El diálogo emocional con los que los refractarios posibles


Rubén Weinsteiner




Rubén Weinsteiner 

La era 4.0 en general, y las redes sociales en particular profundizaron los esquemas relacionales endogámicos. Por lo general las personas que seguimos en Instagram, nuestros amigos en Facebook y los que seguimos en Twitter, piensan parecido a nosotros. Este proceso tuvo diferentes etapas que desde lo micro podemos plantear como conflictos de resolución difícil, agresiones, toma de posiciones duras, bloqueos e interrupción de relaciones, lo que fue determinando sistemas sociales homogeneos con retroalimentación de creencias, endurecimiento de posturas, y profundización de convicciones y distancias con campamentos antagónicos.

Este esquema grietario, cuyos correlatos vemos en los resultados electorales, en los grupos de whats app, en las oficinas o en los asados, hizo que nuestros dialogos sean cada vez con los propios, con los convencidos, con los que validan y confirman nuestros marcos de referencia.

Se trata de audiencias redundantes que endurecen adhesiones y lealtades pero no cazan fuera del zoológico, no suman ni acumulan por afuera de lo que ya se tiene.

En las matrices de representación actuales, no se gana una elección por diferencias holgadas, por lo general lo que vemos, son sociedades partidas en dos con un esquema grietario fuerte como el caso de EE.UU., Brasil o Argentina o a lo sumo en tres como en España, y donde las victorias se dan diferencias cada vez más pequeñas.

En este escenario cada voto cuenta como nunca, estamos a un cuñado, un vecino, un compañero de trabajo de ganar una elección.

Para salir afuera, ver el sol y abordar a los no propios hace falta, despejar miedos, odios y boicots, desplgar templanza y empatía, curiosidad en lugar de enojo (Curious but no furious), en definitiva, dejar a la gente terminar las frases y no saltarle encima. Escuchar. Entender demandas que aún no fueron verbalizadas, para proponerle a la gente cosas que ni ellos se dijeron a si mismos, o ni siquiera saben, que quieren.

Resulta poco eficaz desde el punto de vista de la economía de fuerzas intentar abordar al núcleo duro del otro campamento. Trump suele jactarse que su voto duro no cambiaría el voto, por más que el se parara la quinta avenida y se pusiera a dispararle a la gente. Podríamos decir que lo que lo rechazan profundamente, no modificarán su sentir en ningún escenario. El núcleo duro no cambia, por eso no hay que perder tiempo. Los núcleos de adhesión son como capas de cebolla, las mas superficiales son abordables, las del centro no. Resulta clave descomponer el voto no propio blando en microsegmentos ponderados por particularidades específicas, que permitan definir cursos de acción diferenciales y específicos.

Hay que identificar la abordabilidad de los diferentes segmentos. Que “cuñado” es más permeable. El abordaje debe desplegarse en el 5/10% que no revela posicionamientos adquiridos, el segmento más fluctuante, el menos politizado y el más lábil.

Las lealtades, adhesiones, rechazos, amores y odios hacia una marca política, no se constituyen en un proceso automático y natural, de condición y reacción, sino que se definen por la subjetividad enmarcada en los mecanismos primarios de referencia, que nos permiten construirnos una idea clara e inmediata de cómo percibir, leer, sentir y organizar percepciones acerca de la realidad a través de nuestro encuadre cognitivo (cognitive framing).

El discurso de la marca política debe reconocer con vocación de inmersión acrítica los marcos cognitivos de los diferentes públicos, revelar empatía por los drivers de esos marcos cognitivos, y apropiarse de los mismos, leer miedos y demandas y problematizar para proponer, convocar, validar y esperanzar. Intervenir y comprometer desde el discurso al sujeto de elección con una perspectiva de un futuro distinto, mejor y alineado con las demandas latentes de los marcos cognitivos y que de soluciones a los mismos desde lugares nuevos.


Curioso y no furioso

La dinámica de intervención de la subjetividad es compleja. Hay que asumir que ese encuadre determina un universo de sentidos que puede producirnos incomodidad, rechazo entre un repertorio de sentimientos.

Lo primero es cambiar el chip de la furia a la curiosidad. Porque esta persona odia lo que para mi es bueno? Si me cambio de lugar quizás lo vea diferente? Como puede defender lo que para mi es indefendible? Son preguntas esenciales e inevitables si queremos intervenir sobre la subjetividad del “cuñado”.

Se trata de dejar de “hablar entre nosotros”, dejar de ver quien es más nosotros que el otro y hablar con el otro. Que 50 militantes puristas endogámicos se conviertan en 50 evangelizadores

La dinámica del one to one, a diferencia del one to many, permite leer las reacciones, modificar, hacer rapport, manejar los tiempos y convocar emocionalmente en forma intensa a una persona y fijar un anclaje.

Secta o Iglesia 

Hay dos diferencias entre una secta y una iglesia.

Ante todo el pragamtismo y después la voluntad de sumar y no encerrarse.

Para ser iglesia y no secta hace falta abordar de manera eficaz a los posibles no propios, no con la idea convencer, sino de vencer emocionalmente.

¿Cómo?

No hay un marco, hay una acción de encuadrar, de enmarcar la realidad. El marco es nada, enmarcar es todo.
Si nuestro discurso no esta alineado con los marcos de nuestro público, este lo rechazará o directamente no lo comprenderá, no lo sentirá, no le hará consonancia.

1) Escuchar: absorber, dejar venir, no cortar, dejar que el otro pueda descargar su energía basada en el rechazo, que es miedo encubierto.

2) Conceder y acordar: reconocer, aceptar fallos y debilidades, no fijar certezas, sino sembrar dudas. Disolver el miedo. Al abordar microsegmentos de resistencia blanda, ese miedo es también blando, abordable y sensible a intervenciones. Empatía, curioso y no furioso para asumir el miedo del otro y entender el significado funcional del prejuicio e internalizar para intervenir. El otro no nos odia, sólo tiene miedo, y eso tiene solución.

3) Resignificar: poner en crisis y otorgar nuevos significados y anclajes, plantear un compromiso compartido, de suerte común. Estamos todos arriba del mismo barco. Insight: en comunicación política, lo único que no podemos decir, es aquello que queremos decir, el otro tiene que hacer el click


Rubén Weinsteiner

La misma COMPRA DE ALIMENTOS en ARGENTINA y en LONDRES - ¿Cuál es más CARA?


Se viene el “Supermartes”, el día más importante de las primarias en Estados Unidos


De izquierda a derecha, Michael Bloomberg, Pete Buttigieg, Elizabeth Warren, Bernie Sanders y Joe Biden, durante el debate demócrata de esta semana en Carolina del Sur

Con los comicios de este sábado en Carolina del Sur se completa la etapa inicial de las primarias demócratas: cuatro estados, entre el 3 y el 29 de febrero, para asignar 155 delegados. Pocos se acordarán de lo que pasó después del martes, cuando concluya la jornada más decisiva de todo el proceso.


En un solo día se repartirán 1.357 delegados, 34% de los 3.979 que se eligen en total. Van a las urnas los habitantes de 14 estados (Alabama, Arkansas, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Minnesota, Carolina del Norte, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah, Vermont y Virginia), un territorio de ultramar no incorporado (Samoa Americana) y los demócratas que viven en el exterior. Es más del 40% de la población estadounidense.El mapa del Supermartes


Por eso, se lo conoce como “Supermartes”. Desde 1976, todas las elecciones primarias tienen un día que concentra más jurisdicciones y delegados que los demás. Pero hay años en los que es más súper que otros, ya que los estados van cambiando la fecha en la que votan de un ciclo electoral a otro. Por ejemplo, en 2016 los demócratas eligieron 880 delegados en 12 estados, bastante menos que ahora.


En cualquier caso, el resultado del Supermartes suele ser definitorio. Por más que la mayor parte de los distritos queden pendientes para las semanas y los meses siguientes, las expectativas se acomodan a partir de lo que sucede ese día. Desde 1984, 17 de los 18 precandidatos que ganaron el Supermartes de cada partido terminaron quedándose con la nominación.


A continuación, algunas claves para entender a qué prestarle atención este martes:
Un elector emite su voto de manera anticipada en Santa Ana, California, el 24 de febrero de 2020


1. La primera elección nacional


Hasta ahora, las primarias fueron elecciones locales. Iowa es el ejemplo extremo. Si bien el resultado de sus caucus es muy relevante porque es la largada de la carrera, es muy poco representativo. Es un estado de solo 3,1 millones de habitantes, mayoritariamente blancos y de tendencia republicana, donde vota menos del 16% del padrón por la complejidad del sistema electoral.


Si el Supermartes es tan importante es en gran medida porque expone la fortaleza relativa de los precandidatos a escala nacional. Como se vota en las cuatro regiones en las que se divide el país (Noreste, Medio Oeste, Sur y Oeste), se puede capturar cómo le va a cada uno a través de la diversidad geográfica, económica, cultural y política del electorado estadounidense.


Participa uno de los estados más ricos, que es Massachusetts, con un PIB per cápita de 65.000 dólares, y uno de los más pobres, que es Arkansas, con un PIB per cápita de 36.000 dólares. Está también el estado más urbanizado, que es California, donde el 95% de las personas vive en ciudades, y el menos urbanizado, Maine, con una proporción de apenas 38,7%, según el último censo. Estos dos estados son también polos opuestos en otro criterio que es cada vez más influyente en la política estadounidense: el voto latino. En el primero alcanza al 30,5% del electorado. En el otro, solo el 1,4 por ciento.
Una máquina de votación electrónica que crea una boleta de papel para ser escaneada, en un centro de votación anticipada en Santa Ana, California, el 24 de febrero de 2020


Pero lo más interesante es que el Supermartes pone a prueba el desempeño de los competidores en distritos rojos (republicanos) y azules (demócratas). Para ganar una elección presidencial es crucial entusiasmar a los votantes propios para que se tomen la molestia de ir a votar y, al mismo tiempo, cautivar el voto independiente, de aquellos que no se inclinan por ningún partido.


El martes van a las urnas los ciudadanos de Minnesota y Vermont, donde los demócratas ganan casi siempre, y los de Alabama y Tennessee, donde los republicanos suelen arrasar. Y concurren también los habitantes de estados celestes, como Colorado, donde los demócratas tienen primacía pero han perdido algunas elecciones en los últimos años, y rosas, como Carolina del Norte, donde lo mismo les sucedió a los republicanos.


Si un postulante logra imponerse en la gran mayoría de estas jurisdicciones, que son muy diferentes entre sí, estará en condiciones de ser un candidato a presidente competitivo. En cambio, si solo triunfa en aquellas de un perfil muy definido, pero no le va tan bien en las demás, es posible que no sea el mejor contendiente.
Un trabajador clasifica las boletas para las elecciones del Supermartes del 3 de marzo en las instalaciones del Registro de Votantes del Condado de Orange en Santa Ana, California,


Aunque todos los estados son importantes en un país con un sistema exageradamente federal como el estadounidense, electoralmente algunos valen más que otros. Mucho más.


El premio máximo es, sin dudas, California. Con 39,5 millones de habitantes, es con ventaja el más poblado del país. Al ser un bastión azul, tiene asignados 415 delegados, incluso más de los que le corresponderían por sus habitantes. El segundo premio es Texas, que tiene 27% menos de población, pero 45% menos de delegados: 228. La razón es que el estado sureño es una fortaleza republicana.


California y Texas son dos de los tres que ofrecen más delegados en las primarias. El que falta es Nueva York, que está segundo con 274, y vota el 28 de abril. Si alguien ganara en los primeros dos tendría la doble recompensa de sumar un número importante de representantes y de saberse competitivo en jurisdicciones con una composición social muy diferente.


El favorito a ganar en ambos distritos es Bernie Sanders. En California podría sacar una ventaja muy importante: lidera con 31% de intención de voto, 18 puntos más que los segundos, que son Joe Biden y Elizabeth Warren, que rondan el 13%, según el promedio de encuestas que realiza FiveThirtyEight. Un poco más rezagados aparecen Michael Bloomberg (11%) y Pete Buttigieg (9%).


En Texas los números están más parejos. Sanders puntea con 26%, pero tiene a Biden cerca, con 20 por ciento. Bloomberg está tercero, con 17%, y Warren cae al cuarto lugar, con 13 por ciento. Es esperable que candidatos moderados como el ex vicepresidente y el ex alcalde de Nueva York midan mejor en Texas que en California —combinados, suben de 24% a 37%—, ya que es un estado mucho más conservador.


Por esa razón es significativo que esté al frente un candidato como Sanders, que se define socialista. En octubre apenas alcanzaba un 12%, 14 puntos menos que Biden. Pero su buena performance en los debates y en Iowa, New Hampshire y Nevada persuadieron a muchos escépticos, sobre todo por lo mal que le fue en esas instancias al ex compañero de fórmula de Barack Obama, que pasó de ser el gran favorito a —por ahora— la gran decepción de las primarias.


El tercer estado más importante que se define este 3 de marzo es Carolina del Norte, que reparte 110 delegados. Es uno de los que muestra mayor paridad en los sondeos. Sanders está al frente, pero con solo 23 por ciento. Biden y Bloomberg están empatados en el segundo lugar, con 19 por ciento. Más lejos está Warren, que no supera el 10 por ciento.


El cuarto estado en magnitud es Virginia, que aporta 99 delegados. También allí lidera Sanders, por una diferencia un poco más amplia. Suma 26%, seis más que Biden y Bloomberg, que vuelven a pelear por el segundo puesto. En este caso, el cuarto es Buttigieg, con 11 por ciento.
El senador Bernie Sanders llega para hablar con sus partidarios en un desayuno de trabajo en St. George, Carolina del Sur, el 28 de febrero de 2020


No hay un solo criterio para determinar quién resulta vencedor de un Supermartes. Lo más lógico sería pensar que gana el que termina con más delegados, pero podría ocurrir que un postulante se imponga en más estados que los demás y que se declare ganador en base a eso, aún cuando otro lo supere en representantes porque le fue bien en los distritos más grandes.


Un ejemplo de lo que se considera un ganador indiscutible de un Supermartes fue Hillary Clinton en 2016. Se impuso en ocho de los 12 estados en los que se votaba y se quedó con el 55% de los 880 delegados que se repartían. Sanders quedó segundo, pero lejos: venció en cuatro estados y terminó con el 36% de los representantes.


Aún cuando la misma persona supere en delegados y en estados a las demás, el triunfo puede dejarle sabor a poco. Para tener asegurada la nominación como candidato demócrata es necesario conseguir 1.990 de los 3.979 delegados que participarán de la primera votación en la Convención Nacional del partido, que se celebrará entre el 13 y el 16 de julio en Milwaukee, Wisconsin.
El ex vicepresidente de los Estados Unidos Joe Biden en un acto de campaña en Sumter, Carolina del Sur, el 28 de febrero de 2020

Si nadie alcanza ese número las cosas se pueden complicar. Primero, porque en la segunda votación se suman otros delegados, que no fueron votados por nadie. Son 771 dirigentes partidarios de cierta trayectoria que tienen la libertad de apoyar al precandidato que deseen. La segunda complicación es que los representantes de los precandidatos sin chances de ganar pueden elegir a otro postulante en esa segunda votación, en la que la mayoría necesaria pasa a ser 2.376.


Hasta ahora, en los tres estados en los que se votó se repartieron 100 delegados y Sanders es el que más se acerca a la mayoría, porque consiguió 45, pero está por debajo del umbral. Si quiere ganar las primarias, necesita sacar porcentajes importantes en varios estados este martes. Si se mantiene como el más votado, pero sin superar el 30%, corre el riesgo de llegar a la Convención como la primera minoría.
La senadora Elizabeth Warren celebra un mitin de campaña en San Antonio, Texas, el 27 de febrero


Considerando el rechazo que genera su candidatura en los sectores más conservadores del Partido Demócrata, no sería descabellado que, para desplazarlo, muchos delegados se pongan de acuerdo para apoyar al precandidato que se ubique segundo. Sería un escenario muy delicado, que hundiría a los demócratas en una profunda crisis.


Tampoco lo ayuda a Sanders el sistema de votación. En las elecciones generales, el candidato que gana un estado se queda con todos los electores que se ponen en juego, sin importar por cuántos votos se impuso. Así es más fácil llegar a la mayoría. En cambio, en las primarias demócratas el reparto es proporcional a los sufragios obtenidos, excluyendo a los que obtienen menos de 15 por ciento.
El candidato presidencial demócrata Michael Bloomberg aparece en un evento de campaña en Memphis, Tennessee, el 28 de febrero de 2020

4. Los candidatos que juegan en casa


Un subproducto del federalismo en Estados Unidos es el fuerte anclaje local de la política. Los debates nacionales son preponderantes en cualquier elección presidencial, pero hay muchas personas que votan pensando más en aquello que afecta a su distrito más que al país como un todo. Una consecuencia de este fenómeno es el favoritismo que suelen tener los candidatos en sus estados.


De los seis precandidatos con alguna aspiración, tres jugarán en su casa este martes. Uno es Sanders, que nació en Brooklyn, pero hizo toda su carrera política en Vermont, estado por el que es senador desde 2007. Eso explica que tenga más ventaja que en cualquier otro lugar. Según una encuesta de Braun Research, tiene un 51% de intención de voto, casi 40 puntos más que el resto. Segundo, lejísimos, está Buttigieg con 13 por ciento.
El precandidato presidencial demócrata Pete Buttigieg hace declaraciones durante una mesa redonda sobre equidad de salud, en la Iglesia Bautista Misionaria Nicholtown en Greenville, Carolina del Sur, el jueves 27 de febrero de 2020.

Otra es Elizabeth Warren, que nació en Oklahoma, pero es senadora por Massachusetts desde 2013. A diferencia de Sanders, su carrera política es más reciente, así que su vínculo con el electorado del estado no es tan fuerte como podría esperarse. El promedio de encuestas la muestra segunda, con 19%, detrás de Sanders, que tiene 23 por ciento.


Pero el ejemplo más claro del “efecto localía” es Amy Klobuchar, que en ninguna jurisdicción importante aparece entre los cuatro principales precandidatos, y sin embargo pelea por el primer lugar en Minnesota. Ella sí nació en el estado, en la ciudad de Plymouth, y toda su trayectoria profesional y política la desarrolló allí. Los sondeos le asignan un 25% de preferencias, lo mismo que Sanders. Warren aparece en un distante tercer puesto, con 14 por ciento.
La senadora Amy Klobuchar saluda a sus partidarios después de participar en una mesa redonda sobre el derecho al voto en el Museo Internacional de Derechos Civiles en Greensboro, Carolina del Norte, el 27 de febrero de 2020

5. El Supermartes republicano


Todas las miradas están puestas en las primarias demócratas porque son las únicas verdaderamente disputadas, donde hay incertidumbre respecto del vencedor. Pero también los republicanos están llevando a cabo sus primarias y tendrán esta semana su propio Supermartes.


Donald Trump tiene el respaldo del partido, al punto de lograr que cinco estados (Kansas, Alaska, Carolina del Sur, Arizona y Nevada) decidieran cancelar las primarias para darle todo su apoyo sin pasar por el voto de sus afiliados. Pero la gran mayoría de las autoridades estatales no están dispuestas a tanto.


Solo dos precandidatos quedan en carrera para disputarle la nominación al presidente: Bill Weld, que fue gobernador de Massachusetts entre 1991 y 1997, y Roque de la Fuente, un empresario que tiene en su currículum numerosas candidaturas frustradas por distintos partidos. De los 87 delegados que se asignaron hasta ahora, 86 fueron para Trump, uno para Weld y ninguno para De la Fuente, que apenas recibió 146 votos. Una muestra cabal de cuáles son sus perspectivas reales de éxito.
El ex gobernador de Massachusetts, Bill Weld, que desafía al presidente Donald Trump en las primarias republicanas, asiste a un evento en Manchester, NH, el 9 de febrero de 2020


Los republicanos votan el martes en 13 estados (Alabama, Arkansas, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Minnesota, Carolina del Norte, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah y Vermont), que otorgan 785 delegados, 30% de los 2.550 que se eligen en total y 61,5% de los 1.276 que se necesitan para ser confirmado como candidato en la Convención Nacional, que se realizará entre el 24 y el 27 de agosto. Se espera que Trump gane casi todos, así que le faltarán pocos más para llegar al número mágico después del martes.


El estado más importante es California, con 172 delegados, seguido de Texas, con 155. Como el segundo es mucho más determinante que el primero para los republicanos, la diferencia es menor a la que se deriva de la población de cada uno. Lo inverso a lo que ocurre con los demócratas.

El discurso de Alberto Fernández: quién lo prepara, qué dirá, los proyectos que lanzará

La hoja de ruta del primer año de gobierno llega enmarcada por la reforma judicial y la batalla redistributiva alrededor de la soja. El lugar del aborto legal y dónde se colocará la oposición.




Alberto Fernández prepara su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.


El gobierno de Alberto Fernández nació marcado por la estrechez económica y la necesidad de una urgente solución a la cuestión de la deuda, con una agenda imposible de pagos por delante. Las dificultades obligaron a un inicio incómodo, con cambios en la movilidad jubilatoria que necesitaban explicación para detallar su carácter "solidario". En estas horas, a nada del discurso de apertura de las sesiones ordinarias y a poco de que se cumplan los emblemáticos primeros cien días de gestión, el Gobierno se encuentra enfrascado en dos debates que indudablemente le sientan mejor y que recuerdan algunas de las batallas del kirchnerismo.

Alberto Fernández se dedicó el viernes a pulir su discurso junto a Santiago Cafiero, Gustavo Béliz y el politólogo Alejandro Grimson. La primera apertura de sesiones siempre tiene algo de fundacional. El mensaje de asunción se emparenta más con ideas generales --en su mayoría ya expresadas durante la campaña-- mientras que la presentación del 1 de marzo tiene mayor vínculo con un plan de gobierno, en el que aquellas ideas deben verse plasmadas en proyectos concretos. En la edición del domingo pasado, este diario adelantó algunas pistas de por dónde van a ir la cosas en el recinto.

La suba de las retenciones a las exportaciones de soja y sus derivados remite de inmediato al conflicto de 2008. Curiosamente, ese episodio fue el detonante de la salida de Alberto Fernández del gobierno de Cristina Kirchner y de que estuvieran una década sin hablarse. Es claro, en el entorno del Presidente ven muy diferente la actual situación. Primero, porque no se trata de una suba generalizada sino que es sólo al producto que se vio notoriamente favorecido por la escalada del dólar. Otros se mantienen en el mismo nivel y algunos, como la pesca, inclusive van a tener rebajas. Por eso sostienen que la medida no tiene un fin "recaudatorio" sino "redistributivo". Esos mismos recursos que se van a obtener por los tres --¡tres!-- puntos extra de retenciones se destinarán a mejorar las condiciones de los sectores agropecuarios menos favorecidos a través de medidas como préstamos que otorgará el Banco Nación para mejorar la productividad.

Incluso, comentaban que medidas adicionales, como las 40 nuevas rutas de cabotaje anunciadas por Aerolíneas Argentinas, también resultan una forma de ayuda para regiones del interior del país. En definitiva, en la Rosada le quitan a esta nueva discusión por las retenciones el carácter de aquella que unificó al "campo" contra el poder central. En cambio, lo enmarcan en la estrategia de --en el actual marco de estrechez-- encarar un "proceso redistributivo progresista", como definía ayer un hombre cercano al Presidente. Además, en un marco de diálogo y discusión con todos los sectores. Por eso, como todavía está abierto la negociación, no habría ningún anuncio de Fernández sobre retenciones en su mensaje en la Asamblea Legislativa.

La otra discusión actual tiene que ver con el Poder Judicial. La Justicia está entre las instituciones peor conceptuadas por la sociedad y, a los gritos, necesita cambios. La corporación se abroquela por sus privilegios. Fuera de lo anecdótico de la cuestión del quórum, Juntos por el Cambio se unió en defensa de la continuidad de jubilaciones exorbitantes, algo que había reclamado que se eliminara apenas dos meses atrás y que, de acuerdo a una encuesta de Analogías, apoya más del 70 por ciento de la gente. Dominada por el sector más ultra que rodea a Mauricio Macri --Patricia Bullrich, Elisa Carrió--, la lógica de la oposición retoma la conducta del otrora "grupo A". Rechazar todo hoy es más importante que mostrar coherencia en sus posiciones.

Es de imaginar que la conducta se repetirá respecto al proyecto de reforma del Poder Judicial, que se aguarda como uno de los puntos fuertes del mensaje del Presidente en el Congreso. El contenido de la reforma se viene manteniendo en reserva. Béliz trabajó en eso, lo mismo que la ministra Marcela Losardo y el propio Fernández. La atención estará puesta en los cambios en el fuero federal, epicentro del lawfare local que mantiene en tensión al kirchnerismo. La reforma le permitirá al Presidente dar una respuesta a la encerrona de la discusión por la existencia de presos "políticos", su solución a la situación que él mismo denunció en su momento.

La otra iniciativa importante que anunciará será la de interrupción legal del embarazo, presentada como prioridad por la Casa Rosada. A diferencia de la anterior discusión, en el Gobierno imaginan un tratamiento más rápido y exitoso. Esta vez no es un Ejecutivo que simplemente habilita el debate sino que prepara un proyecto y lo impulsa.

Serán dos proyectos --reforma judicial y aborto-- de suma importancia y que seguramente acaparán el debate parlamentario en los próximos meses, con su lógica extensión hacia la opinión pública. No es casual que se trate de dos iniciativas que, en principio, no requieren recursos presupuestarios. El paréntesis hasta el 31 de marzo -hipotética fecha de conclusión de las negociaciones por la deuda- actúa como un límite de hierro. "En abril o mayo vamos a saber dónde estamos parados", le repite el Presidente a cada sindicalista que recibe, un implícito pedido de paciencia hasta que se sepa con cuántos recursos se contará. Para algunos ministerios la línea es de hierro.

Es muy comentado el parate en la obra pública, que tiene nerviosos a algunos gobernadores e intendentes. Con poco, el ministro Gabriel Katopodis se dedicó a los plaanes de infraestructura básica y a reactivar, en cuentagotas, las obras que estaban paralizadas desde que Macri cortó todo. Allí, la aprobación del presupuesto es vital. La única excepción es Desarrollo Social, donde en poco tiempo Daniel Arroyo consiguió repartir 922 mil tarjetas Alimentar, la gran apuesta social del Gobierno, que por un lado sirve para el combate prioritario contra el hambre y, por el otro, funciona como vehículo para la reactivación de al menos un sector productivo. Las tarjetas se cargan el tercer viernes de cada mes. Para el caso del Conurbano, ese día es una inyección de 1.800 millones de pesos. En Córdoba, de casi 600 millones. Unos 80 mil millones de pesos anuales que salen de cambios de partidas presupuestarias y de la ley de emergencia alimentaria.

Para satisfacción de las autoridades, la mayor parte se gasta en leche, carne, frutas y verduras. Era la recuperación nutritiva que necesitaba con urgencia un sector de la población para no sufrir daños tal vez irreparables. Por ahora, un 40 por ciento de los gastos se realizan en supermercados y un 60 por ciento en los demás establecimientos. La apuesta es que se inserten cuanto antes los sectores de la economía popular ofreciendo alimentos de mejor calidad y más bajo precio, para acompañar ese movimiento de la economía desde abajo en base a recursos del Estado.

Es lo que hay, en medio de un complejo proceso de negociación de la deuda. Como en toda gestión, hay ministros que sostienen que habría que hacer una exposición más rigurosa y sistemática del desastre encontrado. Una especie de informe, un libro negro. No es la idea de Fernández, que quiere evitar el discurso de la herencia recibida, convencido del hartazgo general. Habrá, sí, menciones en su discurso, pero prevalecerá la idea de iniciativas a futuro y esperanza por lo que viene. Porque en el Gobierno suman y concluyen que es mucho para lo poco que llevan.

Mayores aumentos para las jubilaciones más bajas y medicamentos gratis para jubilados, cerca de un millón de tarjetas para alimentar a los sectores más postergados y mover el consumo en los barrios, congelamiento de tarifas, combustibles y transporte, retenciones más altas a la soja para favorecer las producciones regionales, baja de tasas para favorecer el crédito, líneas para pymes y demás. Una serie de medidas, explican, que van en la misma dirección. En un momento de estrechez, distribuyen lo que hay con el criterio de favorecer a los de abajo, un punto no negociable. "Como siempre dijimos, vamos a dialogar con todos. Pero nunca vamos a renunciar a las convicciones redistributivas. Para eso vinimos", advertían en la Casa Rosada.

Debatir o no debatir

Vos preguntame lo que vos quieras, yo te respondo lo que yo quiero


Por Rubén Weinsteiner

¿Sirve debatir en comunicación política? ¿Debe debatir el líder, el que va arriba? ¿Hay que apuntar a convencer, o a vencer emocionalmente? Preguntas que nos hacemos cada tanto, a favor de no relegar ni el lugar, ni el valor de la duda en el marco investigativo.
Una vez vi en un diario alemán un caricatura que mostraba a una pareja discutiendo, el marido le decía algo asi como : “querida se razonable” y la mujer le respondía : “que sea razonable, lo único que me interesa es ganar esta discusión”.
Es obvio que los debates no se ganan en términos de A vence a B, B lo reconoce, le da la mano y dice que cambiará de opinión. Los debates en comunicación se ganan o se pierden en el ring side, en la teleplatea, cuando se debate delante de otros. Se juegan en en el estudio, pero se ganan en los livings de las casas.
Lo que se dice, lo que no se dice, los argumentos, los giros, el manejo de los gestos y fundamentalmente la respiración.

En definitiva la estrategia apunta a influir en los que miran, y en los que miran a los que miran. En las audiencias y en las audiencias de audiencias.

Parte de la biblioteca dice “el líder no debate”, otra parte dice “hay que dar la batalla discutir, todo y todo el tiempo”.

El problema de debatir todo el tiempo, y no digo que no haya que debatir a veces, es que acelera una entropía de la imagen, con una mutación pronunciada sin beneficio de homeostásis en tiempo real, donde cada round se hace interminable, y la estrategia, diseñada se desdibuja. Allí se le otorga al otro la enorme ventaja del codiseño de la propia imagen.
Cuando discutimos, le estamos otorgando entidad a la otra parte, sin dicha entidad no podríamos establecer la discusión. El contrato discusional consiste en aceptar que el otro está en un lugar de equivalencia. Que este lugar esta legitimado desde la posición, desde el equipaje argumental o desde la entidad del otro. Cuando discutimos estamos aceptando nuestras propias limitaciones, sean estas dudas o límites de poder. Si tuviéramos la seguridad absoluta de tener la razón y el otro no tuviera ningún poder, no discutiríamos. Nadie discute con la abuela con Alzheimer. Con lo cual debatir es validar nuestras limitaciones y el poder del otro.

En la discusión se condiciona la imagen y la narrativa a favor de la victoria en el debate, y en ese momento se sale de la estrategia propia de marca política. No es grave, solo requiere mayor flexibilidad. El peligro consiste en que ese replanteo marcario, puede estar muy condicionado por el otro. Es como cuando quieren poner nervioso a alguien y le dicen cosas con ese propósito, para “sacarlo”. Ahí, si uno se “engancha”, el poder lo asume el otro. La solución, lo sabemos todos, esta en no responder.

Bajado al terreno de la comunicación, la traducción no es exactamente no responder, ante el modelo inquisidor. Inquirir o callar pone al otro en el lugar de “mover la ficha”. Es imposible no comunicar, todo comunica. Lo que se impone en ese caso es lo que en comunicación llamamos fogging, lo que nos permite jugar el juego sin patear el tablero.

No responder, porqué ahi le estamos dando el poder al otro, pero no responder no significa no decir, significa; VOS PREGUNTAME LO QUE VOS QUIERAS, YO TE RESPONDO LO QUE YO QUIERO
París, mayo de 1981. En el comando de campaña de Miterrand, se discute con qué estrategia el candidato socialista, François Mitterrand, deberá enfrentar a su adversario Valéry Giscard d’Estaing (presidente en ejercicio que busca su reelección) en el debate cara a cara que tendrá lugar antes de la segunda vuelta de la elección presidencial.

Se pasa , una y otra vez, el video del debate de 1974 entre los mismos dos candidatos, debate del que Giscard había resultado claro ganador, según los medios y la opinión pública de aquel entonces. En las urnas también ganó Giscard.
La táctica giscardiana consistía en hacer preguntas-trampa, destinadas a mostrar que su adversario es incapaz de responderlas, había funcionado, en 1974, a la perfección. Mitterrand había buscado ingenuamente, cada vez, una respuesta. Claro, el Presidente en ejercicio, sabía todos los pormenores, datos, cifras, mecanismos, que solo en el poder se pueden conocer.


En el debate Ibarra-Cavallo en 1999, Ibarra le preguntó a Cavallo si sabía cual era el presupuesto de la ciudad, una pregunta, cuya respuesta Cavallo debería haber sabido, sin embargo no la sabía. Cavallo cambió de tema, e Ibarra lo volvió a su pregunta, "Cavallo, sabe o no sabe cual es el presupuesto ?" Cavallo quedó muy mal parado.

La conclusión fue: principio básico para el inminente debate : Mitterrand no deberá, bajo ningún concepto, responder las preguntas que le haga Giscard.
Después, se puede discutir cómo tiene que reaccionar en cada caso (por ejemplo, poniendo en duda la legitimidad de su adversario para hacer la pregunta). Esa regla táctica fue sin duda una de las que salvaron a Mitterrand durante aquel debate de 1981; hizo posible el memorable “¡yo no soy su alumno!”, ante una pregunta “pedagógica” de Giscard.

Mitterrand fue 14 años presidente de Francia.

En plena renegociación, la FED recortaría tasas en marzo, junio y septiembre

Ya lo contó varias veces Urgente24: en las reuniones que mantuvo el presidente Alberto Fernández en México con representantes de la Casa Blanca, uno de los puntos importantes fue la presión de Donald Trump a la FED a partir de junio para que la tasa baje al 0%. Wall Street da por hecho otro recorte en marzo.


Jerome Powell y Donald Trump


A medida que se iba acercando el 2020, el presidente estadounidense Donald Trump fue aumentando la presión contra la FED para que recorte la tasa de interés y se abarate el costo del crédito.

El objetivo del mandatario es lograr un aumento del consumo masivo de bienes y servicios en la recta final de la campaña electoral. Recordemos que las elecciones se celebrarán el primer martes de noviembre que, en este caso, cae 3/11.


Luego de 3 rebajas del año pasado, la tasa se encuentra actualmente entre 1,50% y 1,75%.

La expectativa sobre un nuevo recorte es muy fuerte en Wall Street pero no ya en julio cuando se celebre una nueva reunión sino en marzo. El pasado 24 de febrero, el contrato de futuros de fondos federales ligados a la reunión de julio de la Fed se dispararon, reflejando una probabilidad de más de 80% de una reducción de la tasa de referencia de un cuarto de punto porcentual en dicho encuentro.

El efecto del coronavirus en los mercados alimentó las expectativas de una intervención de la FED para amortiguar el impacto.

Según la herramienta FedWatch de CME Group, la reunión del banco central de la principal economía del mundo será del 17 y 18 de marzo.

Los operadores esperan además una segunda baja de las tasas en junio y una tercera en septiembre, según Reuters.

Esta decisión es clave para el presidente Alberto Fernández y su equipo económico, quienes se encuentran renegociando la deuda argentina para abaratar costos.

Los extremos de la desigualdad mexicana: el norte saca al 70% de su población de la pobreza y el sur al 35%

Las oportunidades para ascender de nivel socioeconómico varían de forma abismal entre Estados, revela un informe

Vista de San Pedro Garza, en Nuevo León, una de las regiones con mayor movilidad social.
Vista de San Pedro Garza, en Nuevo León, una de las regiones con mayor movilidad social.
Entre el Estado de Baja California, en el extremo norte de México, y el de Chiapas, fronterizo con Guatemala, la distancia no solo se mide en kilómetros. A ambas entidades las separa una diferencia abismal enovilidad social, la oportunidad de progresar de nivel socioeconómico. Mientras el 82% de los sudcalifornianos más pobres consigue ascender, el 77% de los chiapanecos nacidos en la base de la pirámide se estanca. Son los dos extremos de una radiografía de la movilidad mexicana que publica este jueves el Centro de Estudios Espinosa Yglesias y que adelanta EL PAÍS.

Las oportunidades para ascender tienen brújula. Si la escalera de la ascensión social tiene 100 escalones, un habitante del norte sube 17 niveles y uno del sur, apenas tres. En los seis Estados que hacen frontera con EE UU algo más del 70% de los nacidos en el quintil más pobre mejora su posición. Esta cifra cae al 35% en el sur, apunta el informe, el primero que lleva el análisis de este fenómeno al ámbito estatal.
En Baja California apenas un 18% repite en la base de la pirámide; el resto consigue ascender y un 11% ingresa al grupo con ingresos más elevados —la media nacional en este aspecto no llega al 3%—. Ciudad de México, el principal centro financiero y educativo del país, es otra isla; el 87% de sus habitantes más pobres mejora la situación de sus padres.
El panorama cambia a medida que uno avanza en dirección sur, un viaje en el que la estratificación social se vuelve cada vez más pegajosa. El estancamiento encuentra su pico en el Estado de Chiapas, donde los hijos incluso viven peor que los padres. En la escalera de 100 niveles, una persona nacida en el escalón número 25 retrocede al 21 en la edad adulta.
A falta de datos equiparables en la región Latinoamericana, el estudio compara los resultados con los vecinos del norte. “Las brechas son más marcadas en el caso mexicano; hay mayor heterogeneidad que entre los Estados de EE UU y Canadá”, explica el director del CEEY y coautor del informe, Roberto Vélez. Nuevo León o Chihuahua, dos regiones norteñas que se encuentran entre las mejor situadas, tienen niveles de movilidad social parecidos a los de Quebec en Canadá o Minesota en EE UU. Sus ciudadanos pueden llegar a doblar el nivel socioeconómico en el que nacieron. Por el contrario, el grado de estancamiento en los Estados del sur de México no tiene espejo en los vecinos del norte.
La brecha está relacionada, en parte, con tasas de crecimiento muy dispares. El Estado de Aguascalientes ha crecido a un promedio de casi el 6% en los últimos diez años, tres veces más que la media nacional, gracias al impulso de la industria automotriz y aeronáutica. Allí un 87% del quintil más pobre consigue mejorar de posición y apenas un 15% de su población vive en la pobreza, un 67% menos que en 2008, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Pobreza (Coneval). Chiapas, en cambio, encadenó tasas de crecimiento negativo en el PIB per cápita de 1990 a 2016 y aún tiene al 76% de la población viviendo en pobreza, prácticamente la misma cifra que hace diez años.
El Gobierno ha puesto en marcha una batería de medidas sociales para sacar al sur del letargo. El programa “Jóvenes construyendo el futuro”, por ejemplo, ofrece becas de formación en empresas a jóvenes que ni estudian ni trabajan, uno de los desafíos a los que apunta el informe. La investigadora Laura Flamand, del Colegio de México, opina que todavía es temprano para evaluar los resultados, pero apunta a los desafíos sobre el terreno. “Las banderas del Gobierno son las correctas, pero los instrumentos tienen que afinarse para que sean más efectivos”, sostiene.
La capacidad de las autoridades locales para implementar políticas públicas también varía. La proporción de empleados públicos con maestría es del 67% en el Estado de Puebla y del 3% en Chiapas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 2014. “Abatir las desigualdades en movilidad social pasa por los Gobiernos estatales y municipales y sus capacidades son muy desiguales”, dice Flamand.
Avanzar en el estudio de la desigualdad es otro pendiente. Muchos de los datos necesarios para analizar el problema no son públicos. Para este informe, el CEEY tuvo que combinar de dos encuestas; una del Inegi de 2016 y otra propia de 2017, con 32.481 y 17.665 entrevistas, respectivamente. “A diferencia de otros países, en México hay información administrativa que no está disponible, como datos tributarios o de la seguridad social”, explica Roberto Vélez. “Es necesario disponer de ellos en un momento en que las desigualdades entre generaciones están siendo más evidentes".
Niveles de movilidad social comparables en regiones de Norteamérica.
Niveles de movilidad social comparables en regiones de Norteamérica.

CORONAVIRUS:Wall Street cae un 4% y se encamina a cerrar su peor semana desde la crisis financiera

La preocupación por las consecuencias del coronavirus arrastra a los tres principales índices bursátiles a la zona de corrección
Trabajadores de la Bolsa en Nueva York, este jueves.


Los tres índices de referencia de Wall Street se disponen a completar su peor semana desde que estalló la crisis financiera de 2008 debido a la creciente preocupación por el coronavirus. El Dow Jones y S&P500 retrocedieron este jueves un 4,4% y el Nasdaq un 4,6%, arrastrándolos a la zona de corrección, que ocurre cuando el índice marca una caída superior al 10% respecto a su último máximo. Antes del cierre de los mercados, California, que registra el primer caso de origen desconocido en Estados Unidos, informó de que los funcionarios de salud están controlando a 8.400 personas. La tensión también se respira en Washington. La líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, criticó el nombramiento del vicepresidente, Mike Pence, a cargo de liderar la crisis, achacándole haber recortado el presupuesto de salud pública cuando era gobernador de Indiana y sus esfuerzos para restringir el acceso al aborto.

El Dow Jones perdió casi 1.200 puntos durante la jornada, acumulando esta semana un retroceso de más de 3.200 puntos. S&P500 ha perdido un 12% desde su último récord alcanzado el 19 de febrero, la caída del índice más rápida de la que se tenga registro. Junto al Nasdaq, marcaron sus mayores pérdidas porcentuales en un día desde agosto de 2011. Las acciones de las tecnológicas y energéticas sufrieron las caídas más significativas. Según los expertos, el temor de los inversionistas se ha disparado desde que se diagnosticaron casos en Italia, y ahora en California, y que la idea de atajar su propagación se debilita en todo el mundo.
 
Mientras los mercados tiemblan, el conflicto político recrudece. "Hablé con el vicepresidente esta mañana (...) y le expresé la preocupación que tenía por su posición en este puesto", dijo Pelosi en una rueda de prensa sobre el coronavirus. Después de recibir duras críticas por el manejo de la amenaza, el presidente Donald Trump delegó a Mike Pence, el vicepresidente, a cargo de liderar la crisis. El nombramiento ha sido cuestionado por los demócratas porque no ven que tenga las herramientas necesarias. "Se trata de recursos, también se trata del personal [a cargo], también se trata del respeto por la ciencia, por la toma de decisiones basada en la evidencia", acusó Pelosi. Los críticos sacaron a la luz cuando el vicepresidente dijo que el cigarrillo no mataba, el mal manejo que tuvo con la crisis de sida que vivió Indiana cuando él era gobernador o sus constantes amenazas contra los centros de salud reproductiva de Planned Parenthood.

De momento el efecto económico de esta crisis ha afectado solo a los mercados, y no a la economía real, sin embargo, sí va a suponer un desembolso de fondos federales. El Gobierno estadounidense calcula destinar un total de 2.500 millones (2.300 millones de euros). Sin embargo, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, anunció este miércoles la solicitud de un plan para movilizar 8.500 millones (7.800 millones de euros). Pelosi dijo esta tarde que estaban “cerca” de llegar a un acuerdo bipartidista. “No sabemos cuánto [dinero] necesitaremos. Ojalá no tanto más porque [creemos que la estrategia de] prevención funcionará, pero, no obstante, tenemos que estar preparados para hacer lo que tenemos que hacer", afirmó.

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) confirmó este miércoles el primer caso de origen desconocido en el norte de California. El contagio de la mujer del condado de Solano encendió una alarma porque no ha viajado recientemente al extranjero ni ha tenido contacto con un caso confirmado. El gobernador Gavin Newsom no quiso revelar este jueves con cuántas personas podría haber estado en contacto desde que fue al hospital el 15 de febrero, pero aclaró que están trabajando de la mano de la CDC para rastrear a todos los posibles afectados. Los 8.400 casos que están controlando en el Estado deberán permanecer en sus hogares durante las próximas dos semanas. Hasta ahora ninguno ha presentado síntomas de haber contraído el virus.

Brasil: Bolsonaro se convierte en el fuego amigo de las reformas de Guedes

La agenda de reformas económicas, esperada por el mercado en Brasil, podría postergarse por el choque entre el presidente y el Congreso.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y su superministro, Paulo Guedes. Foto: Reuters

 La sensibilidad de los mercados no gana para susto con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, acostumbrado a una retórica de choque y control de daños posteriores.


El último capítulo de lo que hasta ahora es un tormentoso gobierno ultraconservador, esto es el apoyo a la marcha contra el Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF) del 15 de marzo, no sólo despertó la condena del arco político sino que encendió las alarmas de empresas y actores financieros que esperan que el 2020 sea el año de las reformas del ministro de Economía, Paulo Guedes, para las que son necesarias una serie de enmiendas constitucionales vía parlamentaria.


Bolsonaro abrió un cisma entre su ejecutivo y los legisladores al reenviar a través de WhatsApp la convocatoria a una protesta, convocada por sus seguidores, para dirimir en las calles el último enfrentamiento entre los poderes, que ya habían tenido un momento de tensión en el trámite de la reforma previsional, finalmente aprobada.

Esta vez el origen fue la negociación del presupuesto, que se volvió difícil, y que llevó al general Augusto Heleno, ministro de Seguridad Institucional, a denunciar el “chantaje” del Congreso para limitar al gobierno.

Enardecidos porque la “política tradicional” estaba tratando de hacer de las suyas, los simpatizantes de Bolsonaro y varios legisladores de su riñón, el movimiento evangélico ultraconservador, lanzaron la convocatoria.

El presidente trató de contener el miércoles la crisis que había generado con la difusión de esa marcha pero el daño estaba hecho y la posibilidad de que el Congreso demore la aprobación de esas reformas, consideradas clave por el mercado, se está volviendo tangible.

De acuerdo al diario Folha de S.Paulo, el propio Guedes y su equipo temen que la crisis institucional paralice el tratamiento legislativo de las enmiendas constitucionales necesarias para llevar adelante el ajuste fiscal, la reforma tributaria y la agenda de privatizaciones de servicios públicos.

“El mercado ve una buena agenda, muy dependiente de Paulo Guedes; un Jair Bolsonaro muy complicado, muy conflictivo; y una relación política con distintos actores compleja. Eso atenúa la confianza que genera la sustancia”, es decir, el plan reformista, explicó a Ambito.com Marcelo Elizondo, consultor en Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).

No es la primera vez que la identidad heterogénea del gobierno de Brasil enciende las alertas del mercado. En un ejecutivo en el que conviven militares nacionalistas, (encolumnados bajo la figura del vicepresidente Hamilton Mourão), ultraconservadores antiestablishment y evangélicos (liderados por el propio mandatario y su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro) y la agenda económica liberal de la mano de Guedes, las discrepancias están a la orden del día.

Pero es la primera vez que, para observadores, las tensiones podrían poner en jaque la realización de aquellas políticas económicas por las que los inversores decidieron dar un voto de confianza al gobierno.

Para el Ministerio de Economía, los empresarios y el mercado, lo que está en juego son medidas que deberían garantizar un crecimiento del 2% para Brasil este año. Se trata de una serie de políticas que el Gobierno espera activar en caso de que los resultados económicos no sean los proyectados y que van desde la suspensión de aumentos a funcionarios públicos hasta la reducción, en un 25%, de su jornada laboral con la correlativa disminución de los salarios, entre otros. Para ello requiere una enmienda constitucional que le permita gobernar con poderes de emergencia económica.

Lo mismo ocurre con el ambicioso esquema de privatizaciones por el que el gobierno de Brasil espera recaudar unos 36.000 millones de dólares con la venta de hasta 300 activos, de la estatal Eletrobras, entre otras.

La expectativa es que el perfil negociador de Paulo Guedes y los puentes que supo tejer con el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, sean lo suficientemente firmes para sobrevivir a este nuevo embate del sector ideológico del gobierno.

Maia fue de los primeros políticos en reaccionar a la difusión del video por WhatsApp. “Crear una crisis institucional no ayuda al país a evolucionar” escribió. La semana pasada, mostrando el distanciamiento con Jair Bolsonaro, había criticado sus insultos a una periodista por considerar que los ataques a la libertad de prensa "dan señales negativas a la sociedad y a los inversores”.

Para los observadores, las declaraciones públicas de Maia, conocido por su reformismo, están repletas de señales a Guedes y los mercados de su compromiso para sacar adelante esas políticas. La duda es, no obstante, si podrá trasladarlo al resto de los legisladores y hasta qué punto podrá sostenerlo en caso de que se profundice la crisis institucional.

Pero otro temor asaltó a los empresarios e inversionistas en Brasil. ¿Está el propio Guedes dispuesto a seguir tolerando el fuego amigo o el final de su recorrido en el gobierno está próximo?

La columnista de Folha, Joana Cunha, recopiló el ánimo de varias cámaras empresariales en una nota este jueves. Multinacionales y la Asociación de Comercio Exterior de Brasil, así como los industriales, coincidieron en que la amenaza de una salida del superministro de Economía es real.

“Confiamos en que se mantendrá y fortaleceremos las reformas porque, sin ellas, Brasil no resistirá. Tenemos que apoyar al gobierno, especialmente a Paulo Guedes”, resumió José Augusto de Castro, presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB).

Elizondo coincidió: “Si hubiera alguna dificultad en la implementación de las políticas de Paulo Guedes, incluso en su permanencia, generaría un cimbronazo en el gobierno porque Jair Bolsonaro hoy tiene prácticamente por principal fortaleza la agenda económica”.

El sindicato de Comercio llegó a un acuerdo para la paritaria 2019


(Gremio de Comercio)


Después de una ardua negociación con los empresarios del sector, Armando Cavalieri, el titular de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS), cerró su paritaria 2019 en un 52%, una cifra muy cercana a la inflación del año pasado, que fue del 53,8%, la más alta de los últimos 28 años.


El aumento, firmado de manera conjunta con la Cámara Argentina de Comercio (CAME) y UDECA, contempla el pago de sumas fijas -tal como lo dispuso el gobierno por decreto- para recuperar el poder adquisitivo de casi un millón y medio de trabajadores, el más numeroso del país.


A tal efecto, según informaron a Infobae desde el gremio, se acordó el cobro de una suma de $1.000 para el mes de febrero (pagadera en marzo), otra de $1000 para el mes de marzo (pagadera en abril) y otra de $2000 para el mes de abril a percibirse en el mes de mayo.


Todos los montos son remunerativos, es decir, que integran el sueldo y serán absorvidos en la próxima negociación paritaria que comenzará en abril.


Hasta que se firme ese acuerdo, desde la Federación le remarcaron a este medio que “el último monto de $2000 se mantendrá en los meses subsiguientes hasta el momento de su absorción y/o compensación”.


Por su parte, Cavalieri expresó al salir de la reunión -de la cual participó Jorge Luis Di Fiori, presidente de CAME y su secretario, Natalio Mario Grinman, que “la negociación con las cámaras fue exitosa” y celebró que “en un marco inflacionario la actualización salarial haya funcionado como un mecanismo eficaz para mitigar el impacto inflacionario en los trabajadores”.


Cómo ya había adelantado Infobae, el aumento anual que lograron superó, por ejemplo, el acuerdo de conseguido por Camioneros y que había sido del 49,5%.


Con el aumento escalonado pautado, Comercio se mantiene alineado a lo ya acordado por el gobierno de Alberto Fernández con los principales popes de la CGT, un esquema de sumas que serán incluidas en la masa salarial, al menos para el primer semestre del año, pero que se podría repetir en el segundo.
Armando Cavalieri


Comercio había firmado por toda la paritaria 2019 un aumento del 30%. La misma estaba comprendida desde abril del año pasado hasta marzo 2020, con una “clausula de revisión” en enero. Fue entonces que el gobierno de Alberto Fernández por decreto estableción un aumento de $4000 en dos tramos, uno de $3000 y otro de $1000.


Al llevar al básico de Comercio a esa suma, representa un aumento del 12%, es decir, un total del 42%, un porcentaje lejano al 52% que se había propuesto Cavalieri para su convenio. Por esa razón se agregaron los otros $2000 que representan el 10% restante y llegar así al monto comprometido.


De esta manera, el convenio de Comercio ascenderá a $41.790 pesos. En marzo de 2019, cuando arrancaron las primeras negociaciaciones, el sueldo básico era de $27.000.
Alberto Fernández con la CGT


Desde el gremio liderado por “El Gitano” Cavalieri, aclararon que el aumento conseguido “va a la heladera y no al ahorro, pero a medida que la inflación se desacelere, se irá recuperando poder adquisitivo”.


Cavalieri es uno de los hombres fuertes de la CGT que mantiene excelentes vínculos con la Casa Rosada. De hecho, tiene fuertes lazos con Gustavo Béliz, el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación, quien fue invitado a dar diversas charlas en Comercio sobre las nuevas tecnologías vinculadas con el empleo. La última fue en noviembre pasado, durante el lanzamiento del Instituto de Inteligencia Artificial del sindicato mercantil.


El acuerdo sellado por los mercantiles no hizo más que convalidar, como lo hicieron otros, como Sanidad, las intenciones del presidente Fernández de mantener los salarios atados lo más posible a la inflación, que en enero fue del 2,3%.


La revisión se efectúo en virtud del inciso 2 del acuerdo paritario suscripto el 28 de mayo de 2019, mediante el cual las partes se habían comprometido a reunirse en enero de 2020 “a fin de analizar las variaciones económicas que podrían haber afectado las escalas salariales pactadas”.

Media sanción para modificar las jubilaciones de privilegio

Todos contra Bernie Sanders

Bernie Sanders tuvo una noche agitada en debate

Debate demócrata en Carolina del Sur

Entre gritos y un clima crispado, los precandidatos buscaron anoche poner en dificultades al senador por Vermont, quien actualmente lidera la carrera hacia el logro de la nominación presidencial.
En particular lo atacaron por su agenda socialista. En el caso de Elizabeth Warren, la otra precandidata progresista, la senadora de Massachusetts se mostró "muy apasionada" y le apuntó en cambio al millonario Michael Bloomberg por sus comentarios anteriores sobre las mujeres y su riqueza.

En el caso del exalcalde de Nueva York, logró mejorar su performance de Las Vegas, pero no lo suficiente para tener una buena noche.
Cometió un "fallido" al principio del debate cuando empezó a decir que "compró" una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes antes de volver a calibrar para decir que ayudó a los demócratas a obtener esa mayoría. Bloomberg se refirió torpemente a sus rivales como compañeros "concursantes". Según CNN, el expresidente Joe Biden "elevó su medidor de cólera en este debate, y se lo vio titubeando mientras trataba de explicar sus ideas.

El exalcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg, estuvo en su mejor momento en este debate, y encontró varias ocasiones para hacer contrastes directos con Sanders, especialmente sobre los peligros para los demócratas de nominar a un socialista democrático.

The #youthvote and the "cool politician"


Rubén Weinsteiner






Before the mid-20th century, young people weren’t exactly a prize demographic, largely because the voting age was 21. In the 1960s, however, young people became involved in politics despite their voting ineligibility. The Student Nonviolent Coordinating Committee was formed in 1960, formally integrating black youth activists into the Civil Rights movement. In 1961, both black and white college students traveled by the busload from around the nation to register black voters in the South. In 1964, student activists at UC Berkeley, many of whom were involved in Civil Rights activism, began fighting for free political expression on campus. This so-called Free Speech Movement shaded into the campus Anti-War Movement (led by the group Students for a Democratic Society) as military activity in Vietnam escalated.


“Freedom Riders” arriving in McComb, Mississippi, in December 1961. (AP Photo/Fred Kaufman)


By 1968, America’s young people had emerged as a vocal and powerful cultural and political force. The voting age was still 21, making most active students ineligible, but potential voters in their 20s were suddenly a demographic to be reckoned with, not ignored. The 1968 presidential election therefore saw the first overt attempts to capture the youth vote. In an attempt to appeal to youth of the dawning hippie era, Richard Nixon’s campaign made posters that were described by The New York Times as “quasi-psychedelic”. The groovy art was designed by a company called Jimini Productions. (For context, the musical Hair — with its breakout song “Aquarius” — had just hit Broadway that year.)

Nixon’s campaign went “quasi-psychedelic” in 1968. (Getty)

The voting age was lowered to 18 in 1971, creating overnight a new demographic numbering 11.5 million. The political establishment quaked in its boots. Youth suffrage threatened to “debase the voting pool,” wrote one concerned oldster; it would lead to “a more ideological politics” warned another, as though politics could ever be non-ideological. The town of Amherst, Massachusetts — home to the University of Massachusetts, Hampshire College and Amherst College — erupted in protest. “I don’t mind change, but they want to make a radical change,” said one older resident, in an article from 1971 titled “Amherst City Fears Youth Vote, Sees a Possibility of Students Taking Political Rule.”

But despite the misgivings of the older generation, the youth vote couldn’t be defeated. From now on, it could only be won or lost. Over the next few decades, horror at the youth vote turned into hunger for it; the 18–24 age bracket, it was discovered, might make or break an election, and strategists started paying attention.

In 1985, Maureen Dowd wrote a column asking, “Why are all the politicians watching rock video?” Professional political analysts on both sides of the aisle, she continued, “have begun watching MTV, the 24-hour all-music cable television station that is so popular with American youths.”

“Mr. Atwater says video music has established a new youth culture,” Dowd wrote, referring to Republican political strategist Lee Atwater, who had recently managed the campaign of the infamous racist Senator Strom Thurmond. “When Mr. Atwater watches video music, he often makes voluminous notes.”

In 1990, Virgin Records executive Jeff Ayeroff started an organization called Rock the Vote. The goal: get young people registered. The method: have Madonna say, “If you don’t vote, you’re gonna get a spanking,” on MTV. In addition to splashy celebrity-studded PSAs, the group also integrated technology into youth voter outreach. Rock the Vote set up the nation’s first register-by-telephone system, and later its first online voter registration system.

Democrats, in particular, became more brazen in their attempts to win young hearts and minds. Bill Clinton went on MTV’s Rock the Vote forum in 1992 and answered the question, “Boxers or briefs?” (It was briefs.) “At least he can relate to us,” said a student at the University of Georgia after hearing Al Gore give a speech where he name-dropped R.E.M. album titles like a cool uncle.

The Clinton-Gore ticket brought young voters back to the Democratic party after two decades of disillusionment and, believe it or not, right-wing ballot-casting. By the time Bob Dole visited a fraternity in 1996 to tell stories about pranks played as a frat boy — beginning feebly, “I remember being young once” — the damage to the GOP was done. Nixon’s psychedelic posters aside, the party had missed the boat on effective youth outreach, at least for the foreseeable future.


In 2008 Barack Obama set a new bar for youth appeal in a presidential election. (

But nothing before or since has rivaled the 2008 election that landed Barack Obama in the White House — and the mic-dropping, millennial-pleasing moments that have peppered his presidency. He was the perfect candidate, young, charismatic and personified change. If there was any remaining doubt that youth apathy can be overcome to dramatic effect, Obama killed it.

In some ways, Obama has ruined Hillary Clinton for millennials: he’s set an impossibly high standard of coolness for a 68-year-old who’s been in the public eye for three decades. Where Clinton’s “hot sauce in my bag” gambit might have worked in the pre-Obama era, it strikes today’s young people as phony — especially compared to Obama’s seemingly effortless pop-cultural fluency (and actual relationship with Beyoncé, for that matter).

Young people are savvy to the ways of marketing, they can embrace a brand, but only as long as they can trust it.
Rubén Weinsteiner

Rubén Weinsteiner

#Personalidad y #MarcaPolítica en el #VotoJoven




Por Rubén Weinsteiner


Cuando nos planteamos diseñar o renovar la personalidad de una marca política, partimos de la tarea de articular una serie de datos y significados, que nos permitan retratar un perfil antropomórfico genérico, arquetípico, familiar, aceptado y generador de deseo, que plasme la personalidad de la marca política.


La comunicación política o corporativa mediada, como se desarrolla en todos los casos, lleva en su matriz los paradigmas de la comunicación cara a cara. Por eso en la construcción de la personalidad de la marca política, confluyen emisor y receptores del mensaje.


Estos públicos articulan en su cabeza, una construcción de la marca política con rasgos determinados de personalidad, y construyen personalidades de receptores modelo del mensaje de la marca, lo que retroalimenta la personalidad de la marca política.


Como con la imagen, con la personalidad pueden existir muchas y divergentes percepciones, miradas y construcciones. A una misma persona la pueden ver de diferentes maneras, lo importante es el punto de convergencia, las coincidencias e intersecciones de los diferentes segmentos del público.




El objetivo es construir y presentar una personalidad coherente, eficaz y alineada estratégicamente para conseguir los objetivos planteados, y que se diferencie de las demás propuestas, y en la cual puedan los diferentes segmentos del público, proyectar sus propios deseos.


¿Como se construye la personalidad de la marca política?


Algunas de estas variables, articuladas a favor de una construcción homogénea y congruente, determinan la conformación de la personalidad de la marca política:


a) El país, región, origen en general con el cual podemos identificar a la persona: italiano, español, árabe, judío, alemán, pueblos originarios, sexta generación en el país, etc. El tano, el gallego, el turco, el ruso, el alemán, el negro, son marcas en sí, que disparan significados constitutivos de la personalidad de la marca política. Los atributos que se asignan en el imaginario a las diferentes procedencias, tienen que ver con el posicionamiento de estas en la cultura del país. Los alemanes y suizos metódicos y eficientes, los judíos capaces para los negocios, los españoles constantes y tercos, los árabes carismáticos y con talento para la seducción etc.






b) Profesión o trayectoria profesional: Si se plantea la personalidad de un corredor de fórmula uno como Carlos Reutemann, alguien que se subía a un auto y manejaba a 350 km por hora, el diseño apuntará a serenidad, decisión, temple, seguridad. En Scioli un ex motonauta de alta competencia, vemos además a alguien que supero un terrible accidente y la perdida de su mano. Un ingeniero plantea una propuesta de personalidad de marca, analítica, un poco aburrida, clara y eficaz. Los abogados como Cristina, Nestor Kirchner, Alfonsín, Menem y De la Rúa, que han monopolizado los cargos hasta acá, dotan a la personalidad de significados muy demandados y de alta aceptación en los votantes, como dotes de orador, cultura general, conocimiento de la ley, capacidad de debate son “doctores”, el marido/yerno ideal para las mujeres, alguien a quien le dan su confianza los hombres. Economistas proponen pensar en alguien que trae un equipaje diferencial, de soluciones que otros no tienen, un economista e ingeniero como Alsogaray, una marca que intentaba proyectar percepciones de soluciones en camino y certezas en la acción. Los contadores plantean orden en la cuentas, los médicos sensibilidad, los periodistas parecen poseer saberes en diferentes áreas.


El Lula tornero, el Evo cocalero, el médico Tabaré, artistas famosos como Schwarzenegger, Reagan o por acá Palito Ortega, Artaza o Del Sel, jugadores de futbol como Mc Allister, hombre de campo como De Angelis, cada profesión y trayectoria dispara significados a la cabeza de los votantes.


c) Distrito de procedencia y acción, un intendente del conurbano, un gobernador de una provincia grande, o de una pequeña, centro o periferia, condensan alrededor de la marca, atributos marcarios específicos.


d) Simbología y ritualidad: vestimenta, estilo, onda mas o menos joven, estilo de quienes lo secundan, sus emisores, estética corporativa, en el PRO con una simbología que podríamos llamar nerd, en el peronismo con informalidad y proximidad, en el radicalismo más formales y serios.


e)Naming y apodo: el nombre de la marca política es importante en el diseño de la personalidad de la marca, lo que connota y denota, retención, métrica, musicalidad y color. Los apodos se convierten en metáforas cuando imponen atributos como en los casos de: toro, tigre, locomotora, loco y chupete o familiaridad en tati, carozo, changui, coqui etc.


f) Imagen de los votantes y seguidores: en este juego de transferencia de asociaciones, un fuerte componente constructivo de la personalidad de la marca política, lo constituye la imagen que nos formamos de los votantes de esa marca política. La robustez de este condicionante tiene que ver con que esa imagen no esta mediatizada, la experiencia es personal y directa. Hay personas que no consumen una marca comercial, porque no les gustan los consumidores de esa marca. Hay marcas de indumentaria que no fabrican talles grandes, porque no quieren que sus prendas sean vestidas por personas gordas, hay discotecas donde se prohibe la entrada a personas que no se visten de determinada manera, o que no se ven de determinada manera, no porque los dueños sean discriminadores, quizás no lo sean, pero saben que muchos de sus clientes dejarían de serlo, si dejaran entrar a personas que sus clientes discriminan.


f) Mito identitario y constitutivo: si bien el mito opera mas en la identidad que en la personalidad de la marca política, el mito de la marca condiciona la mirada sobre la personalidad de la marca. Un pasado guerrillero, o militar con las connotaciones que pueden tener el significante guerrillero y el significante militar, el haber formado parte de una corriente de vanguardia, ser un empresario muy exitoso o tener un recorrido de vida fantástico, el haber protagonizado una acción concreta, real o no, pero que fue percibida como verdadera y se instaló en el imaginario, se constituyen en mitos necesarios y condicionantes de la personalidad de la marca política.


g) Rasgo distintivo y fuerte de carácter: peleador, gritón, puteador, simpático, risueño, agresivo, sereno, son algunas de las descripciones que pueden caracterizar un rasgo muy marcado de carácter.


La personalidad de la marca es un concepto estratégico, si no construimos una personalidad de marca, el publico va a asignar a esa marca una personalidad, sobre la que no tendremos control de gestión.


Personalidad y #votojoven


Las investigaciones nos muestran que los jóvenes identifican cinco grandes categorías de rasgos con sus correspondientes sub categorías en la personalidad de la marca política.


1) Autenticidad: clivaje “gato”-autentico. Desde la emergencia, la organización del debate para el voto joven, se da en torno al clivaje “gato”-auténtico. Los otros son la impostura, los que dicen una cosa pero son otra, contra eso se plantea un modelo normativo de autenticidad, sencillez y transparencia. No ser “careta”, no ser “gato”, no ser “trucho”, ser o en realidad parecer verdadero, transparente, genuino, austero, integro, “de barrio”, con lenguaje llano y sin eufemismos, de proximidad, concreto, sin vueltas, que no se guía por las modas, entre otros rasgos.


2) Potencial de acción: capacidad de reacción, recursos, proactividad, actitud joven, iniciativa, atrevimiento, insolencia, instalación de agenda, mente abierta, practica de deportes, barometrización de la cultura que viene, inspirador de confianza, seguridad en el debate.



3)Fortaleza: Resistencia, temple, hiperactividad, vigor, dureza, ser concreto, planteo de luchas contra enemigos poderosos, con final abierto. El enfrentamiento contra poderes hasta el momento “intocables” e “invulnerables”, le otorga vitalidad y dinamismo, al vínculo, entre una marca política y los jóvenes. Ese final abierto, esa asimetría desfavorable, indignan, emocionan, convocan y construyen la bronca originaria y movilizadora y la alegría de la acción y compromiso colectivo.


4) Emotividad: capacidad de generar deseo, emoción, indignación, furia, risas y sonrisas, alegría, tristeza, audacia, actitud, revelar alternativamente fortaleza y debilidad, visualidad, provocación, incorrección, transgresión, sentido artístico.


5) Complejidad y sofisticación: alguien diferente, original, disruptivo, con un diferencial fuerte de marca, una vuelta de rosca más, una motivación superior para hacer las cosas.


La personalidad de la marca política o corporativa debe responder a la pregunta del título ¿y vos quien sos? La respuesta es una imagen construida con estas herramientas, y alineada dentro de una estrategia de marca de diferenciación y microsegmentación, fundamentada en la colonización de subjetividades y la construcción del deseo, ya que el #votojoven no se resuelve por necesidad sino por deseo.


Rubén Weinsteiner

Diseño de una #visión de la #marcapolítica en el #votojoven


Rubén Weinsteiner




¿Que vio la persona, a la hora de entrar en política o en la arena pública? ¿Que necesidades insatisfechas y problemas lo movilizaron? ¿Qué vocación necesita o quiere desplegar?

Estas son algunas de las preguntas que definen un diseño de visión y promesa de marca política, que se articulan en una construcción sentido para esa misma marca.

La promesa de la marca política, es lo que ésta dice que hará por sus votantes y lo que sus votantes perciben que pueden esperar de ella.

La visión prometida debe ser relevante para los votantes, y diferente a las de los competidores. Esa diferencia, debe ser visible y perceptible para los diferentes segmentos interpelados por la marca política.

El votante adulto  mayor va al mercado de las marcas políticas, a resolver problemas y a satisfacer necesidades, y lo hace en un marco de clivajes y creencias muy instalados, que funcionan emocionalmente en piloto automático. Convicciones, amores, odios, tradiciones y prejuicios, articulados en historias personales, familiares, relatos culturales muchas veces ocultos, e internalizados en anclajes emotivos, que no son cuestionados a la hora de recrear el sistema de preferencias. El joven también busca resolver problemas y satisfacer necesidades, pero en lugar de recrear valoraciones y etiquetas instaladas, el voto joven busca adoptar marcas políticas para cumplir sueños, desafiar poderes inmensos, en luchas con final abierto, y sobre todo interrogar a la marca acerca de quién es, en que cree y cuan autentica es.

El voto joven puede ser llevado a cuestionar, contestar y mutar, a través de una visión eficaz. Una visión que logre interpelarlo, no desde la demanda de un espacio o cargo, sino alrededor de “quiero hacer esto para mi ciudad, provincia, país”. No como un proyecto individual, sino como una propuesta colectiva inclusiva. El voto joven otorga el poder político como una herramienta de cambio de su mundo, y de él, como integrante de ese colectivo. Primer empleo, primera vivienda, propuestas enfocadas en su segmento del cual se siente parte.




El voto joven asume la disruptividad en la visión, como un factor atractivo y potente. Mitterrand percibió y utilizó con resultados exitosos, el planteo de una visión disruptiva ante un problema concreto. Francia atravesaba una crisis, con centros urbanos dominados por la inseguridad, con un achicamiento del espacio público para los jóvenes, -segmento movedizo que utiliza el espacio público más que los adultos, y que además circula por las calles en sus salidas de noche-, que habían convertido a la ciudad en una amenaza más que en una oportunidad. Ante esa crisis que generaba en el segmento joven una demanda específica, Mitterrand propuso en un discurso público, una suba drástica del presupuesto de educación, como respuesta frente al pedido de mano dura. Fue heterodoxo y disruptivo, sonó a descolocado en los mayores, pero recibió gran aceptación en los segmentos jóvenes, y un fuerte apoyo de ese segmento en las elecciones.

El voto joven desea ver y conocer la visión del candidato, para decidir si le cree o no le cree, si este es “gato” o autentico, si efectiviza o no un contrato de adhesión y autorización para la representación política, y luego verificar si ese contrato es socialmente aceptado por la tribu. Es raro que un joven, a diferencia de lo que ocurre con el voto adulto, vote sin blanquear, a un candidato rechazado por su entorno de pares.


La formulación de la visión, la enunciación y modulación de lo que se quiere y promete hacer, como se comunica esa visión, como se construye sentido alrededor de esa perspectiva planteada, como se ancla el mito necesario como herramienta simbólica y de contexto, y como se plantean los problemas para avanzar en la propuesta de soluciones, constituyen los fundamentals del desarrollo operativo de la propuesta de visión de la marca política


En el voto joven, como dijimos, el planteo y enrolamiento en una visión disruptiva es excluyente, como esencial el lenguaje llano, concreto, sin eufemismos, ambigüedades ni sofisticaciones innecesarias. Renovar el lenguaje es renovar la concepción, la visión del mundo según Ionesco, las palabras son el órgano constitutivo del pensamiento en la propia cabeza y en la cabeza los votantes. Se trata de lo que decimos, como lo decimos y a quien se lo decimos.