y el mensaje va dirigido a Susana Díaz, a Felipe González y a Zapatero: es un llamamiento a una operación de derribo interna en aras a la común lealtad al sistema político de la Segunda Restauración.
Por su parte, las primeras declaraciones de Cesar Luenga, secretario de organización del PSOE, han sido para reafirmar la alternancia y no un gobierno de salvación del régimen del 78. Y las de Pedro Sánchez para alentar la posibilidad de que, tras un fracaso de Rajoy, sea llamado a formar gobierno con una formula a la portuguesa. Es una ilusión de tiempos pasados y una negación de la propia gestión de la crisis en época de Zapatero. Solo que esa ilusión coincide con las señas de identidad de una parte sustancial de los militantes y votantes del PSOE, que no están dispuestos a entregar los más de 150 años de su historia a la derecha. A la cabeza de ese rechazo y atrincherado en unos estatutos presidencialistas, Pedro Sánchez puede ofrecer más resistencia de la esperada a los partidarios de hundir al PSOE para salvar al régimen.
El empate estratégico entre votantes de derecha (PP+Cs) e izquierda (PSOE+Podemos+UP/IU) entorno a los 162 escaños solo podría ser roto en la actual legislatura por los partidos nacionalistas vascos y catalanes. Pero a su vez los partidos nacionalistas se han empantanado en otro empate estratégico territorial, aunque sufriendo el desplazamiento continuo de la hegemonía de los movimientos soberanistas desde los sectores independentistas a los autodeterministas, que representan los aliados de Podemos en Cataluña, País Vasco y Galicia. Un apoyo puntual de la izquierda abertzale, superada por Podemos en sus bastiones, y de ERC, que ha subido mucho menos de lo esperado, a un posible gobierno socialista sería a su vez inaceptable para los sectores más conservadores del PSOE, que consideran –no sin razón- que el autodeterminismo es incompatible con el régimen del 78.
Así pues, el actual empate estratégico implica la erosión a corto plazo de los principales mecanismos de estabilidad política de la Segunda Restauración, empezando por su pilar más importante en términos de legitimidad popular, el PSOE. Podemos es el candidato a rentabilizar esa crisis, a medida que crezca la polarización entre un PP representante de la continuidad y atrincherado en el miedo y un Podemos paladín de la rabia y del cambio. Pero como esa polarización se arrastrará en tanto dure la crisis del PSOE y no se convoquen nuevas elecciones, no hay que despreciar las presiones que ejercerán los poderes fácticos (UE, grandes bancos, sectores militares, la propia Casa Real…), primero, sobre la dirección del PSOE y, en paralelo, en favor de la integración sistémica e institucional de Podemos (ahí esta el ejemplo de Syriza).
Las maniobras para romper este empate han comenzado ya. Rajoy reitera la formula que debe gobernar el partido más votado, es decir, que en última instancia y a falta de un gobierno PP-PSOE, el grupo socialista se abstenga en la sesión de investidura en la segunda vuelta. Por razones de supervivencia a corto plazo –él unico que le queda- Pedro Sanchez esta dispuesto el tambien a intentar formar gobierno, condicionado parlamentariamente por un programa de emergencia como el del Gobierno Costa en Portugal y la espada de Damoclés de Podemos y el derecho de autodeterminación de quienes le sostengan “como la cuerda al ahorcado”. No hay que decir cúal es la formula que prefiere Frau Merckel: la hemos leido en sus labios en el reciente Consejo Europeo.
Lejos de una segunda Transición –es decir, el ejercicio de cooptación de la nueva izquierda y su inclusión en el arco dinástico, a cambio de concesiones en una reforma constitucional pactada en este empate estratégico—, el escenario que se perfila es el de una prolongación de la crisis y de la polarización política. Que podría agravarse con el anuncio de una nueva recesión internacional y de una disciplina preventiva mas exigente del Consenso de Bruselas. Frente al continuismo de una reforma constitucional pactada, la alternativa, obvio es decirlo, es la apertura de un proceso constituyente. Pero hay que saber que eso exigiría un cambio en la correlación de fuerzas general a la izquierda, tanto en el Reino de España como en el conjunto de la Unión Europea. Y que la esperanza viniera a sumarse a la rabia.

¿Puede Donald Trump llegar a ser presidente de Estados Unidos?

Donald Trump

Los controversiales pronunciamientos de Donald Trump han escandalizado incluso a los líderes del Partido Republicano, pero el millonario continúa encabezando los sondeos entre los precandidatos de ese partido a la presidencia de Estados Unidos.

Pero ¿podrá el apoyo en las encuestas traducirse en votos y una eventual nominación, o incluso la presidencia misma?

La respuesta se empezará a conocer a partir de febrero, cuando los miembros del partido empiecen a votar en Iowa y en New Hampshire y luego en otros estados, para decidir quien enfrentará al candidato demócrata en la contienda electoral.

Conversamos con varios analistas políticos sobre las posibilidades de Trump.
Norman Ornstein, analista del Instituto Empresarial de las Américas

Predicción: si a la nominación, no a la presidencia

Pese al consenso entre expertos sobre las probabilidades de triunfo de Trump, el millonario sí tiene posibilidades de ganar la nominación.


Por supuesto, hay que tener cautela a la hora de hacer predicciones. Es todavía prematuro, pero algunos sondeos sugieren que los seguidores de Trump no han votado nunca en las primarias.

Su apoyo, sin embargo, no va se va a quedar en un 25% y, aún si así fuera, podría ganar varias de las primeras contiendas y coger impulso.

Trump ha destinado recursos significativos a promocionarse en los primeros estados que votan en las primarias.

Mientras más posibilidades hay de un ataque terrorista en Estados Unidos o incluso en Europa, similar al de París o al de San Bernardino, más posibilidades hay de que su retórica de hombre fuerte cale entre votantes conservadores furiosos y desencantados.

No podemos desestimar la fuerza de la retórica anti-sistema entre votantes republicanos, tanto en contra del liderazgo de su partido como de Barack Obama. Este discurso es propagado por blogueros y programas de radio que tienen muchos motivos financieros para ello.Es muy poco probable, pero no imposible que Donald Trump gane unas elecciones generales.

Y también hay que mantener un ojo puesto en Ted Cruz, quien también tiene gran fuerza en la carrera por la nominación presidencial, si Donald Trump falla.

Cruz continuamente busca el apoyo de las iglesias evangélicas y de forma muy inteligente se está posicionando para ganar la simpatía de muchos de los seguidores de Trump.
Robert Schlesinger, editor general de la publicación US News & World Report

Pronóstico: no a la nominación o a la presidencia

Hay muchas razones para afirmar que Donald Trump no va a ser el candidato republicano.


Comencemos con la historia: jamás un partido político importante en EE.UU. ha elegido a un candidato con tan poca experiencia como Donald Trump.

Y sólo cinco personas han logrado la presidencia en su primer intento, pero tres de ellos eran héroes militares y los otros dos habían servido como secretarios en el gabinete presidencial.Además, muchos ejemplos recientes han demostrado cuán falibles pueden ser los sondeos de opinión.

Hace ocho años, el ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani era el candidato republicano que encabezaba las encuestas para la nominación de su partido.

Y quien ganó la nominación fue el senador por Arizona John McCain, que estaba en cuarto lugar en las encuestas.

Cuatro años atrás, para esta fecha, el antiguo presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, tenía el doble del apoyo en los sondeos que Mitt Romney.

Y Romney ganó la candidatura, pese a verse eclipsado por Gingrich en numerosas ocasiones en las encuestas.

Está claro que Donald Trump ha encontrado eco entre votantes republicanos inseguros sobre la economía, la cambiante demografía del país y el terrorismo.

Pero también se beneficia de la constante cobertura de prensa.

De una forma u otra, ya sea porque algunos de sus rivales inicie una agresiva campaña en su contra con anuncios publicitarios, o porque en su carrera a la nominación finalmente termine alienando a muchos de sus simpatizantes, la popularidad de Trump se desvanecerá mucho antes de la convención.
Froma Harrop, columnista de diarios nacionales

Pronóstico: sí a la nominación, no a la presidencia

La carrera de Donald Trump hacia la presidencia parecía una broma al principio. Y algunos especularon que sus primeros pronunciamientos polémicos, como el que aludía a los latinos, eran intentos de sabotear una campaña que nunca se propuso en serio.

Pero aquí estamos: Trump ha sido condenado en todo el planeta pero le está yendo bien entre sus bases, principalmente trabajadores de cuello azul.


¿Puede el multimillonario ganar la nominación republicana? Cualquier duda sobre sus intenciones está disipada, como también lo está la idea de que el liderazgo republicano puede hundir su candidatura y asegurar una opción más respetable.

Sí, Trump puede ganar la nominación republicana.

¿Pero podría ganar las elecciones y convertirse en presidente? De ninguna manera. Los sondeos han mostrado, desde hace mucho tiempo, a Hillary Clinton sobrepasando a todas las opciones republicanas, incluyendo a Donald Trump.

Su afirmación de que se debe prohibir la entrada de todos los musulmanes a EE.UU. causó tanto escándalo que muchos votantes republicanos están ahora contemplando votar por Hillary Clinton.

Un nuevo sondeo entre las filas republicanas mostró que un tercio señala que temen o les preocupa Donald Trump.

Y recordemos que aunque supera a otros candidatos republicanos, sólo cuenta con un 35% del electorado que votará en las primarias.

El próximo presidente no va a ser Donald Trump. Aunque es suficientemente preocupante que haya llegado a donde está.
Kyle Kondik, analista de campañas políticas de la Universidad de Virginia

Pronóstico: poco probable que gane la nominación o la presidencia

Algunos han señalado que el hecho de que Donald Trump haya permanecido a la cabeza de los sondeos es una indicación de que sus varios, absurdos y ofensivos comentarios no le han hecho daño.

Pero yo pienso que sí le han hecho un daño real.


Sus propuestas racistas y su retórica han movilizado a la oposición en su contra y han hecho posible que otros republicanos lo presenten como un desastroso oponente a la candidata demócrata Hillary Clinton, a quien los republicanos no quieren ver en la presidencia.

Las primarias son un proceso largo que comienza en febrero y termina con la convención en julio, y al contrario de lo que pasó en años anteriores, cuando los candidatos con menos apoyo abandonaron la carrera para abrirle paso a los favoritos, los otros competidores van a tener pocas razones para ceder terreno a la nominación de Donald Trump.

Si Trump pensó que participar en un debate por tres horas fue duro, espera hasta que tenga que enfrentar el arduo proceso de las primarias.

Él es muy impopular a nivel nacional. Un sondeo reciente mostró que un 30% de la población lo apoya y el 60% lo rechaza.

Y una de las incógnitas de esta contienda es si Hillary Clinton puede motivar a votar a las minorías no blancas generalmente apáticas ante los comicios.

Pero el hecho de que Donald Trump esté a la cabeza de los sondeos entre los republicanos es la mejor motivación posible.
Rebecca Deen, profesora de ciencias políticas de la Universidad de Texas
Un reciente sondeo señala que el 60% de los estadounidenses rechazan a Donald Trump.

Pronóstico: posible, pero poco probable que gane la nominación y la presidencia

Aunque Donald Trump se ha beneficiado de la cobertura de medios y se ha aprovechado del deseo real en el electorado por una figura diferente del político tradicional, hay una gran brecha entre él y la nominación.

Para ganar necesita 1.236 delegados de un total de 2.470. Y esos delegados se consiguen obteniendo más votos en la junta o caucus de cada estado.

Pero un problema para Trump es que el Comité Nacional Republicado decidió que este año todos los estados que tengan sus contiendas antes del 15 de marzo tienen que escoger sus delegados proporcionalmente, basado en el porcentaje que cada candidato reciba.

Sólo después de esa fecha el ganador en cada estado tendrá todos los delegados.

Y hay varias primarias o caucuses antes de esa fecha.

Los dos primeros estados, Iowa y New Hampshire, importan porque el resultado genera un murmullo que beneficia al ganador. Y el más reciente sondeo ubican a Trump como ganador en New Hampshire por 18 puntos, pero empatado con Ted Cruz en Iowa.

Después de estos dos estados están Carolina del Sur y Nevada, y posteriormente está el llamado Super Martes –12 estados en el mismo día– el primero de marzo.

Como en todas estas primarias el resultado se decide proporcionalmente, Ted Cruz, Marco Rubio, Ben Carson y posiblemente Chris Christie tienen gran incentivo de permanecer en la contienda.

Por esto y por los escandalosos pronunciamientos de Donald Trump, mucho puede cambiar en el camino a la nominación.

Frank Gaffney, el ideólogo de Donald Trump

Gaffney


Sin duda alguna las afirmaciones más polémicas en lo que va de la precampaña presidencial estadounidense han corrido por cuenta del aspirante republicano Donald Trump.

Y entre ellas, la posición más criticada del candidato hasta el momento es la que expresa su oposición a la entrada de musulmanes a Estados Unidos.


Donald Trump
En sus controversiales afirmaciones, Trump cita a veces como sustento intelectual el trabajo de Frank Gaffney Jr.

Lo que ha concentrado la atención pública en torno a un poco conocido exfuncionario del gobierno estadounidense en la década de 1980, quien de la mano de Trump ha quedado en medio del huracán de la controversia sobre la posición de la sociedad estadounidense frente al islam.

En particular, Trump cita un estudio realizado por una entidad que Gaffney encabeza, que afirma que 25% de los musulmanes en Estados Unidos creen que la violencia contra Estados Unidos se justifica como parte de la "yihad global".


Pero, ¿quién es Frank Gaffney Jr.?

Este intelectual inspirador de los ataques de Trump a los musulmanes trabajó en el gobierno del presidente Ronald Reagan durante la década de 1980.

De ahí salió en 1988 para formar el Centro para las Políticas de Seguridad (CSP, por sus siglas en inglés), después de que el Senado rechazara su nominación como secretario asistente de Defensa.

"Alguna vez fue un respetable miembro de los círculos de poder de Washington", señala el Southern Poverty Law Centre, una organización no gubernamental que monitorea a grupos extremistas y racistas en Estados Unidos. Image copyright afp Image caption Los comentarios de Trump contra los musulmanes han despertado intensas críticas.

Pero, indica la organización, Gaffney Jr. se convirtió en "uno de los islamófobos más notorios del país".

Ha pedido que los musulmanes sean investigados por una nueva "comisión legislativa de actividades antiestadounidenses", recordando a la controversial entidad anticomunista que en la década de 1950 fue encabezada por el senador Joseph McCarthy, la misma que dio lugar a la expresión "macartismo" como sinónimo de intolerancia política.

En su sitio web, el CSP se llama a sí mismo las "Fuerzas Especiales en la Guerra de las Ideas".

El CSP no ofrece información acerca de quiénes son los donantes a su organización. Pero según un informe en 2013 de la revista estadounidense Salon, se incluyen algunas de las mayores empresas contratistas del sector defensa como Boeing, General Dynamics, Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon y General Electric.

El sitio web de la organización promueve informes y libros con títulos como "La colonización musulmana de Estados Unidos".

Respondiendo a la controversia sobre las afirmaciones de Trump, el CSP dijo que era "necesario responder a la amenaza presentada por el terror yihadista de una manera que… llama a las cosas por su nombre".


El CSP ha sido criticado a través del espectro político por republicanos y demócratas de alto nivel y por organizaciones que monitorean a los grupos extremistas.

Terri Johnson, directora ejecutiva del Center for New Community, y J. Richard Cohen, presidente del Southern Poverty Law Center, lo calificaron de "centro de estudios extremista" encabezado por un "antimusulmán".

El grupo fue censurado fuertemente en 2012 luego de acusar repetidamente a Huma Abedin, una asesora de Hillary Clinton, de pertenecer secretamente a los Hermanos Musulmanes. Image copyright AFP Image caption CSP fue muy criticado por acusar a Huma Abedin de ser una extremista en secreto.

Dirigentes republicanos incluyendo a John McCain y John Boehner criticaron esas acusaciones.

Otras organizaciones de monitoreo al extremismo que han hecho críticas al trabajo del CSP incluyen a la Liga Anti Difamación y el Centro para Valores Democraticos de la City University de Nueva York.
Protesta contra Trump
Resultados discutibles

Las conclusiones de los estudios de Gaffney sobre la posición de los musulmanes en Estados Unidos son discutibles, afirman expertos.

De acuerdo a la Iniciativa Bridge, un proyecto de investigación de la Universidad de Georgetown sobre la islamofobia, la encuesta realizada por CSP fue una muestra en línea de 600 personas autoseleccionadas.

Es decir, los que contestaron la encuesta no eran personas escogidas al azar por los organizadores, sino que habían tomado la iniciativa de participar en la encuesta.
Image copyright Reuters Image caption Donald Trump sigue encabezando las encuestas nacionales del partido republicano.

Las encuestas de internet en la que los participantes se autoseleccionan son menos confiables que los tradicionales métodos de encuestas aleatorios.

Pues realizar esas encuestas entre las personas que escogen deliberadamente participar en ella, en vez de escogerlas al azar, pueden llevar a sesgos en los resultados.

El diario estadounidense The Washington Post también criticó la metodología empleada por la encuesta.

El CSP por su parte asegura en un comunicado que sus métodos de investigación son "consistentes con los estándares internacionales de la industria".

Gaffney comparte con Donald Trump una atracción hacia las afirmaciones polémicas.

Y mientras Trump siga adelante en las encuestas como lo ha estado hasta ahora, resulta previsible que el mundo seguirá oyendo bastante de Frank Gaffney Jr.


It’s Time for Obama to Go Big on Pardons

By Jeffrey Toobin

President Obama, pictured here during the investiture ceremony of Attorney General Loretta Lynch, has made modest actions to reform mass incarceration, but he could be using his Presidential pardon power more aggressively. Credit Photograph by Carolyn Kaste r/ AP

The orderly mind of Barack Obama appears to recoil at the vulgar world of pardons. The President is a consummate rationalist, a believer in systems and order. Pardons, in contrast, rely exclusively on the whim of the grantor. This Presidential power is descended from the concept known in Great Britain as the royal prerogative of mercy—three words that seem almost guaranteed to offend this President, singularly or especially aligned together.

But President Obama is starting to come around on pardons, or at least on commutations. (A commutation allows a convict to leave prison at a designated date; a pardon can also involve an end to a prison sentence but bestows a broader restoration of rights, like the right to vote or own a firearm.) Last week, the President announced that he had commuted the sentences of ninety-five federal prisoners and granted two pardons. In seven years, Obama has now issued a hundred and eighty-four commutations, more than his last six predecessors combined, but only sixty-one pardons, which is far less than most recent Presidents. (George W. Bush granted a hundred and eighty-nine pardons, and eleven commutations; for Bill Clinton, the numbers were three hundred and ninety-six pardons and sixty-one commutations.) Obama is moving in the right direction, but he has a long way to go. There are roughly two hundred thousand people in federal prison in the United States. Do they all belong there? Should only a few dozen have their sentences shortened?

Those questions answer themselves, as Obama himself knows. He has made the reduction of mass incarceration one of the touchstones of his final years in office. As he said, in a recent speech to the N.A.A.C.P. national convention, “Mass incarceration makes our country worse off, and we need to do something about it.” No one can stop the President from doing at least that. Since 2011, Obama has been stymied by the Republican Congress from undertaking major legislative initiatives, but the pardon power is absolute and unfettered. The President can pardon everyone, and anyone, he chooses.

Obama is a democrat as well as a Democrat, and surely something in him rebels at exercising absolute power on a grand scale. One problem with pardons is that Presidents have considered them in secret, springing the decisions on the public only after they have been made. In high-profile cases, like Gerald Ford’s pardon of Richard Nixon or Bill Clinton’s pardon of the fugitive financier Marc Rich, the political repercussions have been disastrous. But Obama could avoid this problem with some innovation—and sunshine. Over the last year of his Presidency, his Administration should publish the names of people being considered for pardons. In this way, members of the public can make their views known about the wisdom (or lack thereof) of letting each individual out of prison. All Presidents and governors (who also have pardon power) are haunted by the possibility that they might release someone who goes on to commit horrible crimes. (Former Governor Mike Huckabee of Arkansas pardoned several people who did just that.)

This public airing might well save Obama from making some poor choices, but it will also guarantee him a measure of political protection. Opponents of pardons will be able to speak now, or they’ll forever have to hold their peace. If Republicans offer blanket objections to broad pardons, they’ll be demonstrating that they simply want more people in prison, regardless of the costs in dollars, public safety, or lost lives.

Most importantly, this process could allow the President to end or reduce the sentences of many more prisoners than he has done so far. Obama could make the case for pardons or commutations on an individual-by-individual basis, or he could establish a broader rule—that, say, every nonviolent drug offender with just a single conviction, or possession of a certain quantity of drugs, would be eligible.

It’s true that a President alone can’t end mass incarceration. There are roughly 1.4 million people in state prisons and seven hundred thousand in local jails, and Obama lacks the power to free them by executive action. But just because he can’t do everything does not that mean he has to do nothing. A President can always lead by example—and so can a governor, as New York Governor Andrew Cuomo did this week. He announced a bold plan to erase the criminal records of juvenile offenders who were convicted of nonviolent felonies or misdemeanors when they were sixteen or seventeen and have spent at least ten years since without any additional convictions. Cuomo’s action could affect the lives of as many as ten thousand people, who may, for example, have had a harder time finding jobs because of their criminal records.

Obama should be considering action on this vast scale. When it comes to mass incarceration, he has been content so far to work around the fringes. He has asked Congress to consider reducing sentences for certain crimes. He has told Attorney General Loretta Lynch to restrict the use of solitary confinement in federal prisons. This are worthy, modest goals. But the pardon power, with its roots in the monarchy, allows a President to go big – and that’s exactly how Obama should go.