Debate 2020,:quien ganó y que ganó

 

Trump a Biden
Tu hijo nunca trabajo y ganó millones con Ucrania y China de manera extraña,
responde Biden;
fue un Héroe en Irak tiene muchas medallas, Trump le dice; mentira, lo echaron del Ejército y Biden responde; el era Drogadicto pero ya se curó.

 

Es difícil determinar quien gan´ø un debate si antes no se determina en que consiste ganar. Si ganar es construir la percepción de haber conducido el debate, si es dejar sin palabras al oponente, si ganar es dejar mal parado y titubenate al otro, o si ganar es construir percepciones que intervengan de manera directa, efectiva y positiva en el sistema de preferencias.

Claramente Trump condujo el debate, lo lideró incomodando a su rival, llevándolo al barro, donde tan bien el juega y donde tan incómodo se siente Biden a pesar de ser un político con muchos años y mucho calzado gastado en la política.

Biden pareció lento y si bien es unos años mayor que Trump, parecía mucho mayor. Su operación facial no lo favorecía, sobre todo cuando fruncía la frente. Trump lucía más natural, rápido y agresivo.

Los medios claramente apoyan Biden, y el blindaje es tan obvio y fuerte que lo perjudica. Esa sobreprotección también le quita competitividad, que Trump adquirió a fuerza de la demonización que sufre y a la que contribuye.

El presidente de Estados Unidos fue el principal responsable de convertir en una sesión caótica y desprolija lo que debía ser el primer cara a cara entre los dos candidatos. También tuvo éxito en llevar a Biden a momentos de verdadera irritación, como cuando le espetó “¡¿Vas a callarte?!”.

Los medios estadounidenses fueron unánimes en considerar que Trump marcó la pauta del debate con su tono agresivo, una herramienta mal vista por la política tradicional, pero que es muy popular en su base electoral.

Trump dejó claro de entrada que apelaría a su clásica retórica de "nosotros" contra "ellos" que ha usado con frecuencia desde la presidencia.

"Nosotros ganamos la elección", dijo al justificar su polémica decisión de cubrir la vacante en la Corte Suprema sin esperar al próximo veredicto de las urnas.

"Nosotros tenemos el Senado, tenemos la Casa Blanca y tenemos una nominada fenomenal".

"Ellos vinieron detrás de mí tratando de dar un golpe, me persiguieron espiando mi campaña (de 2016), empezaron el día en que gané e incluso antes", dijo en otro momento.


Biden había dicho este mes que buscaría evitar "entrar en una pelea" durante los debates.


Sin embargo, pasó rápidamente de la sonrisa a un enojo que lo debilitó: "¿Quieres callarte, hombre?", le reclamó a Trump en una de sus interrupciones.


Y aunque también le pidió al presidente que salga de su "búnker" para buscar unir a demócratas y republicanos en soluciones para la pandemia, lanzó varias descalificaciones más contra Trump.


"Es difícil hablar con este payaso, perdón, esta persona", dijo Biden en un momento. "Él es racista", disparó un poco después.

 

El coronavirus, lejos de ser central

El tono del debate llenó de problemas a Biden para que pudiera explotar el punto más débil de la administración Trump y la principal razón de su descenso en los sondeos de intención de voto: la gestión de la pandemia del coronavirus.

Analistas y observadores que esperaban una discusión de mayor nivel sobre la crisis sanitaria en el país más afectado en el mundo por la enfermedad –Estados Unidos tiene 206.005 muertos y 7.191.349 contagios- vieron cómo el enfrentamiento se basó en burlas por parte de Trump y ataques de que el demócrata lo hubiera hecho peor.

El mandatario logró evitar dar respuestas por un tema incómodo, una marca de su campaña.


Si hay algo en lo que ha tenido éxito Trump es en explotar las tensiones internas del Partido Demócrata al acusar una y otra vez a Biden de ser un izquierdista disfrazado de moderado, obligando al exvicepresidente a aclarar su oposición a la línea más progresista dentro del partido, la cual su principal piedra en el camino durante las primarias.

“El partido soy yo”, dijo Biden en una declaración que podría traerle muchos dolores de cabeza en la puja interior de los demócratas, donde las bases que apoyaron al senador Bernie Sanders, no se sienten realmente cómodas trabajando para una eventual Presidencia suya.

Es sabido que el candidato demócrata no sólo debe conquistar el voto de indecisos sino incluso de sectores del ala izquierdista de su partido que le reprochan ser demasiado moderado y pro mercado.

Está en juego repetir el escenario de 2016, cuando la candidatura de Hillary Clinton eclosionó la grieta demócrata, en contraste con un Partido Republicano que ha sabido encolumnarse detrás de Trump, incluso dejando de lado varios de sus valores históricos.

 

Quién ganó el primer debate según los principales medios de Estados Unidos






“Un descarrilamiento”, fue el primer titular de Politico. “Primer debate lleno de intercambios exaltados e insultos”, el de Fox News. “Debate demente”, eligió Breitbart News; “Agudos ataques personales e insultos en el primer caótico debate”, The New York Times, y “Ataques personales e intercambios afilados marcan el turbulento primer debate presidencial”, The Washington Post. Algo similar sucedió en las redes sociales: en Twitter, por ejemplo, las primeras publicaciones celebraron, como un gran alivio, que los políticos no pronunciaran discursos de cierre.

La cobertura que los medios estadounidenses ofrecieron, en tiempo real y con análisis posterior, del primer debate presidencial de las elecciones 2020, que se celebrarán el 3 de noviembre, pareció también cubrir con la misma crítica a Chris Wallace. El moderador, periodista de la cadena Fox e hijo del legendario Mike Wallace de 60 Minutes, fue criticado porque no pudo impedir las sucesivas interrupciones mutuas entre Trump y Biden. “En las redes sociales, algunos espectadores pidieron que le cerrara el micrófono al presidente, pero Wallace no tenía ese poder: ninguna de las dos campañas hubiera accedido a tal mecanismo de antemano”, resumió The New York Times.

Una hora más tarde muchos medios comenzaron a publicar encuestas informales sobre la opinión del público. En general, mostraron una suerte de empate técnico, con una diferencia leve, de entre 3% y 5%, a favor del presidente. Pero varios otros —la cadena ABC, por ejemplo— mostraron cifras que levemente favorecían al demócrata, sostenidas por el argumento de que fue el único que, aun en los peores momentos, se separó del intercambio, miró a cámara y le recordó al televidente que el debate no se trataba sobre demócratas o republicanos, sino sobre el ciudadano común.

Entre otras encuestas, las de C-SPAN y Telemundo dieron por triunfador al presidente, del mismo modo que el analista Doug Schoen en Fox News: “Aunque, en términos de estilo, el presidente Trump fue el claro ganador: tuvo el control de la conversación y de la discusión, y si acaso no resultó presidencial, ciertamente estuvo más al mando”.

Lo cual, desde la perspectiva de Fox, fue lo central, ya que no hubo mucho más que estilo en la noche del 29 de septiembre: “Si bien el debate fue contencioso, y en ocasiones se puso personal, careció de sustancia real que pudiera cambiar las actitudes de alguna forma significativa”.

En un choque de ideas sobre la crisis del coronavirus, los impuestos, el cambio climático, el racismo, la Corte Suprema y la integridad del inminente proceso electoral, los dos candidatos de los partidos principales parecieron encontrar un lenguaje común que, paradójicamente, dejó fuera a buena parte de los votantes. “Ambos acertaron algunos golpes. Ambos interrumpieron demasiado y actuaron como niños”, dijo Matt Mackowiak, un estratega republicano y titular del partido en Austin, Texas, a The New York Post.

En el mismo medio, otra estratega republicana, Leticia Remauro le otorgó una ventaja “de un pelito” a Trump: “Fue enérgico y solidificó su base, pero perdió puntos por interrumpir. Biden no pareció tan fuerte pero transmitió compasión, lo cual alimenta a su base". Un poco más generoso que ella, Sean Hannity, columnista de Fox News, recurrió a su cuenta de Twitter para dar por ganador al presidente con un 60% sobre el 30% de Biden.

También entre los medios favorables a la actual gestión de la Casa Blanca, National Review ironizó: “Es una pena que Joe Biden no pudiera asistir al debate del martes por la noche. Bueno, Biden estaba presente pero durante los 90 minutos apenas si pareció que terminaba una frase". Si bien para el medio no hubo una clara victoria de Trump, en el sentido original de estos debates —cambiar la intención de voto de los espectadores—, con “sus incesantes abucheos y sus constantes interrupciones, Trump volvió imposible que Biden presentara sus argumentos”.

El medio subrayó que “unas cuantas veces, Biden perdió la calma”: en efecto, le preguntó a Trump si se podía callar, lo alentó a seguir ladrando y lo llamó payaso. “En otras circunstancias, al retador que asumiera ese tono con el presidente de los Estados Unidos le saldría el tiro por la culata. Pero Trump es diferente a cualquier otro presidente: dado que no reconoce decoro, restricción o reglas, es poco probable que Biden sufra mucho por sus propios arrebatos”.

Del otro lado del espectro político, CNN habló de “un horrendo debate entre Trump y Biden", hizo una serie de verificaciones de datos (según las cuales muchas de las afirmaciones del presidente fueron falsas) citó a dos republicanos, Rick Santorum y Scott Jennings, que criticaron la intervención de Trump. Según la encuesta instantánea de la cadena, Biden ganó el debate con el 60% del favor de los consultados, más del doble del 28% que Trump mereció para ellos.

Uno de los presentadores más conocidos de la señal, Jake Tapper, abundó: “Eso fue un desastre dentro de un incendio en un contenedor de basura que viajara en un tren que descarrilara. No fue un debate, fue una desgracia". También Rachel Maddow, de NBC, fue lapidaria: “Esta clase de debate no debería suceder en una democracia”, dijo la presentadora, para quien Trump pronunció “una sucesión de mentiras cada vez más locas y obscenas”, para concluir que Trump no luchaba contra Biden, “sino contra la elección”.

CBS News publicó una encuesta, realizada con YouGov, que dio por ganador a Biden, con el 48%, sobre Trump, a quien los encuestados otorgaron el 41%, cifras que —señaló el director de sondeos de CBS, Anthony Salvanto— “se acercan bastante al apoyo que obtiene cada candidato” hasta el momento.

Desde luego, los analistas de The New York Times, criticaron fuertemente al presidente: “Trump hizo durante el debate del martes lo que ha hecho en la vida política del país en sus cuatro años”, escribieron Matt Flegenheimer y Maggie Haberman. “Se negó a condenar a los supremacistas blancos y echó a volar oscuras conspiraciones sobre el proceso de votación”, además de perturbar el desarrollo de los argumentos de su opositor “con sus inveteradas interrupciones y sus quejas bien ensayadas”.

Por último, mientras algunos medios, como The Boston Globe, simplificaron la interpretación del debate en términos de calificaciones (Biden obtuvo una C, es decir, una aprobación con lo justo, mientras que Trump recibió una F, o reprobado), otros como la radio pública NPR, se detuvieron en detalles de importancia semiótica, como que Biden utilizara la expresión árabe inshallah (“si dios quiere”) al preguntarle al presidente cuándo mostrará sus declaraciones de impuestos (algunas de las cuales se filtraron esta semana), o que Trump se dirigiera al grupo supremacista Proud Boys y dijera “Den un paso atrás y esperen. Alguien tiene que hacer algo con Antifa y con la izquierda”.Minutos después del debate, de un extremo al otro del arco político, los medios parecieron establecer un acuerdo inusual: que ambos candidatos habían perdido (Reuters/ Brian Snyder)Donald Trump y Joe Biden completaron el primero de tres debates que realizarán antes de las elecciones del 3 de noviembre en EEUULas críticas al primer debate presidencial de las elecciones 2020 llegaron también a Chris Wallace, el moderador, porque no pudo impedir las sucesivas interrupciones mutuas entre Trump y Biden (Reuters/ Jonathan Ernst)

En el #VotoJoven, no hay que hacer campañas, hay que construir movimientos


Por Rubén Weinsteiner

“En el recuerdo los grandes hombres son más grandes que su realidad; lo que vemos en ellos es a la vez lo mejor de ellos y lo mejor de nosotros”

Alain (Émile-Auguste Chartier)

El proceso de construcción y gestión de un marca política, en medio de la disputa de sentidos y ofertas simbólicas en los segmentos jóvenes, se potencia cuando se despliegan experiencias compartidas entre la marca política y los sujetos de elección jóvenes.

Esas experiencias compartidas son potentes en términos emocionales y eficaces a la hora de consolidar anclajes, en un modo de asegurar la permanencia de una experiencia determinada como disparador de significados.

La emoción influye decisivamente en la toma de decisiones. El sistema de preferencias en los segmentos jóvenes, se constituye a partir de la emocionalidad. Aunque parezca que ciertas decisiones se toman a partir la racionalidad y el análisis, en realidad, en lo que interviene la racionalidad es en justificar, y construir un relato que explique porqué tomamos esa decisión.

Disenso formal activo

Los sujetos de elección jóvenes, más que leer o escuchar a las marcas políticas, las viven, las sienten y se conectan con ellas dentro de un esquema de conexión permanente en su sistema de relaciones, a través de la Web social, y fundamentalmente a través de una conexión emocional potente que convoque al disenso formal activo, a asumir una mirada crítica, a querer cambiar las cosas, al reconocimiento tribal y a dar batallas contra enemigos poderosos y con final abierto.

No hay que hacer campañas, hay que construir movimientos.

De esa manera se involucran, se identifican, se construyen flujos de pertenencia y pertinencia, y se comprometen con las marcas políticas, produciendo una selección sistemática que ordena y clasifica las percepciones a favor de la consolidación de un posicionamiento emocional, que combina “lo mejor” del candidato y “lo mejor” de ellos.

Tendencias

Las tendencias en los segmentos jóvenes son disruptivas y marcan la cancha en la forma en la que los jóvenes se comunican, sienten, descubren y comparten.

Para conseguir atención en los sujetos de elección jóvenes hace falta ubicuidad, consonancia, y la capacidad de traducir tendencias en oportunidades.

Esas tendencias-oportunidades, pueden instalarse y proyectarse en construcciones vinculares emocionales, en las propuestas de luchas contra enemigos poderosos con final abierto, en esquemas de valoraciones y valores, en las utopías a perseguir y los objetivos a alcanzar. La emocionalidad presente en las consignas, la ritualidad, la simbología y el discurso, ordenan percepciones y emociones a favor de la organicidad de un movimiento.

Para eso hace falta estar cerca, asumir la cultura de los segmentos jóvenes, y dotar a la marca política de capital imaginético; de imágenes, emociones, y links a ser disparados por la marca para proyectar una perspectiva de futuro, de cambio disruptivo, que siempre será mejor que el presente.

El “subirse al mismo barco” para lograr los cambios, le otorga vitalidad y dinamismo al vínculo entre una marca política y los jóvenes. El pertenecer, a ese barco-movimiento le da sentido a la bronca originaria y movilizadora, legitima la insatisfacción, y propone desafíos con la alegría de la acción y compromiso colectivos.



Rubén Weinsteiner

The #youthvote and the "cool politician"


Rubén Weinsteiner



Before the mid-20th century, young people weren’t exactly a prize demographic, largely because the voting age was 21. In the 1960s, however, young people became involved in politics despite their voting ineligibility. The Student Nonviolent Coordinating Committee was formed in 1960, formally integrating black youth activists into the Civil Rights movement. In 1961, both black and white college students traveled by the busload from around the nation to register black voters in the South. In 1964, student activists at UC Berkeley, many of whom were involved in Civil Rights activism, began fighting for free political expression on campus. This so-called Free Speech Movement shaded into the campus Anti-War Movement (led by the group Students for a Democratic Society) as military activity in Vietnam escalated.

“Freedom Riders” arriving in McComb, Mississippi, in December 1961. (AP Photo/Fred Kaufman)

By 1968, America’s young people had emerged as a vocal and powerful cultural and political force. The voting age was still 21, making most active students ineligible, but potential voters in their 20s were suddenly a demographic to be reckoned with, not ignored. The 1968 presidential election therefore saw the first overt attempts to capture the youth vote. In an attempt to appeal to youth of the dawning hippie era, Richard Nixon’s campaign made posters that were described by The New York Times as “quasi-psychedelic”. The groovy art was designed by a company called Jimini Productions. (For context, the musical Hair — with its breakout song “Aquarius” — had just hit Broadway that year.)

Nixon’s campaign went “quasi-psychedelic” in 1968. (Getty)

The voting age was lowered to 18 in 1971, creating overnight a new demographic numbering 11.5 million. The political establishment quaked in its boots. Youth suffrage threatened to “debase the voting pool,” wrote one concerned oldster; it would lead to “a more ideological politics” warned another, as though politics could ever be non-ideological. The town of Amherst, Massachusetts — home to the University of Massachusetts, Hampshire College and Amherst College — erupted in protest. “I don’t mind change, but they want to make a radical change,” said one older resident, in an article from 1971 titled “Amherst City Fears Youth Vote, Sees a Possibility of Students Taking Political Rule.”

But despite the misgivings of the older generation, the youth vote couldn’t be defeated. From now on, it could only be won or lost. Over the next few decades, horror at the youth vote turned into hunger for it; the 18–24 age bracket, it was discovered, might make or break an election, and strategists started paying attention.

In 1985, Maureen Dowd wrote a column asking, “Why are all the politicians watching rock video?” Professional political analysts on both sides of the aisle, she continued, “have begun watching MTV, the 24-hour all-music cable television station that is so popular with American youths.”

“Mr. Atwater says video music has established a new youth culture,” Dowd wrote, referring to Republican political strategist Lee Atwater, who had recently managed the campaign of the infamous racist Senator Strom Thurmond. “When Mr. Atwater watches video music, he often makes voluminous notes.”

In 1990, Virgin Records executive Jeff Ayeroff started an organization called Rock the Vote. The goal: get young people registered. The method: have Madonna say, “If you don’t vote, you’re gonna get a spanking,” on MTV. In addition to splashy celebrity-studded PSAs, the group also integrated technology into youth voter outreach. Rock the Vote set up the nation’s first register-by-telephone system, and later its first online voter registration system.

Democrats, in particular, became more brazen in their attempts to win young hearts and minds. Bill Clinton went on MTV’s Rock the Vote forum in 1992 and answered the question, “Boxers or briefs?” (It was briefs.) “At least he can relate to us,” said a student at the University of Georgia after hearing Al Gore give a speech where he name-dropped R.E.M. album titles like a cool uncle.

The Clinton-Gore ticket brought young voters back to the Democratic party after two decades of disillusionment and, believe it or not, right-wing ballot-casting. By the time Bob Dole visited a fraternity in 1996 to tell stories about pranks played as a frat boy — beginning feebly, “I remember being young once” — the damage to the GOP was done. Nixon’s psychedelic posters aside, the party had missed the boat on effective youth outreach, at least for the foreseeable future.

In 2008 Barack Obama set a new bar for youth appeal in a presidential election. (

But nothing before or since has rivaled the 2008 election that landed Barack Obama in the White House — and the mic-dropping, millennial-pleasing moments that have peppered his presidency. He was the perfect candidate, young, charismatic and personified change. If there was any remaining doubt that youth apathy can be overcome to dramatic effect, Obama killed it.

In some ways, Obama has ruined Hillary Clinton for millennials: he’s set an impossibly high standard of coolness for a 68-year-old who’s been in the public eye for three decades. Where Clinton’s “hot sauce in my bag” gambit might have worked in the pre-Obama era, it strikes today’s young people as phony — especially compared to Obama’s seemingly effortless pop-cultural fluency (and actual relationship with Beyoncé, for that matter).

Young people are savvy to the ways of marketing, they can embrace a brand, but only as long as they can trust it.


Rubén Weinsteiner



Merkel "muy preocupada" por el aumento de los contagios



La canciller alemana, Angela Merkel

En una videoconferencia de la presidencia de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), Merkel teme que los contagios diarios se incrementen en Navidad.
La canciller afirmó que Alemania debe hacer todo para evitar que continúen los aumentos exponenciales de los casos de Coronavirus, de lo contrario en Navidad tendrá los números de Francia.


Además Merkel expresó sus dudas sobre la gestión berlinesa de la pandemia, donde los números están subiendo: "En Berlín debe suceder algo", afirmó.
Merkel mañana se reunirá en la cancillería con los ministros que presiden las regiones.
Por su parte el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, dijo: "el desarrollo de los contagios nos preocupa mucho. No se produce en todas partes, sino de forma local y regional. No podemos permitir que en algunos lugares el virus se difunda exponencialmente".

Las intrigas políticas detrás de la caída del presidente de Cataluña


La inhabilitación de Quim Torra no ha pillado por sorpresa a nadie. Desde el Palau de la Generalitat llevan desde la semana pasada diseñando la marcha del ya ex president y los pasos a dar por un nuevo Govern en el que ERC y JxCat van a estar mirándose de reojo durante cuatro meses. Altos cargos del ejecutivo catalán, además, afirman que el fallo del Supremo "se esperaba para el jueves o el viernes". Y por ese motivo, el presidente Pedro Sánchez decidió no enviar al Rey a Barcelona a un acto de nombramiento de nuevos jueces.

Esa filtración, afirman fuentes del Govern contactadas por LPO España, llegó a los gobierno de España y Cataluña "a principios de la semana pasada". Fue entonces, cuando Moncloa decidió trasladar al Palacio de Zarzuela lo inconveniente del viaje de Felipe VI a la Ciudad Condal. Desde la Generalitat, incluso afirman que el presidente del Supremo Tribunal de España, Carlos Lesmes, "empujó para que la sentencia se conociera coincidiendo" con el acto al que estaba previsto asista el Rey. No obstante, agregan las fuentes, "el anuncio del fallo se pospuso al lunes, aunque el viernes todos en Madrid y Barcelona sabíamos lo que había".

El fallo del Tribunal Supremo inhabilitando al presidente de la Generalitat se esperaba para el jueves o el viernes y por ese motivo, Pedro Sánchez decidió no enviar al Rey a Barcelona al acto de entrega de despachos a los nuevos jueces.

Para entonces, JxCat y ERC -los partidos independentistas que gobiernan Cataluña- habían sentado las bases de la "transición tranquila" de la presidencia de la Generalitat, de Torra a Pepe Aragonés (el primero de JxCat, el segundo de ERC), una vez confirmada la sentencia. 

El presidente del Supremo Tribunal de España, Carlos Lesmes junto al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo.

Fuentes del Govern explicaron  que la opción de dejar a Torra con una "presidencia simbólica" se descartó en el seno de JxCat, ya que "no se quería poner en peligro" la continuidad en el poder de Cataluña de la consejera de esa fuerza, Meritxell Budó: "Mantener al ex president en el despacho le podía suponer una inhabilitación a Budó, y es lo último que quiere JxCat".

El republicano Pere Aragonés, por tanto, será presidente en funciones, aunque tendrá en Budó un importante contrapeso en la cúpula del Ejecutivo. Según fuentes de ERC bien situadas en el Govern: "Ni Puigdemont ni Torra quisieron poner en peligro a Budó porque va a ser sus ojos y sus oídos hasta que haya elecciones". Además, recuerdan, "seguirá siendo la portavoz del ejecutivo, por lo que ese foco no lo pierde Junts".

Los integrantes de la coalición independentista reconocer que tras la caída de Torra, el nuevo Govern de Cataluña será "un gobierno partido en dos", ya que los dos partidos que lo integran (JxCat y ERC) van a estar tensionados por las próximas elecciones en las que competirán.

En todo caso, desde Esquerra (ERC) admiten que hasta la celebración de elecciones, el nuevo Govern en funciones de la Generalitat va a ser "un gobierno partido en dos", ya que los dos partidos que lo integran "vamos a mirar ya más a las elecciones, y a los posibles pactos postelectorales, que a otra cosa".


Ese análisis, de hecho, coincide con lo que piensan en JxCat. Los diputados de Junts consultados por este diario recuerdan que, una vez notificada la inhabilitación de Torra, el presidente del Parlament, Roger Torrent, dispondrá de un periodo de diez días para sondear a los diferentes grupos parlamentarios y constatar si se presenta un candidato alternativo. En caso afirmativo, y , sería la decisión de Torrent dar luz verde al proceso o no, si no considera que goce de los apoyos necesarios.

Meritxell Budó y Pere Aragonés, las caras del nuevo gobierno de Cataluña tras la inhabilitación de Torra.

En caso negativo, recuerdan en Junts, se abriría un periodo de interinidad de dos meses, con el hasta ahora vicepresidente Pere Aragonés ejerciendo como presidente en funciones. En este tiempo no podrá convocar elecciones, ni remodelar el Govern, ni aprobar proyecto de ley, pero sí decretos legislativos. Además, el Govern en funciones deberá someterse a sesiones de control en el Parlament y esto es lo que más temen en JxCat. Los republicanos podrán impulsar normas y ser mucho más visibles que ahora, en segundo plano desde la Vicepresidencia. Fuentes de JxCat confirmaron a LPO que "se ha hablado de este tema" y de cómo pueden seguir manteniendo la actividad para no perder esa visibilidad en el Parlament y entre la gente.

Los diputados de Torra aseguran que tras su inhabilitación, y con el 1-O a tres días vista, habrá "agitación" en las calles y aseguran que desde la ANC también se impulsarán actividades para que el asunto de Torra no quede en el olvido. Así, ya avanzan que se impulsarán distintas iniciativas para "luchar contra la represión del Gobierno" de España contra Cataluña, poniendo como ejemplo las caídas de Torra y el ex president, Carles Puigdemont.

Pero el temor de Junts es que desde la inhabilitación de Torra hasta la convocatoria de elecciones hay cuatro meses, en los que ERC aprovechará al máximo para hacer campaña, según indican las fuentes consultadas. Algo que es "urgente" contrarrestar. De ahí que la cercanía o no de los republicanos al Gobierno sea sibilina, ya que los de Torra podrían utilizar esa baza para intentar restar votos a su principal rival, que hoy en día sigue primero en las encuestas.

Pere Aragonés, nuevo presidente en funciones, mira a los fotógrafos mientras Torra se despide acompañado de todo el Govern.

El pacto anti-agresión entre las dos fuerzas podría romperse por parte de unos u otros. Las relaciones siguen débiles e, incluso, "inexistentes" en algunos niveles, según desvelan dirigentes de ambos partidos. El pistoletazo de salida comenzó este lunes con el fallo del Supremo. Ahora, se preparan para cuatro meses de campaña electoral.

Trump y Biden en el primer debate




Primer debate presidencial en Estados Unidos



Los temas de esta campaña electoral estaban claros. Una economía complicada en apenas unos meses pero con atisbos de rebote. Una gestión de la pandemia de covid-19 que es cuestionada en todos los países, casi sin excepción. Y sobre todo, un plebiscito sobre un presidente como Trump, frente a un candidato muy flojo como Biden. Donald Trump y Joe Biden, los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones del próximo 3 de noviembre.

 

Pero al menú se le agregaron temas. La muerte el pasado 18 de septiembre de la magistrada feminista Ruth Bader Ginsburg ha abierto una vacante en el Tribunal Supremo. Será sustituida por la juez conservadora y fuertemente religiosa Amy Coney Barrett. Los republicanos tienen mayoría para confirmarla en el Senado cuando quieran. Asuntos como la ayuda pública a la sanidad (Obamacare) o el aborto saldrían del tope dela agenda. Esta perspectiva ha enterrado todos los demás temas de campaña. Hasta el domingo, cuando The New York Times publicó 20 años de declaraciones de impuestos de Trump.

Las preguntas de este martes solo las conoce el moderador, el periodista Chris Wallace. Se trata de una de las voces más respetadas de Fox News, que ha sido de mantenerse independinete frente a la líneas editorial de la cadena y mantener más o menos intacta su reputación personal. Wallace es responsable de entrevistas sin cuartel a Donald Trump. Los temas elegidos por Wallace, en seis segmentos de 15 minutos, son: el historial de Trump y Biden; el Tribunal Supremo; la pandemia; la economía; tensiones raciales y violencia en las ciudades; la integridad del proceso electoral. Al menos el último tema se debe íntegramente a globos de ensayo lanzados por la campaña de Trump. Se da por hecho que la información del Times modificará esta agenda.
 

 Un Trump cada vez más histriónico y un Biden a quien le cuesta sorprender, tratarán de diferenciarse y proponer algo disruptivo para ir ganando de entrada.

Cualquiera de los dos será la persona de mayor edad que se haya sentado nunca en el Despacho Oval (Trump, 74 años; Biden, 78 en enero).

A pesar de ser el presidente y tener que defender su ejercicio de estos años, Trump ha conseguido poner la presión sobre un Biden lento y aburrido. Trump no es un político, pero ha demostrado ser un maestro del marketing. A base de sembrar dudas sobre la senilidad de Biden (ha dicho que, si Biden lo hace bien, debe ser porque ha tomado estimulantes, por lo que deberían hacerle un test antidoping), ha conseguido que uno de los puntos más interesantes del debate sea ver si el exvicepresidente titubea o se olvida de algo, algo que no es raro en Biden.

Los debates presidenciales van a marcar la agenda de todo el mes de octubre, que acabará dividido en periodos de una semana antes y después de cada uno. Son cuatro debates (tres, de los candidatos a presidente, y uno, de los candidatos a vicepresidente) que se van a retransmitir en todas las cadenas nacionales de 9 a 10:30 de la noche, hora de Nueva York, sin cortes publicitarios. El de este martes se celebra en la Universidad Case Western de Cleveland, Ohio. El debate se tuvo que mudar a esta localización después de que el emplazamiento original, la Universidad de Notre Dame, alegara problemas logísticos por la pandemia de covid-19. Los candidatos no se darán la mano y no llevarán mascarilla. Los siguientes debates se celebran el 7 de octubre (vicepresidentes), el 15 de octubre y el 22, moderados por periodistas de USA Today, C-SPAN y NBC, respectivamente.

La pregunta más importante, al final, es si los debates muevenla aguja y cuanto. Los estudios muestran que más del 90% de los espectadores de un debate ya tienen tomada la decisión y no son susceptibles de cambiar,. Solo hay un 3% o 4% que podría cambiar de opinión. Pero los debates tiene verdadero impacto en una campaña cuando las encuestas están muy igualadas y hay un alto porcentaje de indecisos.

A nivel nacional, esta no es esa clase de campaña. Las encuestas son sorprendentemente constantes desde hace cinco meses y muestran a Biden alrededor de 8 puntos por delante de Trump, pero achicándose y, aunque con menos margen, por delante también en todos los Estados clave. Pero el debate sí puede inclinar la balanza lo justo en algunos de estos, como Florida o Carolina del Norte, donde las encuestas son muy ajustadas. Es decir, aunque en general no parece que los debates de 2020 sean importantes para modificar la imagen de los candidatos que tiene la mayoría de estadounidenses, sí pueden acabar siendo fundamentales para mover márgenes decisivos en condados y Estados que luego deciden la elección.

¿Veremos este martes algún momento decisivo que pase a la historia de los debates electorales? Es difícil que cualquiera de los dos sorprenda al público, pero será la primera vez que EE UU vea la dinámica cara a cara de dos personajes tan diferentes y tan experimentados en lo suyo. Los grandes momentos que han pasado a la historia de los debates están bien documentados, y son grandes porque movieron al electorado. Básicamente son las campañas de 1960, 1980, 1992 y 2000.

El primer caso de estudio de los debates electorales lo dejaron John F. Kennedy y Richard Nixon en 1960. Nixon llegaba con la experiencia de ser vicepresidente de Eisenhower y era el candidato favorito. Kennedy tenía 43 años y debía compensar su imagen de poco experimentado (además de proceder de una dinastía de dinero). Fue el primer debate presidencial televisado de la historia. Nixon rechazó llevar maquillaje y no parecía preparado para el medio, porque por momentos no sabía donde mirar. Las imágenes más famosas son las de los minutos en los que empezó a sudar por el calor de los focos y a secarse con un pañuelo. Kennedy logró presentarse como un candidato viable y atractivo. La elección se decidió por el margen más pequeño hasta ese momento.

En 1980, el Partido Republicano apostó por una estrella de Hollywood que había sido gobernador de California. No era Arnold Schwarzenegger, sino Ronald Reagan. Alrededor del actor se montó una campaña con la idea principal de que la mayoría moral de EE UU iba a retomar las riendas de un país en decadencia. El presidente era Jimmy Carter, al que le tocaron una serie de crisis consecutivas. Carter acusó a Reagan de querer intensificar la tensión nuclear con el bloque comunista de la URSS. Reagan lo despachó con bromas, hizo reír al público, y al final dejó una frase para la historia: “¿Están ustedes mejor que hace cuatro años?”.

Reagan fue el presidente de mayor edad hasta ese momento (69 años en su inauguración) y esa cuestión siempre hizo sombra a su imagen. Su edad era a menudo objeto de bromas en la prensa y se le tenía por despistado. Su campaña de reelección de 1984 fue contra el exvicepresidente Walter Mondale, y la edad fue uno de los temas con los que los demócratas pretendían atacar al presidente, algo parecido a lo que está intentando Trump al sembrar dudas sobre la capacidad de Biden para ejercer la presidencia.

Reagan sufrió en el primer debate contra Mondale. En el segundo, el moderador le preguntó directamente por la cuestión de su edad. Reagan dejó otra frase memorable: “No voy a explotar políticamente la juventud y falta de experiencia de mi oponente”. El público se rio. El propio Mondale se rio. Se considera el momento en el que Reagan dio vuelta el problema y selló su reelección, solo con su simpatía y su capacidad de interpretación ante las cámaras, a pesar de que no había reactivado la economía como había prometido.

Otra elección que se movía en un margen muy estrecho y en la que el debate fue decisivo fue la de 1992. El vicepresidente George H. Bush venía de unir al país con la guerra de Irak. Se encontró en la carrera con un joven gobernador sureño, Bill Clinton. Además, se presentó un candidato centrista, el millonario Ross Perot, que pescaba en el electorado de Bush. En un debate a tres con preguntas del público, una mujer hizo una pregunta confusa sobre la economía. Bush dio una respuesta estándar, no sin antes decir que no entendía bien la pregunta. Además, miró su reloj como si estuviera impaciente. Después, Clinton se levantó, se dirigió a la señora y le preguntó en un tono personal que le contara más en detalle sus problemas. Clinton pudo desplegar ante las cámaras la cercanía que le había hecho triunfar en Arkansas y salió de ese debate como el líder moderno que el país buscaba en los noventa.

60 años después, otra televisión, otra política, otros EE.UU.:Kennedy vs. Nixon el debate que cambió la historia de las campañas presidenciales

60 años después, otra televisión, otra política, otros EE.UU.
John Kennedy vs. Richard Nixon: el debate que cambió la historia de las campañas presidenciales


Por David Halberstam *





Aunque la televisión tuvo un papel destacado en elecciones presidenciales previas, ésta fue la primera vez en que se convirtió en la fuerza dominante. En elecciones anteriores, a John Kennedy se le pudo negar la nominación porque los jefes de su partido —la mayoría de ellos, irónicamente, católicos— estaban en su contra, por miedo a una reacción anticatólica. Pero Kennedy usó las primarias para demostrar que podía ganar bastiones predominantemente protestantes, y la llave para esto fue su hábil uso de la televisión.

Kennedy era un pez en el agua: la cámara lo amó desde el principio. Era atractivo, no posaba, y era fresco por instinto: la televisión era un medio frío; cuanto más se recalentaba un candidato, peor le iba. Los gestos y la voz de Kennedy parecían naturales: quizás era una reacción a la anticuada y persuasiva dulzura de su abuelo irlandés-norteamericano, que hizo campaña cantando canciones irlandesas. A John Kennedy no le gustaban los políticos con discursos floridos; prefería un estilo menos enfático. Sus propios discursos estaban llenos de humor, ironía y no se tomaba en serio a sí mismo; eso lo ayudó en lo que fue el momento definitorio de la campaña de 1960: el primer debate presidencial. En cambio, la televisión fue un problema para Nixon. No sólo sus gestos eran extraños, sino que su manera de hablar era insegura y artificial. De lo que resultaba una sensación de falta de sinceridad.



El primer debate cambió la naturaleza de la política en Estados Unidos, y también coronó la importancia de la televisión, política y culturalmente. Desde entonces, la política norteamericana se convirtió en el mundo de la televisión y de los consultores televisivos; la maquinaria del partido pronto se encontró en declive cuando los jefes políticos de las grandes ciudades ya no tuvieron el monopolio de la habilidad de reunir a grandes multitudes: la televisión reunía a mucha, mucha más gente. Hasta esa noche en Chicago, Kennedy había sido un principiante, un poco conocido senador joven que ni siquiera se había molestado en tomarse seriamente al senado. Del otro lado, Nixon había sido vicepresidente durante ocho años; tenía experiencia, había visitado cantidad de países extranjeros y se había entrevistado con todos los líderes del mundo. Además, se consideraba hábil en los debates, y tenía confianza en que le iba a ir bien contra Kennedy.


Kennedy, que miraba a Nixon con un distante esnobismo, llegó temprano a Chicago. Había pasado la mayor parte de la semana anterior en California, y estaba bronceado y radiante de buena salud. Sabiendo que este era el momento más importante de la campaña, había minimizado sus compromisos y había pasado la mayor parte del tiempo en su hotel, descansando.

Nixon, en cambio, llegó en muy mala forma. Había estado enfermo al principio de la campaña, de una infección en la rodilla, y nunca se había recuperado del todo. Los integrantes de su equipo le habían sugerido que descansara pero no les hizo caso. Los consultores antiguos y alguna vez confiables habían sido retirados de su entorno. Frustrado por el trato que le había dado Eisenhower en los últimos siete años y medio, Nixon en 1960 era un megalomaníaco a los ojos de su equipo, y estaba decidido a ser su propio jefe de campaña además de candidato. Ted Rogers, su principal consultor televisivo, se enteró de que Nixon ni siquiera quería hablar con él para planear futuros debates.

En un momento Rogers voló a Kansas City para hablar con Nixon del debate, pero ni siquiera pudo verlo. ¿Le dieron de tomar batidos de crema?, le preguntó Rogers al personal del avión, y le aseguraron que el candidato estaba perfecto. El primer debate se fechó para el lunes 26 de septiembre. Nixon, enfermo y exhausto, voló tarde la noche del domingo hacia Chicago y atravesó con su comitiva la ciudad, parando para encuentros en cinco ocasiones; se fue a la cama muy tarde. El lunes, aunque estaba claramente agotado, hizo otra importante aparición de campaña frente a un sindicato. Su equipo le preparó una serie de preguntas y respuestas, pero no estuvo de humor para echarle un vistazo. En la tarde del lunes, a Rogers se le permitió un breve encuentro. Lo impactó el mal aspecto de Nixon. Su rostro estaba gris ceniciento, y sus colaboradores no se habían molestado en comprarle camisas nuevas; la que llevaba colgaba de su cuello como la de un hombre agonizante. Lo único que le preguntó a Rogers fue cuánto tiempo le tomaría ir del hotel al estudio de televisión.



Allí, los dos candidatos rechazaron el maquillaje ofrecido por los productores. Era un juego viril: los dos hombres temían que si el otro usaba maquillaje, al otro día iban a salir en los diarios notas sobre la vanidad de los candidatos o peor, una foto. Pero Kennedy tenía un buen bronceado y su asistente Bill Wilson le había hecho un pequeño retoque con maquillaje comercial comprado en una tienda a dos cuadras del estudio. Por su barba oscura, Nixon había usado algo llamado Shavestick. Los profesionales de la CBS estaban tan impactados como Rogers por el aspecto de Nixon. Don Hewitt, el productor (que más tarde fue el productor ejecutivo de 60 minutos) estaba seguro de que ocurriría un desastre y se culparía a CBS por el fracaso cosmético de Nixon (cosa que en efecto sucedió).

Nixon era extremadamente sensible al calor, y transpiraba profusamente cuando se encendían las cámaras. Había comenzado los debates viéndose demacrado, gris y exhausto. Después, cuando estuvo frente a 80 millones de espectadores, la cosa empeoró. Empezó a transpirar. Pronto hubo ríos de sudor en su rostro pálido, y el Shavestick empezó a chorrear por su rostro.

Cuando todo terminó, Nixon pensó que había ganado. Kennedy sabía que no era así, particularmente cuando vino a saludarlo Dick Daley, el jefe del partido demócrata en Chicago, que hasta entonces había desestimado a Kennedy. Ahora estaba listo para felicitarlo y acompañarlo. Para Nixon las noticias fueron bastante peores. Los padres de Rose Woods, su secretaria, lo llamaron desde Ohio para preguntarle si se sentía bien. Hasta Ana Nixon llamó a la secretaria para preguntarle sobre la salud de su hijo.

El debate entre estos dos hombres, ambos nacidos en este siglo, ambos lo suficientemente jóvenes como para ser hijos de Dwight Eisenhower, pareció marcar cuánto había cambiado la sociedad en corto tiempo. Mostró no solo cuán poderoso era el medio electrónico, sino cuánto se había acelerado la vida en los Estados Unidos. No todos estaban contentos ante el cambio en la política norteamericana que había traído la televisión. Den Acheson no se sintió conmovido por ninguno de los candidatos mientras miraba el debate, que lo hizo sentir viejo. Para él, los dos parecían frías figuras mecánicas que habían logrado, con la ayuda de encuestadores y ejecutivos de marketing, saber hasta el último punto decimal cómo pararse frente a cada asunto. Le escribió a Harry Truman: “¿No siente, de una extraña manera que, al menos hasta ahora, no hay candidatos humanos en esta campaña? Parecen técnicos hábiles e improbables. Ambos están rodeados de gente inteligente que les ofrecen ingeniosas listas de temas, Sus ideas parecen demasiado calculadas. Estos dos me mataron de aburrimiento”.



* David Halberstam murió el 23 de abril d 2007 en un accidente de tránsito. Fue uno de los grandes cronistas de la política norteamericana y de la Guerra de Vietnam, cuya cobertura le valió un Pulitzer; en los últimos años, se había dedicado a retratar el mundo del deporte. Este fragmento sobre el debate Kennedy-Nixon (otra de sus grandes crónicas) está tomado de su libro (1993), y es particularmente pertinente, por su mirada de primera mano sobre el evento, en estos días en que se acercan los debates demócratas y republicanos de cara a las elecciones presidenciales.

La brecha digital en Latinoamérica es de 40 puntos porcentuales entre quintil más rico y el más pobre

Enorme brecha digital en Latinoamérica 


Transformación puede ayudar a recuperación tras el Covid-19

Computadoras obsoletas en una escuela. Una constante en muchos lugares de Latinoamérica

 
La brecha digital de 40 puntos porcentuales entre quintil más rico y el más pobre, destacó el ultimo informe Perspectivas económicas de América Latina 2020: Transformación digital para una mejor reconstrucción (LEO, por sus sigas en inglés).
"El acceso a Internet en América Latina y el Caribe sigue estando fuertemente vinculado al nivel de ingresos de los hogares. En promedio, existe una diferencia de casi 40 puntos porcentuales entre el porcentaje de la población total que usa Internet del quintil más rico (75%) y del más pobre (37%)", afirmó.


En los países de la OCDE (Organización Para la Cooperación y el Desarrollo, conocido como el club de los países ricos), la diferencia está por debajo de los 25 puntos porcentuales.
En la región, el uso de Internet es considerablemente superior entre las personas de 15 a 34 años (más de un 60%) que en la población de 65 a 74 años (18%) y los mayores de 74 años (8%). Asimismo, los usuarios urbanos superan las cifras registradas en núcleos rurales (hasta casi cuadruplicarlas en algunos países).


La publicación anual conjunta -elaborada por el Centro de Desarrollo de la OCDE, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la Comisión Europea- afirmó de manera categórica que "la transformación digital puede ayudar a América Latina y el Caribe a recuperarse más rápido de la crisis de Covid-19".
Pese a las dramáticas consecuencias que tendrá la pandemia en los sectores más vulnerables.
Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, subrayó que 2.7 millones de empresas pequeñas medianas probablemente cierren, lo que implica la pérdida de 8.5 millones de puestos de trabajo. Observó, al igual que el presidente de Colombia, Iván Duque, la alta informalidad que aflige a los países de la región, con un 40% de los trabajadores en las economías de ALC sin forma alguna de protección social y el 60% de manera informal.


"Esperamos que más de 45 millones de personas adicionales caigan en la pobreza. La crisis socioeconómica hace que un nuevo modelo de desarrollo sea más urgente que nunca. La digitalización podría ser una herramienta poderosa para superar los desafíos estructurales de la región, solo si se considera como una vía integral para impulsar un cambio estructural progresivo, a través de políticas de generación de nuevos sectores, empleos de calidad, desarrollo de capacidades e innovación", insistió Bárcena.
Angel Gurría, secretario general de la OCDE, comentó que "el PIB mundial va a disminuir un 4,0% en 2020 y en 2021 va a rebotar 5%. Todavía al final de 2021 vamos a estar al mismo nivel o por debajo de 2019".


Pero, acotó, "el impacto en ALC será más fuerte, no sólo por las deficiencias en el sistema sanitario, sino porque la pandemia llegó en un muy mal momento: alta desigualdad, altos niveles de pobreza" y "los gobiernos latinoamericanos tienen que hacer frente a la pandemia y a las estrategias de recuperación.
Es difícil hacer las dos cosas al mismo tiempo con flujos de inversión altamente deficitarios, disminución de remesas".
Por eso, reforzó "los países con mejor preparación digital serán los primeros en salir de la crisis", pero alertó ante la urgencia de "cerrar las brechas de conectividad" y "preparar a los trabajadores para la transformación digital".
Mencionó que "en varios países de ALC más del 20% de los empleos corren alto riesgo de automatización, de ser desplazados, es una realidad para la cual no estamos preparados.
Menos de la mitad de los trabajadores tiene preparación en las herramientas digitales. Menos del 10% usa herramientas más complejas".


Además, la informalidad "impide el entrenamiento de la fuerza laboral".
Dio cuenta de los problemas en el sistema escolar, considerando que "la educación es la base de una transformación digital incluyente. El cierre de escuelas (por la pandemia) afectó a 150 millones de habitantes de la región, sólo el 45% tenía computador en casa, frente al 80% de los grupos más acomodados".


Gurria urgió que "la transformación digital tiene que ser parte integral de los planes de desarrollo. Toca todos los aspectos de la vida. No es un sector en sí, no es un silo, puede ayudar en todas las diferentes tareas".
Agregó que para ayudar en este proceso, "la OCDE ha propuesto un marco integral de siete dimensiones: Acceso; Uso efectivo; Innovación; Mercado labora; Prosperidad social; Confianza y Apertura del mercado" a lo que se suma, dijo, "la cooperación internacional que también será fundamental".

Posterioridad estructural para definir confrontaciones asimétricas en la arena política

Por Rubén Weinsteiner


Los dinosarurios pueden desaparecer

Los dinosaurios eran los seres más fuertes de su época, eran enormes, tenían el poder, eran los protagonistas centrales de su época. Nadie los enfrentaba, ningún otro animal podía con ellos. Parecían invencibles, sin embargo cuando cambió el clima desaparecieron. No pudieron adaptarse.

El cambio del escenario, de las condiciones objetivas, del clima, hizo que la mayoría se ellos desapareciera, y algunos se adaptaran y se transformaran en animales mucho más pequeños y de los cuales nadie sospecharía que descienden de los dinosaurios.

Me sorprendió mucho enterarme en el American Museum of Natural History de N.Y. que muchas aves que hoy conocemos descienden directamente de los dinosaurios que eran en su gran mayoría ovíparos como las aves.

Correlación de fuerzas


El ABC de la confrontación política es la correlación de fuerzas. Enfrentar frontalmente a un rival que es mucho más fuerte, puede ser estimulante y convocante si uno tiene vocación de secta, pero si se quiere pasar de secta a iglesia, hace falta asegurarse poder ganar antes de salir al campo de batalla.

La pregunta es como. Si uno sólo va a dar las batallas que puede ganar, el pragmatismo obturará toda vocación de cambio.



Guerras asimétricas

La guerra asimétrica es un conflicto violento en el que se constata una abismal diferencia cuantitativa y cualitativa entre los recursos militares, políticos y mediáticos de los contendientes comprometidos, y que por lo tanto obliga a los bandos a utilizar tácticas atípicas. En las guerras asimétricas las partes tienen propósitos diferentes y emplean medios y métodos distintos para desarrollar sus tácticas y estrategias.
Las guerras asimétricas no encajan en el concepto de la guerra enunciado por Clausewitz, son escenarios donde la debilidad se convierte en una fuente de poder.

Hemos visto a lo largo de la historia, luchas asimétricas donde David le ganó a Goliat, o donde por los menos Goliat no pudo definir claramente el conflicto. La URSS con Finlandia, Vietnam con EE.UU., Israel con Hezbolla, son algunos ejemplos donde la asimetría no sólo no sirvió para definir el conflicto sino que en algunos casos hasta fue un obstáculo.


Dinosaurios, aproximación indirecta y ataque lateral

En términos estratégicos Basil Henry Liddell Hart, el téorico militar británico que haciendo un upgrade de las teorías desarrolladas por Carl Philipp von Clausewitz, instaló la concepción de la Aproximación indirecta y mucho antes Alejandro Magno introdujo la idea del ataque lateral, quirúrgico y definitorio en la batalla de Gaugamela contra Darío el persa.

El espíritu de la aproximación indirecta de Liddel Hart implica evitar la confrontación frontal, previsible y directa, buscando distraer, confundir, sorprender y atacar en zonas débiles. Liddel Hart graficaba con un escorpión que parece que retrocede y mientras lo persiguen ataca mortalmente con sus patas traseras. Alejandro Magno muchos años antes, y en una confrontación claramente asimétrica lateralizó, sorprendiendo y buscando el flanco más débil, buscando matar a Darío el soberano enemigo, lo que desorientó a los persas, provocó la huída de Darío, el contraataque desorganizado que fue rodeado por las fuerzas de la Alejandro, la utilización de soldados para cubrirlo a Darío y la retirada masiva, -que como sabemos, hay pocas más difíciles que evitar que una retirada se convierta en una huída- del grueso de la infantería persa.

Frente a un escenario de asimetría de fuerzas en términos políticos, conviene pensar en los dinosaurios, la aproximación indirecta y el abordaje lateral y letal. 

Si cambiamos el clima, los dinosaurios desaparecen, porque no podrán adaptarse. Si sorprendemos con aproximaciones indirectas, la correlación de fuerzas negativa dejará de ser determinante y si lateralizamos buscando dar jaque mate sin sacrificio de piezas, la sorpresa, el desconcierto y el dominio de la situación determinarán un escenario nuevo.


Cambia todo cambia


Como se cambia el clima?

Cambiando las concepciones y las percepciones. La construcción de un discurso de poder es la hoja de ruta.  Discurso es organizar percepciones. Poder es potencialidad de acción en función de lo que los otros desean. 

 

Figura o marca 

Una figura pública es alguien que los otros aman y desean lo que el tiene, es, dice o muestra.

Una marca política es alguien que tiene, es, dice o muestra lo que los otros aman y desean 

El discurso de poder debe plantear nuevas reglas y pasar a retiro las actuales, para entender la realidad, para comprenderla, internalizarla, pensarla y sentirla. 


Posterioridad

 
La idea es ser posterior no en términos temporales, sino en términos estructurales, es decir incluir y superar lo actual.
Ser posterior evita la confrontación frontal y donde el rival espera y está mejor preparada.

No se es posterior criticando o atacando duramente el status quo o al rival. La posterioridad se construye instalando una mirada nueva que haga obsoleto el status quo. Organizando nuevas percepciones en función de la realidad posterior y la mirada constructora, y de la potencialidad de acción posterior propia. Para poner en crisis y problematizar las faltas del presente, validar las demandas del status quo, estimular la formación de nuevas demandas y deseos y plantear nuevas respuestas a esas nuevas demandas y deseos.

Enfrentar a una fuerza mucho más potente, y que cuenta con el apoyo del poder real, y que está instalada, requiere de asumir la asimetría, entender las debilidades propias y las fortalezas del otro, y construir un discurso de poder de marca política para desarrollar una estrategia de posterioridad, aproximación indirecta, distracción y sorpresa, abordaje lateral y consolidación del escenario posterior no en términos temporales, sino estructurales.


Rubén Weinsteiner

Trump le pidió a China "rendir cuentas" por el Covid



El presidente Donald Trump 


El presidente Donald Donald pidió hoy en las Naciones Unidas (ONU) que obligue a China a "rendir cuentas" por "infectar al mundo" con el nuevo coronavirus.
El republicano aseguró además que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está "prácticamente controlada" por el Gobierno chino.


"Las Naciones Unidas deben hacer que China rinda cuentas por sus actos" relacionados con la pandemia, dijo Trump en su cuarto discurso ante la Asamblea General de la ONU, enviado en vídeo.

Atención, mensaje y rentabilidad en el discurso de poder en el voto joven




Por Rubén Weinsteiner

El primer insumo en comunicación política es lograr la atención, “estoy aquí”, “mírame”. Este llamador suele tener un formato diferente del corpus discursivo de la marca. Muchas veces para que a un candidato le presten atención, puede hacer el ridículo, bailar mal, cantar peor, intentar el humor con más o menos eficacia, gritar, vestirse de manera extraña, etc.

El discurso de poder se emite desde actores políticos y corporativos hacia sujetos jóvenes de elección, consenso y consumo; y se despliega ante audiencias de audiencias.

El discurso de poder compite con una cantidad enorme de atractores y se despliega en un entorno de sobrecomunicación.

Hacer algo disruptivo como bailar o cantar, insultar o cualquier cosa que generé atención, incluso “haciendo el ridículo”, funciona si luego de eso, viene el factor constructor de subjetividad. Es decir “mírame” y luego aprovecho que me mirás. Simplememte bailar como un stripper, ladrar, cantar desafinado o hacer cualquier cosa que llamé la atención sirve para atraer la mirada o para ser tenido presente. Pero luego debe sobrevenir una intervención sólida sobre la subjetividad.si consigo tu atención y después no te venzo intelectual y emocionalmente, el público objetivo se siente defraudado, se genera una frustración que cambia la mirada negativamente sobre el hecho atractor. La mirada debe ser utilizada, que te miren por mirarte, puede generar visibilidad y presencia en la cabeza, pero el posicionamiento se construye con significados que modifican la percepción.

Para conseguir atención en los sujetos de elección jóvenes hace falta ubicuidad, consonancia, repetición y la capacidad de traducir tendencias en oportunidades.

Dada la simetría entre las marcas y los públicos, que también producen contenidos, la construcción de la narrativa de la marca, su posicionamiento, el diseño de su identidad, su personalidad, su simbología y ritualidad, en definitiva la carga de significados de la marca para ser disparados por esta, se da por una conversación entre audiencias de audiencias. Esa conversación es constante y en tiempo real, se da todo el tiempo, y queda vía Google abierta y disponible para todo aquel que busque información sobre la marca.

Twitter, Facebook, Instagram, Whats app, el e-mail, son lugares conceptuales de expresión, que modificaron disruptivamente el discurso por formato, extensión, recorrido y definición del mismo, transformando los discursos sociales, creando nuevos géneros que implican diferentes estrategias de intercambio de información, producción, comprensión y lectura de textos, y profundizando la brecha con los adultos inmigrantes digitales.

La comunicación 4.0, última forma de comunicación humana, se ha desarrollado en todas los esferas sociales, sustituyendo a géneros tradicionales como la carta, el diálogo, la conversación o el debate, y ha modificado los géneros del discurso de transmisión de conocimientos, como los diccionarios y los métodos de enseñanza, muy especialmente entre los más jóvenes.

Los públicos jóvenes otorgan créditos muy cortos al orador. Si en 10 segundos lo que ve en un video no le interesa, se va, ese sería el el crédito visual. Si le interesa, te da 30 segundos más de crédito auditivo. Es decir, se queda y escucha 30 segundos sólo si hay algo que lo impacta en esos 30 segundos, se queda. En ese momento te otorga el crédito emocional. Ahí te da 60 segundos, sino siente nada en ese lapso (risa, bronca, indignación, emoción, enojo, identificación, tristeza etc.) se va. Los créditos se renuevan o no. No se trata lograr el impacto con cada frase, hay que bajar el nivel para volver a impactar. La curva de atención no puede tener demasiada amplitud, y si la tuviera tienen que ser picos abruptos de baja y alta.

Las oraciones cortas, se constituyen en atajos cognitivos en la intervención en la subjetividad en el voto joven. Lo que define el carácter corto de una oración corta, es el conjunto de oraciones que rodean a esa oración. En un mundo de oraciones de 25 palabras, las oraciones de 7 adquieren un poder especial.

Los públicos pagan un costo por leer/escuchar/ver nuestros contenidos. Y como todo agente en el mercado, el costo que estará dispuesto a pagar, siempre tendrá relación con el beneficio obtenido.

El costo puede ser 30 segundos de mirar un video, 3 minutos para leer un texto de 600 palabras o 5 minutos para leer un texto de 1000 palabras.

La gente en las diferentes pantallas, no lee, sino que scanea, con lo cual rápidamente hace el cálculo costo beneficio, y aún cuando empiece a leer, escuchar o mirar el contenido, el cálculo condiciona y pondera la recepción e internalización del mensaje.

Como en un embudo, donde en la boca ancha aparecen una gran cantidad de datos que se nos ocurren para comunicar, solo llega lo que consigue pasar por la salida del embudo, es decir un mínimo de información, una idea, no más.
Hay que dar vuelta el embudo y comunicar directamente lo que pasa por la salida del embudo, una parte mínima de lo que a priori queremos comunicar. Para eso hay que dejar de pensar exclusivamente en el emisor y concentrarse en el receptor, en la manera de percibir del segmento objetivo, no en la realidad del candidato, sino en las formas de percepción, ya que la realidad es la percepción.

El problema que se presenta en este nuevo formato constructivo, es la labilidad potenciada por el caos en la conformación de liderazgos y referentes en esas audiencias, donde la visibilidad parcial de los emisores genera una ponderación relativa. Como no sabemos mucho sobre los que emiten las opiniones, más que la identidad digital que podamos googlear, podemos atribuirle una ponderación alejada de la realidad.

El hecho de tener acceso a las herramientas, no significa que siempre tengamos algo interesante para decir. Estudiando los trending topics de Twitter del último año, y el desarrollo de los mismos, llegamos a la conclusión que: nunca hay que subestimar el poder de los tontos en los grandes grupos.

Los esfuerzos por perfeccionar la comunicación en la Web social, volviéndola impostada, artificial y por lo tanto alejada , producen ruidos en los segmentos jóvenes. En los públicos jóvenes, producir un contenido es solo el arranque. El despliegue del mensaje en el spin mediático-social de los microsegmentos jóvenes, cobra vida y construye sentido con la contestación social, la ponderación socialmente mediada y co-creada, la viralización, la legitimidad tribal, y las conversaciones 4.0 entre audiencias de audiencias. En este proceso, el grado de compromiso que el mensaje pueda generar y que los receptores puedan asumir, determinara el salto cualitativo del mensaje de “ruido” a “valor”, esencial para toda construcción discursiva significativa.

Mi punto de distribución de la narrativa, no tiene preeminencia en términos de poder de fuego por sobre los prosumidores, (consumidores y productores de información) que son las audiencias. Es por eso que tengo que generar una historia lo suficientemente eficaz, y conseguir la atención y la confianza de las audiencias, para que sea redistribuido y viralizado. Y una vez lanzado el mensaje, saber que será disparador de una conversación en la cual la pérdida de control es una constante.

Un contenido fascinante sigue siendo el rey, pero el contexto es el reino, y no hay rey sin reino. No importa lo bueno que esté el discurso, los datos, lo emocional, la riqueza del lenguaje, la gestualidad o la estrategia y la táctica implementada. La potencia y eficacia del discurso en la Web social, esta dado por el proceso activo de contextualización del mismo, donde la comunicación con los públicos jóvenes es una calle no de una mano, no de dos, sino donde los autos pueden ir y venir en todas las direcciones, es una calle de múltiples manos.

Rubén Weinsteiner

El Movimiento 5 Estrellas logra una histórica reducción de bancas en el Parlamento de Italia

La propuesta de la fuerza que lidera el canciller Luigi di Maio se impuso en el referendum por más el 70 por ciento de los votos. El Parlamento reduce en más de un tercio sus miembros.


El líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi Di Maio.


Más de 18 millones de italianos han sido llamados a consulta para conocer su parecer sobre una posible disminución de escaños en su sistema bicameral. Y la respuesta ha sido un Sí rotundo en casi el 70% de los votantes, con especial incidencia en zonas como Sicilia o Campania donde el apoyo ha sido del 75 y 77% respectivamente.

La participación según datos del Ministerio del Interior italiano ha sido del 53,8%, una cifra que, aunque pueda parecer menor, no objeta resultado vinculante del referéndum que no necesita un quorum mínimo. La opción más votada, gana, así de simple.

A pesar de que las dudas sobre el déficit democrático han supuesto argumentos de peso para el No, todos los sondeos previos vaticinaban la victoria afirmativa a la pregunta planteada. El hartazgo de la ciudadanía y la falta de confianza en sus representantes políticos ha hablado y este resultado beneficia claramente a su impulsor, Luigi Di Maio, actual ministro de Exteriores en el Gobierno de coalición (Movimento 5 Stelle y Partito Democratico).

La propuesta aprobada implica una drástica reducción del Parlamento Italiano que reduce sus escaños de 945 a 600 miembros y revitaliza a la coalición de Gobierno frente a una sociedad muy desencantada con la clase política.

Partito Democratico (PD) y Movimento 5 Stelle (M5S), uno considerado socialdemócrata y el otro antisistema, están obligados a entenderse. El miedo al crecimiento de La Lega Nord, encarnada en la figura de Salvini los unió hace apenas un año. Este referéndum se presenta como un plebiscito para revalidar su unión ante una sociedad desilusionada con su clase política.

Todo un reto conseguido y arriesgado, puesto que el último referéndum celebrado en Italia e impulsado por Matteo Renzi en 2016, provocó la dimisión de éste, por entonces, Primer ministro de la República de Italia que osó modificar la ley suprema, la Constitución.

El líder de la Liga del Norte, Matteo Salvini, luego de votar este domingo en Milán.

Pasar de 630 a 400 escaños en la Cámara Baja y de 315 a 200 en el Senado. Esta propuesta de reducción y ahorro, para muchos más simbólica que real, se aprobó en el parlamento del país transalpino en octubre de 2019.

Giulia Mori, jurista residente en Milán, explica que, según el artículo 138 de la Constitución italiana, en aras de un refuerzo democrático, si una propuesta legislativa relativa a una revisión constitucional (como es el caso) no consigue el apoyo de, al menos, dos tercios de la mayoría, en el plazo de tres meses se debe convocar un referéndum constitucional.

Dicho referéndum, puede ser solicitado por una quinta parte de los miembros de cualquiera de las dos cámaras de representación, 500.000 ciudadanos, o por parte de 5 Consejos Regionales. En este caso, la petición provino de 70 senadores.

El cambio impulsado por el Movimiento 5 Estrellas fue calificado de "populista y oportunista" por partidos de la derecha italiana como Forza Italia de Silvio Berlusconi.

Muy golpeada por la crisis económica de 2008 y rematada por la sociosanitaria del Coronavirus, Italia es consciente de "la bella figura" que debe defender en su entorno más cercano, la Unión Europea.

Si se comparan el número de diputados en los diversos parlamentos europeos, en relación a su población, efectivamente, las cifras cantan proporcionalmente hablando: Alemania (82 millones de habitantes) cuenta con 778 escaños sumando Bundestag y Bundesrat, Francia (67 millones de habitantes), con 925 entre la Asamblea Nacional y el Senado, y España (casi 47 millones de habitantes), 615 puestos en el Congreso de Diputados y el Senado.

Aún así, este cambio, o gesto, calificado de "populista y oportunista" por partidos de la Derecha Italiana como Forza Italia de Silvio Berlusconi, "habrá que seguirlo muy de cerca y comprobar su calado", sostiene un periodista italiano cuya identidad prefiere dejar en el anonimato.

"Yo, sinceramente, no creo que cambie nada, es una reacción de rebeldía contra la corrupción política, contra el mecanismo de representación y contra la crisis que vivimos", subraya la fuente periodística consultada por LPO. "Sabemos que necesitamos fondos europeos, esto es solo un lavado de cara", agrega.

Mientras aquí, en España, en concreto, en Andalucía, Teresa Rodríguez, líder de Adelante Andalucía, formación política nacida, pero ya independiente de Unidas Podemos, la semana pasada anunciaba su renuncia a las dietas que le brinda el Parlamento andaluz por desplazamiento durante los meses que dure su baja por maternidad.

Un gesto, o toda una declaración de intenciones, que, aunque no ha sido admitido por la Mesa del Parlamento de Andalucía, ha calado positivamente entre su electorado y más allá, ya que Rodríguez ha asegurado donar esas cantidades a proyectos sociales.

Trump apoya el acuerdo entre TikTok y Oracle y suspende la prohibición de su descarga

El presidente estadounidense asegura haber dado "su bendición” a la alianza que permitirá a la red social china seguir operando en el país


Un móvil con el logo de TikTok sobre una imagen de Donald Trump en un periódico.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este sábado que ha autorizado el acuerdo por el que TikTok se asociará con las compañías estadounidenses Oracle y Walmart. “He dado mi bendición al acuerdo, si lo logran sería genial y si no, también estaría bien, pero es un gran acuerdo para Estados Unidos”, ha dicho el mandatario. Las firmas aún tienen pendiente cerrar el trato ante el Departamento del Tesoro, pero las declaraciones de Trump le han dado a la empresa china ByteDance, propietaria de la red social, una semana más para impedir la prohibición de la aplicación en Estados Unidos.

Donald Trump ha destacado que si Oracle y Walmart se asocian con TikTok, “la seguridad sería del 100 %, estarán empleando nubes separadas y una seguridad muy potente y estarán haciendo una contribución de 5.000 millones de dólares (4.200 millones de euros) en educación”. El acuerdo al que finalmente han llegado las tecnológicas implica la creación de una nueva empresa en Estados Unidos que se llamará TikTok Global, de la que Oracle y Walmart tendrán una participación del 20%. Trump ha asegurado que se crearán unos 25.000 trabajos, principalmente en el Estado de Texas.

El presidente comenzó la ofensiva contra la firma china en agosto cuando firmó una orden presidencial para suspender sus operaciones en Estados Unidos, a menos que ByteDance vendiera una parte de la compañía a una empresa estadounidense. La suspensión de las descargas comenzaría este domingo 20 de septiembre –ha sido aplazada hasta el 27 de septiembre– y la suspensión total se concretaría el 12 de noviembre. Trump ha asegurado que la aplicación de vídeos de 30 segundos con música –y también la red de mensajería WeChat– suponen un riesgo para la seguridad nacional porque la recolección de datos de la red social es entregada al Partido Comunista Chino. Según el Gobierno estadounidense, TikTok y WeChat “recolectan vastas cantidades de datos de los usuarios, incluida la actividad en las redes, su ubicación y su historial de búsquedas y navegación”.

Todavía está pendiente el cierre formal de las negociaciones y los trámites al frente del Comité de Inversión Extranjera del Departamento del Tesoro. La letra pequeña del trato sigue siendo una incógnita: aún no está claro quién tendrá los mandos de la nueva compañía y cuál será el papel de la firma china. Según The New York Times, hasta un 53% de la nueva empresa quedará en manos de Estados Unidos, dado que algunos inversionistas de ByteDance ya son estadounidenses, y hasta un 11% será propiedad de europeos.

Pekín apuntó el viernes que actuará contra empresas e individuos extranjeros que “pongan en peligro” su soberanía y seguridad, y emitió nuevas normas relacionadas con su lista de “entidades no fiables”, anunciada hace más de 15 meses y que aún no se ha publicado, por la que podría sancionar a firmas y personas estadounidenses en respuesta a las medidas de la Administración de Trump.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China se opone a la venta forzada de TikTok, una operación que en su opinión viola los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Gobierno del país asiático ve la intención de vender TikTok como un capítulo más de la guerra comercial entre Pekín y Washington, que intenta contener el –cada vez mayor– poderío tecnológico chino, que ya ha visto cómo la firma de telecomunicaciones Huawei ha tenido que enfrentarse a restricciones, así como la popular red social WeChat, propiedad del conglomerado digital Tencent.

El diálogo a solas de Alberto Fernández con Rodríguez Larreta

La advertencia del Presidente y las respuestas del Jefe de Gobierno

Conversaron durante más de una hora el jueves a la noche, luego de la reunión con Axel Kicillof. Aunque cada uno mantuvo su postura quedaron en no romper el diálogo.


Por Fernando Cibeira


Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández volvieron a verse el jueves en la quinta presidencial.

"Ojo, te vas a meter en un lío porque no tenés derecho a reclamar, lo que te pasó Macri estuvo mal dado y vos lo sabés", le advirtió el presidente Alberto Fernández al jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta sobre la presentación judicial que haría la administración porteña ante la Corte Suprema por el recorte de los fondos que le envía la Nación por el traspaso de la policía. Fue el jueves a la noche en Olivos y se extendió durante más de una hora, luego de que terminaran el encuentro con el gobernador Axel Kicillof para definir cómo seguiría la cuarentena. El Presidente le adelantó a Rodríguez Larreta que buscarían aprobar rápidamente la ley que fijará los recursos que le abonará la Nación de ahora en más y el jefe de gobierno le explicó que no tenía otra que recurrir a la Justicia porque podría faltar a los deberes de funcionario si no lo hacía. Desde ambos sectores aseguraron que la conversación siempre mantuvo el buen tono y que los dos coincidieron en la conveniencia de no romper el diálogo. El jefe de gobierno fue particularmente insistente sobre este punto.

El encuentro fue la continuación del capítulo iniciado la semana pasada, cuando el Presidente resolvió a través de un decreto derivar más de un punto de los recursos que le enviaba a la Ciudad para que la provincia de Buenos Aires tuviera un fondo de financiamiento que le sirviera para resolver la protesta policial. En Gobierno admitían que Rodríguez Larreta no fue advertido con tiempo de la poda que se le haría. "Si se lo decíamos uno o dos días antes hubiera sido tapa de todos los diarios, nos presentaban un amparo y no hubiéramos podido hacer nada", era la explicación que daban en Olivos.

De la misma manera, también sostenían que el tema no era para nada nuevo y que ya la primera vez que se reunieron, en diciembre pasado, cuatro días antes de que Fernández asumiera como presidente, la cuestión estuvo en la charla. Rodríguez Larreta le dijo entonces que siguieran conversándolo. Los diálogos continuaron a través de los equipos técnicos de la Ciudad y del ministerio del Interior y quedaron interrumpidos en marzo por la pandemia. "Pero él siempre supo que íbamos a hacer esto, no puede decir que lo sorprendió. No se lo avisamos en el momento que lo haríamos ni tampoco de cuánto sería el monto, pero porque en las conversaciones nunca se llegó a definir", detallaban en Gobierno.

Según las estimaciones de los equipos de Interior que encabeza la secretaria de Provincias, Silvina Batakis, en vez de los 2,35 puntos de los fondos coparticipables que le traspasó Mauricio Macri por un decreto simple en enero de 2016 -que con el 1,4 que ya recibía la Capital alcanzaba el total de 3,75 por ciento- correspondía apenas el 0,92 por ciento. Así se puso en el decreto que firmó el Presidente la semana pasada -que estableció que la suma que se traspasaría equivaldría al 2,32 por ciento- pero que en el proyecto de ley que ingresó el miércoles al Senado se calculó de otra manera. Allí se puso que se continuaría abonando el porcentaje histórico del 1,4 por ciento más una suma que para este año equivale a 24.500 millones de pesos que se irá actualizando según una fórmula que combinará el sueldo promedio de la Policía Federal junto el índice de precios del Indec.

"No es porcentaje porque no es coparticipación, esto sale de los fondos coparticipables que le quedan a la Nación. Entonces le daremos el 1,4 por ciento más la suma para pagar el servicio de la policía traspasada. La ley va a ser muy buena para la Ciudad porque le va a dar certeza de que eso ya es inmodificable. Acá se hizo todo por decreto y eso va en contra de lo que establece la Constitución, que dice que el pase del servicio y sus recursos tiene que ser por una ley", explicaban en Gobierno.

El Presidente le comentó esto mismo a Rodríguez Larreta en Olivos. Para entonces, jueves a la noche, el proyecto de ley ya había ingresado al Senado donde el oficialismo tiene mayoría y es de imaginar que le dará un rápido tratamiento. En cambio, la demanda judicial porteña todavía no había llegado a Tribunales, aunque el jefe de gobierno le adelantó que lo haría al otro día. Había obvios motivos políticos para ello: Rodríguez Larreta no podía quedar inerte ante la opinión pública frente una quita de recursos y sin presentar una defensa. Aunque en el diálogo con el Presidente sólo mencionó argumentos legales. Le dijo que si no presentaba un amparo ante la Corte Suprema alguien lo podría acusar de incumplimiento de los deberes de funcionario público por ver cómo le quitaban recursos a la Ciudad y no hacer nada.

Fernández le reconoció que era cierto, pero también le advirtió: "Te vas a meter en un lío, lo de Macri estuvo mal dado. Te pueden rechazar la demanda y preparate, porque después pueden salir todas las provincias a reclamar lo que cobraste de más. Te estás exponiendo una enormidad, si la Justicia dice que no correspondía todo ese dinero que se traspasó a la Ciudad deja la puerta abierta para el reclamo". Según explicaban los funcionarios que se ocupan de los temas jurídicos del Gobierno, a eso se lo llama "enriquecimiento sin causa". Ese excedente fue calculado por los técnicos de Interior en 86.269 millones de pesos entre 2016 y 2019, por lo que rondaría los 100 mil millones sumados los meses que van de este año. El jefe de gobierno reiteró que al otro día presentaría la demanda pero que su intención era encontrar alguna solución conciliatoria. "Bueno, veremos que dice la presentación judicial", le respondió Fernández. Ambos coincidieron que debían mantener el diálogo, un punto en el que el jefe de gobierno insistió una y otra vez. "Está claro que el no quiere quedar pegado a Macri y a Patricia Bullrich. Debe tener encuestas que le dicen que ellos tienen mala imagen porque fue muy reiterativo en que no debíamos perder el contacto", evaluaban cerca del Presidente.

El #CatchUp de la promesa de la #MarcaPolítica ante las nuevas demandas en el #VotoJoven




Rubén Weinsteiner


Los segmentos constituidos por variables blandas se ordenan como el resultado de la articulación de nuevas demandas. Las personas demandan nuevas cosas y los que demandan las mismas nuevas cosas se agrupan funcionalmente en nuevos microsegmentos aunque esas personas sean muy diferentes entre sí, desde las variables más duras, determinando cruces, que plantean escenarios novedosos y lleno de oportunidades.

Frente a las nuevas demandas se impone, primero la escucha activa, la lectura interpretativa y la producción de nuevas subjetividades en términos de los nuevos problemas y las nuevas soluciones con las consiguientes promesas.

Intervención

El proceso de intervención consiste en: 1) lectura e interpretación de las demandas 2) caracterización y problematización discursiva 3) descripción de personajes y responsabilidades 4) planteo de promesa-solución.

La problematización de las situaciones e identificación de los personajes resulta esencial porque muchas personas pueden atribuir fenómenos a causas diversas o justificar el status quo problemático.

Responder a las nuevas demandas es construir el discurso, desarrollando un imput de lectura de esas nuevas demandas de los nuevos microsegmentos, para desplegar un output que se constituye en la promesa de nuestra marca política.

Ese discurso debe organizar las percepciones de la realidad, para poder plantear la problematización de la misma.

El Problema

Las realidades en si mismas no constituyen “el problema”, hasta que no se las organiza.

Las demandas no se constituyen en un proceso automático y natural, sino que se definen por la subjetividad enmarcada en los mecanismos primarios de referencia, que nos permiten construirnos una idea clara e inmediata de cómo leer la realidad a través de nuestro encuadre cognitivo (cognitive framing).
No hay un marco, hay una acción de encuadrar, de enmarcar la realidad.

Para intervenir sobre la subjetividad de los sujetos de elección hace falta conectar con su estructura de marcos cognitivos. Si nuestro discurso no esta alineado con los marcos de nuestro público, este lo rechazará o directamente no lo comprenderá, no lo sentirá, no le hará consonancia.

Es por eso que la lectura de las nuevas demandas y la construcción de la narrativa de la marca política adaptada a esas demandas puede y debe intervenir sobre ese encuadre cognitivo.

Esto es; alguien puede pensar que viajar mal en el transporte público es normal, que “es así”. Que los subtes son incómodos. La mirada crítica permitiría pensar que quizás los subtes son incómodos, porque no vienen con la frecuencia que deberían, y no vienen con la frecuencia que deberían porque no hay suficientes vagones, y que no hay suficientes vagones porque no se producen en el país y no hay recursos para importarlos, porque los recursos se gastan en otras cosas, y que si se gastaran en mejorar el transporte público todos podríamos viajar “como seres humanos” en el subte.

Que en un contexto de desempleo altísimo, un despedido puede pensar que el no estuvo a la altura, en un escenario de alta inflación que no se esfuerza para ganar lo suficiente o en una recesión profunda que no tiene habilidades para llevar adelante su pyme.
Alguien podría pensar que es normal que si uno tiene ganas de orinar, estando afuera, es normal tener que aguantarse porque es así, o hay que entrar a un bar, pedir un café e ir al baño. El pensamiento crítico podría llevarlos a pensar que todas las personas tienen la necesidad de orinar y que debería haber baños accesibles y próximos para que la gente orine.

Lo mismo con el acceso a los alimentos a precios posibles (comer hay que comer), a la salud, a la indumentaria, con las condiciones laborales, etc.

Por otra parte, una cosa es necesitar algo y otra es ser consciente de esa necesidad. O desear algo y no ponerlo en el nivel de emergencia, es decir obturar el deseo detrás de justificaciones o narrativas limitantes. Ya sea propias-históricas de falta de merecimiento o aptitud, o externas de la cultura dominante o el clima de época.

Para esto resulta esencial la construcción de nuevos significantes. Hay que ponerle nombre a los problemas y nombre a las soluciones.

El lenguaje es una construcción humana que a la vez construye al ser humano y es el órgano constitutivo del pensamiento de subjetivación, percepción y apropiación de la realidad.

Proceso de problematización

a) Diagnóstico del problema y nominación.

b) Corporización de los actores e intervención de los mismos en el proceso problematizador en términos de causa y efecto

c) Acción, expectativa, solución

El Naming del problema

Hay cosas que existieron siempre: el bullyng, el grooming, las start ups, etc. Pero recién cuando las denominamos, podemos darle entidad y operar sobre ellas en el plano de la realidad. El naming del problema debe constituirse en significante y conectar heterogeneidades diversas para poder ser horizontal, en lugar de "divide y vencerás", decimos, "agrupa y vencerás" el problema debe aglutinar, juntar, hacer confluir

El problema debe tener un nombre, y los actores también.

Instalado el problema en el imaginario y en la agenda, resulta ineludible para todos los sectores de la vida política y social, y los nombres, tanto del problema como de los actores, pasan a ser asumidos por todos los jugadores. De eso se trata la construcción de la hegemonía cultural.

Una vez que las nuevas demandas se problematizaron, hace falta construir la promesa de la marca política, el output.

La construcción de la promesa de marca en función del problema requiere de

1) Innovación

2) Diferenciación

3) Segmentación

Innovación para plantear soluciones disruptivas, novedosas y que no hayan sido implementadas hasta ahora.

Diferenciarse, porque todo lo que no es diferente es invisible. Sino es diferente no hay impacto, no hay mucho lugar para la emoción que impone la novedad, lo desconocido, lo nuevo. No se trata de convencer con viejos argumentos, se trata de vencer emocionalmente con nuevas subjetividades.

Segmentar para hablarle a cada uno y llegarle a cada uno con esas nuevas demandas que definen esos nuevos segmentos.

Rubén Weinsteiner