La economía española cae un 18,5%

La economía española registró una caída histórica del 18,5% entre abril y junio respecto al trimestre anterior, el mayor desplome desde la guerra civil.
La caída se debió al confinamiento decretado el 14 de marzo para frenar la expansión del coronavirus, medida que se prolongó hasta el 21 de junio.
Para encontrar una caída parecida hay que remontarse al 1936, al comienzo de la guerra civil, cuando la economía se hundió un 26,8% anual.
El desplome, según datos avanzados hoy por el Instituto nacional de estadística (INE), se une al descenso del Producto interior bruto (PIB) del 5,2% de enero a marzo de este año.
Con dos trimestres consecutivos en negativo, España entra así técnicamente recesión.
Los expertos prevén no obstante un repunte del PIB en el tercer trimestre.
Para el conjunto del año la previsión del gobierno es de una caída del 9,2%.

La Cepal advierte de que no habrá reactivación sin control de la pandemia


La comisión de la ONU traza un oscuro panorama económico y social para América Latina

Vendedores de alimentos en una calle de Quito (Ecuador), el 21 de julio.JOSÉ JÁCOME / EFE

La reactivación económica de América Latina deberá esperar. Un nuevo informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que si no se aplana cuanto antes la curva de contagios las consecuencias serán devastadoras. La región registra 4,5 millones de casos positivos de la covid-19 y casi 190.000 muertes, lastrada por una tasa de informalidad laboral superior al 50%, desempleo, pobreza, desigualdad y sistemas de salud endebles. En un escenario semejante, cualquier hipótesis de recuperación es aventurada. “En el plano social y económico, la pandemia ha desatado una inédita crisis económica y social, y si no se toman medidas urgentes, podría transformarse en una crisis alimentaria y humanitaria”, advierte el documento, presentado por la comisión este jueves por videoconferencia desde sus oficinas en Santiago de Chile.

El panorama económico descrito por la Cepal y la OPS para América Latina es desolador. La recesión provocada por la pandemia “es la más abrupta de la historia”, con una caída promedio del PIB superior al 9% para finales de 2020. El resto de los indicadores acompañarán el derrumbe: el desempleo alcanzará el 13,5%, la pobreza subirá siete puntos hasta el 37,3% y la desigualdad se agudizará aún más, con un alza en el índice de Gini de 4,9 puntos. “Los altos grados de desigualdad acompañados por elevados niveles pobreza, informalidad, desprotección social y limitado acceso a salud oportuna y de calidad explican los altos costos sociales que la pandemia está teniendo en la región”, dice el informe.

Las debilidades estructurales golpean con mayor fuerza a los más pobres, que no pueden destinar recursos propios para costear gastos extraordinarios en salud, al tiempo que sus ingresos padecen las consecuencias de la parálisis económica. La Cepal calcula que 95 millones de personas deben afrontar gastos en salud de su propio bolsillo, y que al menos 12 millones serán aún más pobres debido a estos desembolsos. La urgencia debe poner negro sobre blanco sobre las prioridades. La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, advierte que “no hay dilema entre salud o economía, porque lo primero es la salud”.

La pandemia puso en evidencia que los sistemas públicos de salud regionales son endebles, producto de años de baja inversión: 4% del PIB, contra el 6% que recomienda la OMS. “La covid-19 ha evidenciado debilidades de los sistemas de salud de América Latina. Son sistemas de salud segmentados y fragmentados”, dice Bárcena. La situación es tan grave que la directora de la OPS, Carissa Etienne, dice que la región puede “perder años de ganancias en el ámbito de la salud en unos meses”. “Nos enfrentamos a un desafío sin precedentes. Es necesario crear condiciones económicas y sanitarias para que no dejemos a nadie rezagado”, dice.

La Cepal ensaya modelos de solución, basados en el apoyo público a los sectores más vulnerables. “Necesitamos cambiar nuestro modelo de desarrollo, nuestro paradigma, volverlo más sostenible y habitable”, dice Bárcena. “El gran desafío”, agrega, “es que haya un nuevo pacto para construir un estado de bienestar con políticas sociales de amplia cobertura. Por ejemplo, las mujeres que están a cargo del cuidado deberían recibir un ingreso básico porque lo que están haciendo es un servicio a la sociedad”. Entre las políticas de Estado necesarias para contrarrestar los efectos dela crisis, la Cepal propone un Ingreso Básico de Emergencia (IBE), un Bono Contra el Hambre y planes de protección al sector productivo, además de la consolidación de sistemas de protección social universales y la implementación de políticas fiscales progresivas.

Kodak se reconvierte en medio de la pandemia, recibe un crédito de más de 700 millones del estado y sus acciones se dispararon más de 300% en un solo día




El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo entre su gobierno y la empresa fotográfica Kodak para que ésta pueda fabricar medicamentos en medio de la pandemia de coronavirus.

En ese contexto, las acciones de la empresa saltaron más de 300 por ciento el miércoles, gracias a sus planes para asegurar un préstamo gubernamental de USD 765 millones que le ayude a producir ingredientes utilizados en medicamentos genéricos clave para combatir el coronavirus, según consignó la agencia Bloomberg.

El acuerdo fue alcanzado en virtud de la Ley de Producción de Defensa, que le confiere al Ejecutivo la facultad de modificar el objeto productivo de empresas industriales en tiempos de guerra y a la que Trump apeló para gestionar la pandemia de coronavirus.


Este crédito podría proporcionar un salvavidas a la famosa gigante de la fotografía cuyo negocio y acciones fueron devastados por el cambio a cámaras digitales

“Mi administración está haciendo uso de la Ley de Producción de Defensa para proporcionar un préstamo de 765 millones de dólares para apoyar el lanzamiento de productos farmacéuticos de Kodak”, dijo el mandatario en conferencia de prensa en la Casa Blanca, según la agencia de noticias Europa Press.

De esta manera, la compañía fundada en 1892 en Estados Unidos y dedicada a la producción y venta de cámaras y películas fotográficas producirá medicamentos genéricos.

“Usando técnicas de producción avanzadas, Kodak también hará los materiales de partida clave, que son los componentes básicos de muchos medicamentos, de manera que sea a la vez competitiva en cuanto a costos e inocua para el medio ambiente”, informó la empresa.


Mi administración está haciendo uso de la Ley de Producción de Defensa para proporcionar un préstamo de 765 millones de dólares para apoyar el lanzamiento de productos farmacéuticos de Kodak (Donald Trump)

Trump calificó el acuerdo como “uno de los más importantes en la historia de la industria farmacéutica de Estados Unidos”, el país más afectado por la pandemia, con alrededor de una cuarta parte de los contagios y las muertes en todo el mundo.

Asimismo, afirmó que Kodak no solo produciría ingredientes para medicamentos genéricos, sino también “los componentes básicos de muchos medicamentos, de una manera que sea competitiva en costos y ambientalmente segura”.

El préstamo de Kodak tiene términos similares a un préstamo comercial y deberá pagarse en 25 años, según indicó el presidente de la compañía.


La empresa de 132 años reorientará parte de su estructura de fábrica para producir ingredientes de medicamentos, incluso en sitios en Rochester, Nueva York y St. Paul, Minnesota, bajo el nuevo brazo, Kodak Pharmaceuticals

Este crédito podría proporcionar un salvavidas a la famosa gigante de la fotografía cuyo negocio y acciones fueron devastados por el cambio a cámaras digitales. Aunque alguna vez fue un ícono de la industria estadounidense con una capitalización de mercado de más de USD 30.000 millones, la compañía se declaró en bancarrota en 2012, lo que la empujó a una serie de intentos de reinvención, incluidas incursiones en impresoras, películas para cine y, brevemente, criptomonedas.

A finales de 2013 se despidió formalmente de su proceso de quiebra con una reorganización que centró sus servicios en tecnologías de impresión digital de alta velocidad y el envasado flexible de bienes de consumo.

Ahora, la empresa de 132 años reorientará parte de su estructura de fábrica para producir ingredientes de medicamentos, incluso en sitios en Rochester, Nueva York y St. Paul, Minnesota, bajo el nuevo brazo, Kodak Pharmaceuticals.La empresa de 132 años reorientará parte de su estructura de fábrica para producir ingredientes de medicamentos, incluso en sitios en Rochester, Nueva York y St. Paul, Minnesota, bajo el nuevo brazo, Kodak Pharmaceuticals(Getty)A finales de 2013 Kodak se despidió formalmente de su proceso de quiebra con una reorganización que centró sus servicios en tecnologías de impresión digital de alta velocidad y el envasado flexible de bienes de consumo.

El PBI de Alemania registró un desplome récord del 10,1% en el segundo trimestre

Es la mayor caída desde que comenzaron a calcularse datos trimestralmente, en 1970. También creció el desempleo y el trabajo informal.


Los datos económicos son una preocupación para la canciller Angela Merkel.

El producto bruto interno (PBI) de Alemania, la mayor economía europea, se hundió en el segundo trimestre de 2020 un 10,1% respecto de los tres meses anteriores, cuando la 'locomotora europea' había registrado ya una contracción del 2%, según la estimación preliminar publicada por la Oficina Federal de Estadística (Destatis).

"Se trata de la mayor caída desde que comenzaron a calcularse los datos de PIB trimestralmente en 1970", explicó la oficina estadística germana, subrayando que el desplome de la actividad entre los meses de abril y junio "fue mucho mayor que durante la crisis financiera, cuando se registró una caída del 4,7% del PIB en el primer trimestre de 2009".


Destatis destacó que en el segundo trimestre del año se produjo "un desplome masivo" de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, así como del gasto en consumo de los hogares y de la formación de capital en maquinaria y equipamiento por parte de las empresas. Por su parte, el gasto del Gobierno se incrementó sustancialmente durante la crisis.


  En comparación con el segundo trimestre de 2019, la contracción del PBI de Alemania alcanzó un récord del 11,7%, frente a la caída del 1,8% interanual de los tres primeros meses de 2020. La mayor caída interanual del PIB hasta la fecha había sido el -7,9% registrada en el segundo trimestre de 2009.

Sube el desempleo y el empleo informal

Otro dato alarmante que se conoció este jueves tiene que ver con el mercado laboral: si bien el número de desempleados en Alemania aumentó de junio a julio dentro del marco de lo habitual, el trabajo a jornada reducida registró en mayo una cifra récord, con 6,7 millones de personas afectadas, informó la Agencia Federal de Trabajo (BA).


De acuerdo con las cifras presentadas, 2,91 millones de personas estaban sin trabajo en julio, 57.000 más que en junio. La tasa de desempleo subió 0,1 puntos porcentuales en el plazo de un mes, hasta ubicarse en el 6,3 por ciento.

Sin embargo, los datos revelaron también que actualmente hay 635.000 más personas sin trabajo que hace un año.

El desempleo suele aumentar en julio con respecto al mes anterior, dado que, antes de las vacaciones del verano boreal, algunas empresas evitan contratar nuevos empleados y también finalizan los ciclos de formación profesional.

  "El mercado laboral sigue bajo presión debido a la pandemia de coronavirus, a pesar de que la economía alemana está en vías de recuperación", señaló Detlef Scheele, presidente de la junta directiva de BA.

"El uso en gran escala del modelo de trabajo a jornada reducida (por parte de las empresas) evitó un mayor aumento del desempleo y la pérdida de puestos de trabajo", sostuvo.

El Gobierno subsidia parte de los salarios en la modalidad de jornada reducida como medida para evitar despidos. En mayo, el número de personas que trabajaban a jornada reducida se elevó a 6,7 millones. En abril, la cifra había sido de 6,1 millones, y en marzo de 2,46 millones.


Asimismo, la BA indicó que en julio las empresas solicitaron trabajo a jornada reducida para 190.000 personas, lo que significa que el número sigue disminuyendo significativamente tras el aumento masivo en marzo y abril.

BA acotó, no obstante, que el número de personas que efectivamente trabajan bajo esta modalidad es menor porque las empresas muchas veces solicitan acogerse a este programa como medida de precaución.

El PBI de Estados Unidos cayó 32,9% anualizado en el segundo trimestre


Es peor que en la Gran Depresión. El dato se conoció luego de que el miércoles la FED decidió mantener en mínimos la tasa de fondos federales, y dijo que lo hará hasta que se produzca una recuperación de la actividad económica y el empleo. El número de muertos por Covid-19 en el país gobernado por Donald Trump supera los 150.000.


El Producto Interno Pruto (PBI) de Estados Unidos se hundió 32,9% en el segundo trimestre, en comparación interanual, informó el Departamento de Comercio, una caída histórica que superó a la de la Gran Depresión.



El dato oficial se conoció un día después de que la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) decidió mantener la tasa de interés de referencia en un rango de 0% a 0,25%, hasta que se produzca una recuperación de la actividad económica y el empleo.

La FED, en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto, decidió "mantener el rango objetivo para la tasa de fondos federales en 0 a 1/4 por ciento. El Comité espera mantener este rango objetivo hasta que esté seguro de que la economía ha resistido los últimos acontecimientos y está en camino de alcanzar sus objetivos máximos de empleo y estabilidad de precios".

En un comunicado, la Reserva Federal manifestó su "compromiso a utilizar toda su gama de herramientas para apoyar a la economía estadounidense en este momento difícil, promoviendo así sus objetivos máximos de empleo y estabilidad de precios".

La FED señaló que "el brote de coronavirus está causando enormes dificultades humanas y económicas en los Estados Unidos y en todo el mundo. Luego de fuertes caídas, la actividad económica y el empleo se han recuperado un poco en los últimos meses, pero se mantienen muy por debajo de sus niveles a principios de año. La demanda más débil y los precios del petróleo significativamente más bajos están frenando la inflación de precios al consumidor. Las condiciones financieras generales han mejorado en los últimos meses, en parte debido a las medidas de política para apoyar la economía y el flujo de crédito a los hogares y empresas estadounidenses".

¿Kamala Harris va como vice de Joe Biden?

Su nombre cobra fuerza por una foto en mano del exvicepresidente


¿Kamala Harris va como vice de Joe Biden?



Una fotografía con notas escritas a mano generó un sinfín de rumores acerca del nombre de la persona que acompañará al aspirante demócrata Joe Biden, de 78 años, en su carrera electoral para derrotar a Donald Trump el 3 de noviembre próximo y sentarse en el sillón presidencial. En la fotografía que circula hoy en los medios nacionales se puede observar el nombre de la senadora Kamala Harris, en la parte superior, junto con un conjunto de puntos de conversación sobre ella, alimentando nuevas especulaciones sobre la posición de la demócrata de California como compañera de campaña.
Las notas, que fueron fotografiadas en un discurso en Wilmington, Delaware, muestran el nombre de Harris, de 55 años, seguido de cinco puntos de discusión: "No guarda rencor", "Hizo campaña conmigo y Jill", "Talentosa", "Gran ayuda para hacer campaña" y "Gran respeto por ella".

Inclusive el presidente estadounidense, Donald Trump, se sumó hoy a los rumores, dando un espaldarazo a la posible elección de la senadora para acompañar al exvicepresidente.
Kamala Harris sería "una buena elección" para Joe Biden, expresó Trump al ser consultado hoy sobre el tema.
La lista de candidatas para acompañar a Biden llegó a incluir 14 nombres, entre los que sobresalían, además de Harris, los de Elizabeth Warren y de Tammy Duckworth. Estados Unidos solo ha tenido dos candidatas a vicepresidenta en su historia, en ambas ocasiones perdieron, y ahora sería la tercera en postularse.
Biden afirmó el pasado martes tras su discurso en Wilmington que elegirá a su candidato a la vicepresidencia la próxima semana.
Desde que se perfiló como el virtual candidato demócrata, aumentó la presión sobre Biden para que elija a una mujer para las elecciones.
El veterano funcionario lo admitió y anunció que sería una afroamericana. "Entre ellas hay cuatro mujeres negras", dijo Biden en el programa MSNBC en medio del movimiento Black Lives Matter.

En algún momento sonó con fuerza el nombre de la senadora Amy Klobuchar (Minnesota), quien ayudó a Biden a ganar la elección primaria en su Estado.
Sin embargo, luego de los movimientos antirraciales generados por la muerte de George Floyd a manos de la policía, su nombre se ha mencionado menos, debido a que hace 20 años, cuando fue Fiscal del condado de Hannepin, decidió no perseguir públicamente a policías involucrados en casos de brutalidad, especialmente contra afroestadounidenses.

Harris también ha enfrentado críticas de cuando fue Fiscal en San Francisco (entre 2004 y 2015), aunque no al nivel de Klobuchar. Un informe de Politico señala que el principal punto en su contra de Kamala Harris es la forma en que atacó al exvicepresidente en uno de los debates demócratas, acusándolo de apoyar a senadores segregacionistas que rechazaban el transporte obligatorio de estudiantes a escuelas públicas integradas, siendo ella una de esas estudiantes.

Google anunció que mantendrá el teletrabajo hasta julio de 2021

La decisión fue tomada por el presidente ejecutivo de Google, Sundar Pichai, después de un debate entre un grupo de altos ejecutivos.

Google seguirá con teletrabajo hasta julio de 2021

Alphabet Inc, la matriz de Google, mantendrá a sus empleados trabajando desde casa al menos hasta julio próximo, dijo el Wall Street Journal citando a personas familiarizadas con el asunto.


El presidente ejecutivo Sundar Pichai tomó la decisión la semana pasada después de un debate entre un grupo interno de altos ejecutivos que él preside, de acuerdo al reporte del periódico.

Google había dicho anteriormente que comenzaría a reabrir más oficinas en todo el mundo a principios de junio de este año, aunque la mayoría de los empleados probablemente trabajarían desde sus hogares hasta finales de este año.

Bolivia, muerte en las calles y falta de respiradores

Situación desesperante y el pico de la pandemia aún no llegó
  

Un nuevo cuerpo sin vida fue hallado en la calle esta mañana en Cochabamba, Bolivia, donde el colapso de los hospitales, la falta de oxígeno y el aumento de los contagios han convertido al país en un infierno.
Según el director de la Policía Nacional, el coronel Iván Rojas, las autoridades temen por la salud de los efectivos que acuden a recoger los cuerpos. En total, en una semana fueron recogidos 420 cuerpos en todo el país y se sospecha que en el 85% de los casos la causa de la muerte fue el Covid-19.
Cochabamba es una de las zonas más afectadas junto a Santa Cruz y La Paz, aunque los números tienen cierta distorsión, pues el mayos número de controles se realizan en esta última ciudad.

En Santa Cruz, lo peor no ha llegado, pues según los expertos su pico de contagios ocurrirá en unas dos semanas. Los epidemiólogos consideran que la capacidad de respuesta de los laboratorios es fundamental a la hora de emitir los resultados.
Carlos Hurtado, responsable del equipo de primera respuesta Covid-19 del Servicio Departamental de Salud (Sedes) indicó que Santa Cruz ya está entrando al pico, pero que el problema de los laboratorios, lentos en la entrega de resultados, "no ayuda".
"Si hubiéramos tenido laboratorios seguiríamos reportando 500, 1.000, 1.500 casos, pero no los hay, eso ha impedido que hayan más casos confirmados", explicó.
Los especialistas proyectan unos 40.000 casos en el peor momento y sostienen que ,en estos momentos, si existiese la respuesta normal de los laboratorios, Santa Cruz tendría unos 35.000 positivos diarios.
Por ejemplo, según el diario El Deber, la falta de reactivos ha ocasionado que en los últimos tres días no se reporten los datos de contagios nuevos, lo que crea una gran confusión. Eso contrasta con La Paz, que cuenta también con un laboratorio que depende del ministerio de Salud. Justamente La Paz ha presentado en los últimos tres días más casos confirmados de coronavirus que Santa Cruz, dijo el periódico.
Bolivia suma un promedio diario de 1.200 casos y el total acumulado es de 66.456 personas contagiadas. Los decesos totalizan casi 2.500.

Pero el oxígenos es otro grave problema en el país. Los hospitales quintuplicaron su demanda de oxígeno y los generadores que estos nosocomios tienen para procesar este insumo fueron rebasados, reveló Pagina Siete en su edición de hoy. Este hecho, junto con la elevada demanda de personas particulares, dejó al mercado La Paz sin este artículo vital, requerido por personas que ya no pueden respirar a causa de Covid-19.

"Los hospitales tienen centrales de oxígeno (que elaboran este insumo), pero no se calculó el elevado incremento de su consumo que multiplicó en cinco veces su capacidad ante el tipo de pacientes que están atendiendo. Por ello, comenzaron a comprar tubos", dijo René Sahonero, del ministerio de Salud.

Perdió su empleo por una arbitraria interpretación de una foto en redes sociales: los peligros de la "cultura de la cancelación" (y dónde está el límite)



El pasado 3 de junio, el estadounidense Emmanuel Cafferty, de 47 años, volvía a su casa después de una jornada más de trabajo.

Su rutina consistía en pasar entre 8 y 12 horas al día inspeccionando las redes subterráneas de gas y electricidad de la ciudad de San Diego, California.

Caía la tarde y hacía calor.

Al volante de la camioneta de la empresa, mantenía la ventanilla abierta y el brazo izquierdo en el exterior.

Según Cafferty, juntaba dos dedos de la mano distraídamente, en un gesto que repitió varias veces durante la entrevista con BBC News Brasil.

"En ese momento, un desconocido con un celular y una cuenta de Twitter puso mi vida del revés", cuenta Cafferty.
Una fotografía dañina

Hacía apenas una semana que George Floyd, un hombre negro desarmado, moría después de que un policía blanco le retuviera en el suelo durante varios minutos presionándole el cuello con la rodilla en Mineápolis.

Las imágenes de la muerte de Floyd desencadenaron lo que se considera la mayor ola de protestas contra el racismo en Estados Unidos en la historia reciente.

En ese contexto, el chasquido de dedos de Cafferty fue interpretado por otro conductor como un gesto específico: un símbolo usado por supremacistas blancos.

"Ese hombre comenzó a tocar la bocina y a insultarme. Gritaba: '¿va a seguir haciendo eso?' y sacó el celular para fotografiarme. Pensé que tal vez le había cerrado el paso en el tráfico, por accidente. Pero estábamos los dos parados en el semáforo y yo no entendía nada", relata.

Dos horas después del incidente, su supervisor le llamó para decirle que había sido denunciado como racista en las redes sociales y que le suspendía del trabajo sin sueldo.

Una hora más tarde, sus colegas llegaron a su casa para llevarse la camioneta y la computadora de la empresa. Cinco días después fue despedido. Derechos de autor de la imagen Reprodução Twiiter Image caption Imagen de Cafferty y su supuesto gesto en el vehículo de la empresa que fue compartida por un usuario en Twitter.

"Así fue como perdí el mejor empleo de mi vida", dice Cafferty. Sin estudios superiores, hijo de inmigrantes mexicanos, vivía su versión del sueño americano.

Ganaba US$41 la hora, el doble que en su empleo anterior, y tenía cobertura de salud y de jubilación por primera vez en su vida.

Cuando consiguió la plaza, seis meses atrás, él, sus tres hijas y sus nietos salieron a comer para celebrarlo.
¿Ok o supremacía blanca?

Cafferty explica que no tenía ni idea de que el gesto que se le atribuye, comúnmente asociado con un "OK" en Estados Unidos, pudiese tener connotaciones racistas.

De acuerdo a la Liga contra la Difamación, una organización centenaria que combate los discursos de odio en Estados Unidos, el símbolo del "OK" fue adoptado en 2017 por usuarios racistas en foros de internet como 4chan. La propia organización recomienda tener cuidado con la interpretación de la señal.

"La abrumadora mayoría de las veces el gesto significa consentimiento o aprobación. Por eso no se puede presumir que alguien que lo haga lo esté usando en un contexto de racismo, a menos que exista otra prueba para apoyar esa percepción. Desde 2017, muchas personas fueron acusadas erróneamente de ser racistas o supremacistas por usar el gesto en el sentido tradicional e inocuo", alerta la organización. Derechos de autor de la imagen Twitter/Ruth Richardson Image caption George Floyd dijo en repetidas ocasiones que no podía respirar.

Eso es exactamente lo que le pasó a Cafferty. O peor.

"En mi caso, no era un símbolo. Solo estaba chasqueando los dedos. Pero un hombre blanco lo interpretó como un gesto parecido al 'OK', que sería racista, y se lo dijo a mis jefes, también blancos, que decidieron creerle a él, no a mí, que no soy blanco", afirma exasperado, al tiempo que se frota los brazos para mostrar el color de su piel.

El autor de la fotografía y del primer post contra Cafferty admitió ante el equipo local de la cadena estadounidense NBC que quizá exageró en la interpretación que hizo del supuesto gesto y que, a pesar de haber etiquetado en su publicación a la empresa en la que Cafferty trabajaba, no quería que fuera despedido.

El usuario borró el mensaje original e incluso la cuenta de Twitter. Pero ya era tarde, el post se había viralizado y el empleo estaba perdido.

BBC News Brasil no logró localizar al autor del post original.

"Una multitud de Twitter me canceló. Ya llamé a todos mis exempleadores en las seis semanas desde que aconteció el episodio y nadie me llama de vuelta. Lo primero que hace un empleador a la hora de contratar es poner el nombre en Google. El mío quedó ligado a este episodio, sin importar si era cierto o no. No sé cómo voy a seguir con mi vida de aquí para adelante", se desahoga.

Ha tenido que acudir a terapia semanal para lidiar con el dolor y el miedo que ha sentido.
Multitud online, efectos offline

El caso de Cafferty es emblemático de lo que se considera un peligroso efecto colateral de la llamada cultura de la cancelación.

El movimiento comenzó hace algunos años como una forma de llamar la atención sobre causas de justicia social y preservación medioambiental, como una manera de amplificar la voz de los grupos oprimidos y forzar acciones políticas de marcas o figuras públicas.

Funciona así: un usuario de redes sociales como Twitter o Facebook, presencia un acto que considera equivocado, lo graba en video o lo fotografía y lo publica en su cuenta, con el cuidado de etiquetar a la empresa empleadora del denunciado y autoridades públicas u otros influencers digitales que puedan amplificar el alcance del mensaje. Es común que, en cuestión de horas, el post haya sido replicado miles de veces.

La cascada de menciones a una empresa suele precipitar actitudes sumarias para frenar el desgaste de imagen, sin que la persona a la que se denuncia pueda defenderse adecuadamente.

"En mi caso, me escucharon una vez y luego ya me despidieron. Parece que concluyeron que era un racista", señala Cafferty.

BBC News Brasil intentó hablar con la empresa SDG&E, donde trabajaba Cafferty, pero no obtuvo respuesta hasta la publicación de este reportaje.

Como reacción a las primeras denuncias de usuarios contra Cafferty en Twitter, la empresa afirmó: "Creemos firmemente que no hay espacio en la sociedad para ningún tipo de discriminación" y añadió que inició una investigación sobre la conducta del entonces todavía empleado.

La cancelación va más allá del típico troleo de internet, con insultos coordinados, frecuente en disputas de opinión entre usuarios de redes.

Es un ataque a la reputación que amenaza el empleo y los medios de subsistencia actuales y futuros de la persona cancelada.

Extremadamente frecuente en Estados Unidos, hoy desprestigia también a personas anónimas, gente común como Cafferty.

"Usted puede ser cancelado por algo que diga en medio de una multitud de completos extraños si alguno de ellos lo graba en video, o por un chiste que suene mal en las redes sociales, o por algo que usted dijera o hiciera hace mucho tiempo y de lo que quede algún registro en internet", escribió el columnista del diario The New York Times Ross Douthat en un artículo sobre el fenómeno de la cancelación.

"Y no hace falta que sea prominente, famoso o político para ser públicamente avergonzado y permanentemente marcado: todo lo que usted necesita hacer es tener un día particularmente malo y las consecuencias pueden durar mientras Google exista"
¿Injusticias en el movimiento por la justicia social?

El alcance de la cultura de la cancelación en Estados Unidos ha despertado dudas ante la posibilidad de que se cometan injusticias.

El de Cafferty no es un caso único.

A finales de mayo, un investigador contratado por una consultora política progresista compartió en Twitter el resultado de un estudio que indicaba que, en los años 60, las protestas raciales violentas aumentaron el porcentaje de votos para candidatos republicanos, en cuanto que los actos pacíficos favorecieron a los políticos demócratas en las urnas.

Activistas consideraron que su comentario era una reprimenda a los actos de protesta por la muerte de George Floyd y pasaron a exigir su dimisión. El investigador fue despedido días más tarde.

El mes pasado, una profesora de teatro en Nueva York fue acusada de haberse adormecido durante una reunión online en la que se hablaba de acciones a favor de la justicia racial en el curso.

Una petición firmada por casi 2.000 personas pidió su dimisión, acusándola de racista. La profesora lo niega y alega que estaba descansando la vista mirando para abajo momentáneamente cuando se hizo la foto.
Cruce de cartas

Ante lo que calificaron como "atmósfera sofocante", un grupo de 150 periodistas, intelectuales, académicos y artistas, considerados progresistas, decidieron publicar en Harper's Magazine un texto titulado "Una carta sobre la justicia y el debate abierto".

Firmada por nombres de peso como el lingüista Noam Chomsky, los escritores JK Rowling y Andrew Solomon, la activista feminista Gloria Steinem, la economista trans Deirdre McCloskey, y el analista político Yascha Mounk, la carta afirma que "el libre intercambio de informaciones e ideas, fuerza vital de una sociedad liberal, se vuelve cada día más restringido".

Y continúa: "Si bien esperábamos esto de la derecha radical, la censura también se está esparciendo ampliamente en nuestra cultura: una intolerancia a las visiones opuestas, una moda del señalamiento público y el ostracismo, y la tendencia a disolver cuestiones políticas complejas en una certeza moral cegadora". Derechos de autor de la imagen Reuters Image caption Acusada de transfobia, JK Rowling firmó una carta contra la cultura de la cancelación.

En la misma línea, una de las editoras de opinión de The New York Times, Bari Weiss, renunció esta semana por medio de una carta abierta en la que acusa a la publicación de promover un "nuevo macartismo", en referencia a la patrulla ideológica anticomunista de los años 50 en Estados Unidos.

"Artículos que eran fácilmente publicados hace apenas dos años, ahora colocan a un editor o autor en problemas. Eso si no hace que sea despedido. Si un texto se percibe como probable fuente de reacción interna o en las redes sociales, el editor ni siquiera lo publica", escribió Weiss, contratada por The New York Times poco después de la elección de Trump en 2016, en un esfuerzo por amplificar la diversidad de voces en el diario.

En un artículo para la publicación The Atlantic, en la que cita el caso de Cafferty, el analista político Yascha Mounk explica por qué firmó el manifiesto.

Mounk aplaude lo que llama "la nueva determinación estadounidense" para desenraizar preconceptos de la sociedad.

"No obstante, sería un enorme error, especialmente para quienes se preocupan por la justicia social, considerar lo que sucedió con Cafferty como un detalle menor o el precio a pagar por el progreso", escribió Mounk.

La respuesta a la carta dentro del movimiento progresista no tardó en llegar.

Un grupo de periodistas, artistas e intelectuales acusó a los autores de la primera carta de, desde lo alto de su éxito profesional y cómoda posición en el mercado, ignorar las dificultades de las minorías -como la comunidad negra o la comunidad LGBTIQ- en el debate público, en el mundo académico, en las artes, en el periodismo, en el mercado editorial.

"Los firmantes, muchos de ellos blancos, ricos y dotados de grandes plataformas, argumentan que tienen miedo de ser silenciados, que la llamada cultura de la cancelación está fuera de control y que temen por sus empleos y por el libre intercambio de ideas, al mismo tiempo que se expresan en una de las revistas de mayor prestigio del país", señalan los firmantes del nuevo documento, titulado "Una carta más específica sobre la justicia y el debate abierto".

Algunos de los que suscribieron el texto prefirieron permanecer anónimos, citando apenas la institución en la que trabajan, por miedo a las represalias.

Los autores citan por su nombre a algunos de sus antagonistas: mencionan que la escritora JK Rowling estuvo involucrada recientemente en un debate sobre la palabra "mujer". Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Las activistas transgénero defienden su derecho a autodefinirse como mujeres.

Al comentar un texto que hablaba de "personas menstruantes", Rowling afirmó: "Si el sexo biológico no es real, la realidad que viven globalmente las mujeres queda borrada. Yo conozco y amo a personas trans, pero borrar el concepto de sexo biológico elimina la capacidad de muchas personas de analizar el significado de sus vidas. Decir la verdad no es discurso de odio".

Su afirmación fue tachada de transfóbica y fue duramente criticada.

La discusión política en torno a la cuestión será larga y beligerante.

Ajeno a ella, Cafferty intenta recuperar su empleo. Demandó a la empresa en la que trabajaba y al hombre que lo fotografió, pero no espera que haya un veredicto antes de un año.

Cafferty dice simpatizar con los movimientos por la justicia racial, pero indica que nunca realizó activismo político en su vida.

"Ni cuenta de Twitter tenía antes de ser cancelado", subraya.


El multilateralismo y la postpandemia

Bernabé Malacalza


El orden internacional se encuentra en plena reconfiguración, mientras la comunidad internacional enfrenta realidades marcadas por la severa emergencia humanitaria, económica y social. Una reflexión sobre el porvenir político internacional en el escenario pospandemia conduce a dos grandes laberintos y sus entramados: uno es la cuestión del epicentro del poder y el orden internacional; otro lo constituyen las interacciones entre Estados y sociedades y las transmutaciones institucionales que fecundan la arquitectura multilateral. El nexo entre ambos nodos sufre redefiniciones, tanto por el impacto de la pandemia de covid-19 como por la aceleración de transformaciones ya en curso en la política mundial en las últimas décadas1. El foco del presente artículo está puesto en los efectos producidos por estos cambios de ritmo en las organizaciones multilaterales mundiales y regionales.

El escenario mundial de la pandemia

La pérdida de capacidad de liderazgo de Estados Unidos se ha revelado como una de las características más salientes de la «vida cotidiana» del sistema mundial en los tiempos de pandemia. Como contracara de este proceso, se observa el ascenso de China como potencia global, posición anclada en esfuerzos cooperativos de combate al nuevo coronavirus que se suma a la presencia económica y tecnológica conquistada en los años anteriores. Las iniciativas solidarias de Beijing ocupan los vacíos dejados por Washington, incluso con socios históricos del arco transatlántico. La internacionalización del combate al covid-19 ha exacerbado una politización que contrapone proyectos de poder con implicancias económicas, políticas y militar-estratégicas. Este constituye un punto central de contraste con crisis epidémicas previas con alcances globales, como las experiencias del hiv/sida en 1996, el sars en 2003, la gripe a en 2009 y el ébola en 2014.

Las tensiones entre EEUU y China obedecen a una estrategia de confrontación buscada por Washington desde la victoria presidencial de Donald Trump en 2016. Repitiendo patrones y prácticas de otros ciclos de bipolaridad, el relacionamiento entre las dos potencias tiende simultáneamente hacia el conflicto y el equilibrio. Al mismo tiempo, son claramente diferentes las prioridades de cada potencia; para EEUU, se trata de defender un sistema económico asociado a una forma de vida articulada alrededor del mercado, cuyo pilar monetario es el dólar; para China, lo que prevalece es la protección del poder del Estado, anudada a la preservación del bienestar colectivo y de eficientes mecanismos de cohesión social, que depende de su capacidad de integración territorial. Para las dos potencias, la crisis pandémica se ha transformado en un tema de seguridad interna que requiere plena soberanía en su gestión, por lo que sería contrario a sus intereses la identificación de la pandemia como una amenaza a la paz y a la seguridad global. Esta división ha estimulado un embate político-ideológico con efectos paralizantes para el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La luz roja de la comunidad internacional se prendió en marzo pasado cuando el covid-19 avanzó velozmente hacia Occidente. En este contexto, diversos representantes políticos y autoridades científicas tanto del Norte como del Sur globales reivindicaron el rol del multilateralismo para afrontar las carencias de los sistemas sanitarios, frenar el virus y enfrentar las graves consecuencias sociales y económicas causadas por una inevitable depresión económica mundial2. Sin embargo, las instituciones multilaterales de carácter mundial y regional venían ya sumergidas en problemas que comprometían sus niveles de eficacia y de eficiencia, así como la transparencia de sus acciones.

Es innegable que la retracción del multilateralismo ha estado asociada a la crisis del internacionalismo liberal y a la crisis de hegemonía de EEUU, que arrastra consigo la postración y fatiga del ideario wilsoniano3. En las últimas tres décadas, EEUU abdicó progresivamente de un liderazgo político mundial, optando primero por la reluctancia y más tarde por la negligencia y el desinterés, frente a los avances de una agenda de gobernanza global que debería robustecer regímenes normativos y estructuras institucionales colectivas4.

En los tiempos que corren, la prueba de fuego para afrontar la crisis pospandémica estará concentrada en las repercusiones económico-monetarias y en la capacidad de conducción y de liderazgo de organismos medulares del sistema de Bretton Woods, especialmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Para enfrentar la urgencia de la recesión económica mundial que acompaña a la pandemia, ambos organismos deben mostrar capacidad de dar respuestas que superen las que ofrecieron para lidiar con los efectos de la crisis de 2008. Las condiciones políticas para lograr ese desafío se ven agravadas por los impulsos aislacionistas de Washington.

Durante la crisis de 2008, el g-20 asumió un rol proactivo en la coordinación y vinculación intergubernamental entre las principales economías y los poderes emergentes5. En la última reunión de emergencia convocada por Arabia Saudita en marzo, la declaración del grupo más bien postergó, para la cumbre anual de jefes de Estado agendada para fines de noviembre, la definición de su respuesta. La realidad deprimida de los poderes emergentes, sumada a la recesión que experimentan las economías desarrolladas, no contribuye a la activación del animus societatis que, en 2008, dio luz a una actuación política decisiva del G-20. La decisión coordinada con el G-7 para la concesión de moratorias a los países de menores ingresos puede significar un primer paso, junto con la demanda de mayor coordinación de los bancos centrales. Sin embargo, las consecuencias de la pandemia ya apuntan a un dramático aumento mundial de la desigualdad y la pobreza que impone respuestas colectivas con empuje político, acompañadas por una sustantiva inyección de recursos para el fortalecimiento de la capacidad de provisión de bienes públicos en todo el planeta. Esas acciones dependen de un esfuerzo hercúleo de revitalización del multilateralismo y de la cooperación internacional6.

El multilateralismo en cuestión

Una evaluación de la capacidad de respuesta del multilateralismo conduce al Sistema de las Naciones Unidas, empezando por el Consejo de Seguridad. Es evidente la flagrante resistencia de este órgano a reconocer que la pandemia actual requiere respuestas similares a las de anteriores situaciones, como las resoluciones 1.308 (2000) para enfrentar el HIV-sida y la 2.177 (2014) para lidiar con el ébola en África. En los primeros meses de 2020, la ausencia de un consenso entre los miembros permanentes –con la excepción de Francia– para considerar la pandemia del covid-19 una amenaza global a la seguridad y la paz mundial limitó el protagonismo del secretario general António Guterres. Además de debilitar su propuesta de un cese del fuego planetario, tal inacción impidió la posibilidad de un debate amplio sobre el sentido humanitario de la suspensión de las sanciones que agravan las condiciones de combate contra el nuevo coronavirus en varios países afectados como Irán, Cuba, Venezuela, Rusia o Siria. Como plan B, a Guterres le quedó la potestad de apelar al artículo 99, capítulo XV, que le reconoce el derecho de «llamar la atención del Consejo de Seguridad para cualquier asunto que en su opinión pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales».

Esta parálisis política no impidió un conjunto de esfuerzos del Sistema de Naciones Unidas y sus organismos especializados, como el Plan de Respuesta Humanitaria Global y la dinamización del Fondo Central de Respuesta a Emergencia de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA, por sus siglas en inglés), luego acompañados por el pool de agencias que redactaron diagnósticos sombríos sobre los efectos sanitarios, económicos y sociales de corto y mediano plazo del covid-197. De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), los costos para la economía global en 2020 se estiman en dos billones de dólares; mientras que ya fueron superadas las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) según las cuales entre 5,3 y 24,7 millones de personas perderían su plaza de trabajo, con un impacto dramático para las remesas Norte-Sur de las diásporas de origen africano y latinoamericano. En EEUU, para mediados de mayo, ya habían solicitado subsidio de desempleo más de 36 millones de personas. Siguiendo el mismo impulso, las comisiones regionales han elaborado estudios que comparten expectativas recesivas; para América Latina, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) no descarta que la pandemia lleve a contracciones de la economía regional de entre 3% y 4%; para África, la Comisión Económica para África (UNECA) espera una contracción de 2,6% de las economías y una caída en la pobreza extrema de 29 millones de personas en el peor de los escenarios. Entre los efectos de estos y otros pronósticos se subraya la probable implosión de la Agenda 2030, cuyos objetivos de desarrollo sostenible serán aún más difíciles de alcanzar8.

En la gran familia multilateral, el lugar estelar ha sido ocupado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su protagonismo ha contribuido a colocar en un lugar inaudito la narrativa científica-humanitaria sobre el nuevo coronavirus, tanto para la definición de políticas sanitarias nacionales como para las expectativas mundiales en cuanto a los procesos de contagio, la vigilancia de los procesos epidémicos y del alcance de su propagación y las opciones de su contención. El rol medular de la OMS se apoya en la red de vínculos que mantiene con los centros de excelencia de la investigación científica y las organizaciones sanitarias, que nutren la correa de transmisión de conocimientos y la cooperación médica internacional. Este es el territorio de la diplomacia de la salud, que se mueve con relativa independencia política, esquivando las presiones de los intereses privados y las crecientes condicionalidades impuestas por la agenda de la securitización.

La OMS sufre las consecuencias de la confrontación entre EEUU y China, que afecta sus condiciones financieras y compromete la autonomía de sus deliberaciones. Este tipo de presión se entrecruza con el conflicto de China con Taiwán, que fuera excluido como miembro observador de la organización en 2017 y ha vinculado sus reclamos de mayor transparencia informativa al gobierno chino con su denuncia de los problemas políticos en la propia OMS9. Tampoco han sido menores los percances para depurar su burocratismo cotidiano, lidiar con limitaciones presupuestarias, resistir presiones de la industria farmacéutica transnacional y mantener cierto margen de maniobra frente a las agendas que le imponen las organizaciones filantrópicas (por ejemplo, la Fundación Bill y Melinda Gates es el segundo financiador después de EEUU, que recientemente amenazó con suspender el financiamiento)10. La preservación de su autoridad normativa tampoco ha sido tarea fácil frente al espacio de poder que conserva el Banco Mundial para prescribir y moldear los programas de salud en el amplio abanico de países que dependen de su apoyo.

Las respuestas regionales en la emergencia

Las respuestas regionales al covid-19 siguen la trayectoria de la propagación del virus por diferentes latitudes, de Asia a Europa, hasta América Latina y África. Se consideran tres procesos articulados. El primero es la incidencia diferenciada de las tensiones producidas por la disputa entre EEUU y China. El segundo se refiere a la coordinación entre Estados sobre políticas y acciones colectivas, que pueden ir desde el diálogo intergubernamental hasta prácticas de intercambio de información, negociaciones de financiamiento y activación de plataformas ad hoc. Finalmente, el tercero corresponde a la cooperación bilateral de gobiernos y empresas a través de la asistencia humanitaria o del financiamiento internacional.

La concertación política asiática acumula un registro histórico de colaboración contra epidemias desde el SARS en 2003. Sin embargo, una combinación de silencio y reacciones dilatadas caracterizó la etapa inicial de propagación del nuevo coronavirus en Asia. La pandemia resultó ser un factor que acentuó la desconfianza y las tensiones territoriales entre China y sus vecinos, al tiempo que reforzó la disputa entre EEUU y China en esa región.

Un mes después de registrado el brote en Wuhan, China puso en marcha acciones de cooperación internacional bilateral, motivada por la necesidad de revertir la desconfianza creciente de los países vecinos, que la identificaban como país irresponsable. La llamada «diplomacia de la mascarilla» tuvo su bautismo con el envío de mascarillas y kits de testeo a Corea del Sur e Irán, que inicialmente fueron los países más afectados. Fueron pocas las iniciativas de cooperación bilateral que prosperaron en Asia, mientras que las actuaciones de cooperación regional, que caracterizaron antaño a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), mantuvieron un bajo perfil. Se buscó reactivar, en abril, la concertación ampliada de ASEAN con China, Japón y Corea del Sur, que luego enfrentó dos esfuerzos de obstrucción desde EEUU. Taiwán se convirtió, en tanto, en el ariete con que Washington atacó a Beijing y a la oms, reproduciendo la denuncia fundada de Taipéi acerca de que la OMS no había respondido a los tempranos pedidos de información desde Taiwán sobre la transmisión de un nuevo virus entre personas en Wuhan y, por lo tanto, había avalado el ocultamiento de información por parte del gobierno chino. La India, por su parte, convocó a una cumbre extraordinaria de la Asociación Surasiática para la Cooperación Regional (SAARC) como reacción a la carrera desatada entre EEUU y China por dar ayuda humanitaria a Pakistán, Sri Lanka, Afganistán y Nepal.

En Europa, el avance del coronavirus sacó a relucir cuatro tendencias que ya venían manifestándose: la crisis de la Unión Europea como paradigma de la integración regional –tambaleante desde la concreción del Brexit–; la emergencia de los nacionalismos de extrema derecha y la deriva autoritaria en algunos países del Este; la división entre el norte y el sur europeos; y, finalmente, la creciente influencia económica y tecnológica de China en la región, a la par de una retirada de los compromisos de EEUU con sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La crisis del covid-19 y la exacerbación de la disputa entre China y EEUU profundizaron previas divisiones de las aguas europeas11.

Fueron ilustrativos de los caminos cuesta arriba del regionalismo europeo los pedidos de salvataje, sobre todo de los Estados del sur europeo, con propuestas como la emisión de deuda conjunta en coronabonos, que fueron frenadas por la oposición de países del norte como Alemania, Países Bajos, Finlandia y Austria; la tímida reacción de la Comisión Europea a los exitosos avances autoritarios de Hungría y Polonia; la falta de respuesta a la crisis de refugiados en Turquía; y la ausencia de una diplomacia coordinada frente al covid-19, más allá de algunas medidas fiscales bajo la iniciativa del Banco Central Europeo (BCE). La intensificación de las tensiones entre los países del norte y el sur, y del este y el oeste del continente abrió el espacio para respuestas individuales y contribuyó a que ganaran peso las disputas franco-alemanas en torno de la respuesta financiera a la emergencia. El covid-19 hizo además más notorio el vacío dejado por EEUU y aprovechado por sus competidores estratégicos, China y Rusia, en tándem. Dos ejemplos fueron ilustrativos: la ayuda prestada a Italia y España por Beijing y los 14 vuelos militares rusos que transportaron material sanitario hacia el norte de Italia12.

El avance del virus también abrió fracturas entre los aliados occidentales transatlánticos, lo que contribuyó a desvanecer el legado del viejo Plan Marshall. Se acentuaron las grietas intra-OTAN cuando en marzo un pedido de ayuda de España recibió una respuesta bilateral de solo siete de los 29 países miembros: Lituania, Estonia, Turquía, Polonia, República Checa, Luxemburgo y Alemania13. En paralelo, crecieron las rispideces entre Alemania y EEUU, a partir del intento de Donald Trump de tener acceso directo a los derechos de producción de una eventual vacuna contra el coronavirus.

En América Latina, la tensión sino-estadounidense se hizo sentir en simultáneo con la expansión del coronavirus en la región. Las primeras iniciativas bilaterales de asistencia humanitaria vinieron desde el gobierno chino y las empresas privadas digitales Alibaba y Tencent. Estas resultaron en el intercambio de expertos, ventas y donaciones de insumos médicos a Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, México, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Ecuador, Perú, Chile, Panamá e, incluso, Guatemala, pese a sus vínculos con Taiwán. Luego, las agresivas acusaciones contra el Partido Comunista chino pusieron en evidencia el alineamiento de Brasil con el hostigamiento anti-China de la Casa Blanca. EEUU, por su parte, direccionó su diplomacia humanitaria hacia objetivos estratégicos previamente definidos, como Colombia, a la vez que el despliegue de una fuerza naval militar para la lucha contra el narcotráfico hacia el Caribe, cerca de aguas de Venezuela, reavivó la amenaza militar sobre el régimen de Nicolás Maduro.

Entre las organizaciones regionales que reaccionaron de manera temprana se destaca la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que funciona como oficina regional de la OMS. La red de vínculos de esta institución con otros centros de excelencia de investigación científica de salud la posicionaron como un referente regional en el intercambio técnico de la respuesta sanitaria, la intermediación en la compra de insumos y la gestión de los testeos. A la par de la OPS, sobresalieron las respuestas de instituciones de Centroamérica y Caribe, con demostraciones de preparación y coordinación intrarregional. Pesan a favor las experiencias previas de acción colectiva en situaciones de emergencia humanitaria y de gestión del riesgo en desastres naturales. El Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) contó con la cooperación de Japón, Suiza, Taiwán y los países de la UE para hacer causa común en la lucha contra la pandemia. Se activaron de manera conjunta planes de contingencia para testeo, compras públicas y mejoras de capacidades, intercambio de información y coordinación de políticas, además de un Centro Logístico Regional de Asistencia Humanitaria (CLARH). En la Comunidad del Caribe (Caricom), en tanto, capitaneó las iniciativas la Agencia Caribeña de Salud Pública (CARPHA), con experiencia previa en la vigilancia de epidemias.

Frente al avance del covid-19, se buscó reactivar la cooperación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) con China. Tras el anuncio, a fines de enero, de la creación de una red de virólogos, la primera reunión de alto nivel, convocada a mediados de marzo por la Presidencia pro tempore de México, contó con la participación de la OPS, la Cepal, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la Caricom, el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), la Organización de Estados del Caribe Oriental y la Comisión Nacional de Salud de China14. En tanto, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), desactivada en abril de 2019 cuando Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Perú y Paraguay anunciaron su retiro de la organización, brilló por su ausencia. En un pasado no lejano, ese organismo había tenido una destacada actuación frente al avance de otra pandemia de influenza, la gripe a, con prácticas de vigilancia y coordinación de políticas de salud, a partir del trabajo del Consejo Suramericano de Salud y del Instituto Suramericano de Gobernanza de la Salud. Sin compensar este vacío, el Mercado Común del Sur (Mercosur) buscó activar sus redes de interacción en materia sanitaria, educativa y de derechos humanos. Con este propósito, el gobierno argentino propuso destinar 16 millones de dólares del Fondo de Convergencia Estructural (FOCEM) para un proyecto de colaboración científica en biomedicina y testeo del virus. Además, Argentina convocó al Programa Iberoamericano de Fortalecimiento de la Cooperación Sur-Sur (PIFCSS) a servir como plataforma para coordinar acciones colectivas en la región. La modesta iniciativa del Mercosur contrasta con la mera respuesta declaratoria del sobreideologizado Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur) y la nula acción de la Alianza del Pacífico (AP)15.

A escala regional, sobresalen los posicionamientos de la Cepal, que pidió levantar las sanciones económicas impuestas a Cuba y Venezuela e hizo un llamado al FMI para que otorgue un alivio de deuda a los países de renta media. La respuesta a la emergencia sanitaria y la revitalización de las economías fueron también las prioridades de los bancos multilaterales de desarrollo. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) activó un fondo de 12.000 millones de dólares, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aportó 1.900 millones para un plan de contingencia regional del SICA y la Corporación Andina de Fomento (CAF) puso a disposición una línea de crédito de emergencia de 2.500 millones de dólares. La Comisión Europea, en tanto, comprometió una contribución de 918 millones de dólares, acompañada por préstamos del Banco Europeo de Inversiones de 325 millones; y el bloque de países BRICS pidió la suspensión de sanciones internacionales y anunció un desembolso de 15.000 millones en préstamos del Nuevo Banco de los BRICS16.

Los países latinoamericanos mostraron una presencia regional junto a la comunidad médica y científica mundial. Se destacan organismos de la región con alto grado de especialización e integración a redes de conocimiento global de la oms, como la Fundación Oswaldo Cruz (FIOCRUZ) en Brasil, que fue seleccionada por la OMS como centro de excelencia y referencia en la región para los testeos. El Ministerio de Salud de Argentina, junto con los de otros nueve países, fue invitado a formar parte del estudio Solidarity, que explora los fármacos para tratar el covid-19. La cooperación bilateral de Cuba recibió los elogios del director de la OMS, tras el envío de brigadas médicas a 11 países del Caribe, Italia y Andorra en Europa, y otros ocho países situados en América Latina, África y Oriente Medio.

Finalmente, el panorama que se percibe para la región africana sería desolador y estaría marcado por cuadros de severos desastres humanitarios que podrían presentarse a partir del avance del contagio de covid-19. Las mayores dificultades económico-sociales, la presencia de más de seis millones de refugiados, las situaciones de hacinamiento y la falta de acceso a agua potable hacen difícil aplicar sostenidamente una cuarentena. Además, los llamamientos del secretario general de la ONU a un cese del fuego no han sido acatados en una región que cuenta con siete de las 14 operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU en el mundo17. En el plano del multilateralismo regional, se destaca la respuesta de la Unión Africana y sus cuatro Centros Regionales para el Control y Prevención de Enfermedades (Africa CDC), los cuales guardan registro de la experiencia de lucha contra el ébola. China otorgó preferencia a esos centros logísticos y dispuso una donación de mascarillas, kits de testeo, ventiladores y otros insumos médicos a través de las Fundaciones Jack Ma y Alibaba, además de acciones de cooperación técnica. En contraste, EEUU envió ayuda bilateral humanitaria hacia las principales zonas de conflicto (Sudán del Sur, Sudán, República Democrática del Congo, República Centroafricana y Somalia), conjuntamente con asistencia bilateral en salud a Nigeria, Mozambique, Sudáfrica y Burkina Faso, entre otros.

¿Podrá reinventarse el multilateralismo?

Este artículo se propuso reflexionar sobre el impacto del covid-19 para el multilateralismo en su expresiones mundiales y regionales. Se buscó analizar la articulación de tal impacto con procesos de cambio de la política internacional que, si bien ya venían ocurriendo, se enlazan con mayor intensidad y ganan nuevo significado a partir de la crisis pandémica.

Primeramente, se señala que este impacto se articula con una aceleración de tiempos en la configuración de un orden bipolar, en el cual la confrontación entre EEUU y China atraviesa el andamiaje del sistema mundial. Hoy por hoy, los contenidos de ese bipolarismo están concentrados en las rivalidades económico-comerciales y científico-tecnológicas antes que en las de fondo geopolítico. No se repite, por lo tanto, el patrón de disputa entre eeuu y la Unión Soviética de la Guerra Fría del siglo XX, motorizado por embates estratégicos con el riesgo de confrontación militar. Esta diferencia, en cuanto pone a un costado la opción de destrucción mutua, no desestima la idea de que podrían llegar a reproducirse dinámicas conflictivas con sentido estratégico que obedezcan a lógicas aggiornadas de equilibrio de poder. Tampoco puede ignorarse que, en el día de mañana, agendas postergadas –entre Washington y Moscú– de negociaciones de desarme se entrecrucen con la rivalidad EEUU-China18.

En segundo lugar, subrayamos el proceso de deterioro y parálisis de la arquitectura multilateral mundial, especialmente del Sistema de Naciones Unidas. En el caso de la pandemia del nuevo coronavirus, una respuesta colectiva efectiva depende de que se dé un salto cualitativo en el ámbito de la gobernanza global. La reacción de la comunidad internacional al covid-19 ha demostrado una capacidad de respuesta individualizada de los países a partir de la identificación de una amenaza común. La OMS ha prestado un servicio crucial como agencia normativa e informativa. Al mismo tiempo, su labor ha puesto en evidencia que el sistema multilateral carece de medios institucionales para la gobernanza de bienes públicos globales. Es imprescindible pasar de la identificación de un virus como un mal público global hacia la producción de bienes públicos globales (por ejemplo, la coordinación de las medidas farmacéuticas como vacunas y drogas antivirales) como instrumentos de combate y prevención del mismo virus. Para ello, es esencial asegurar que la salud pública no solo sea percibida, sino también procesada, como un bien público global. La OMS no dispone del poder político o financiero para cumplir esta misión. En los tiempos actuales, el sistema multilateral no dispone de recursos políticos e institucionales para ejercer autoridad y asumir tareas funcionales propias de una gobernanza global. De hecho, las frustraciones acumuladas en las décadas recientes con respecto al tema ambiental y a la lucha contra el cambio climático ya vienen señalando los costos de esta limitación. Una nueva ola de desencanto está en camino con las anticipaciones sobre el porvenir pospandemia del covid-19 y su impacto económico y social mundial, que prevé la multiplicación de realidades enfrentadas con severas crisis humanitarias19.

Las iniciativas colectivas deben vincularse a un multilateralismo con márgenes de maniobra disociados de los embates de la alta política. La confrontación EEUU-China actúa como un corrosivo que reduce este margen y condiciona la capacidad de respuesta de la gobernanza global. Además, el efecto de arrastre que pesa sobre el deterioro del multilateralismo está imbricado con la crisis del orden internacional liberal. Concebido en la segunda posguerra y anclado en la hegemonía de EEUU, ese multilateralismo tendrá que reinventarse, repotenciarse e incluso reconfigurarse. Esa posibilidad dependerá, por un lado, de las chances de que el orden internacional se mueva más allá de un internacionalismo liberal fatigado y desorientado y, por otro lado, de un mayor blindaje vis a vis con las tensiones producidas por la rivalidad entre las dos potencias. El hecho de que después de cuatro meses de propagado el virus prevalezcan respuestas nacionales frente a la pandemia, junto con grandes silencios de ámbitos de gobernanza global, como el Consejo de Seguridad de la ONU, es un contundente indicador de un efecto paralizante que impide un mayor impulso hacia reconfiguraciones y reinvenciones. Romper esta tendencia supone voluntad política, convocatoria y lógicas inclusivas. Para esto es clave que se exploren oportunidades de coordinación entre China, la UE, los países emergentes, organizaciones regionales y actores no gubernamentales que participan del engranaje multilateral mundial.

Para actuar como un factor de estabilidad en un contexto de cambio, el multilateralismo debe desvincularse de lógicas que lo subordinan a condicionalidades, prácticas coercitivas y prescripciones supeditadas a intereses preestablecidos que provienen de polos de poder. En la presente coyuntura, la agenda positiva de Beijing contrasta con la negligencia y el aislacionismo de Washington. China, como segundo contribuyente financiero de la onu, ha dado muestras de interés en potenciar el multilateralismo a través de la dirección de organismos especializados como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Esta presencia ganó mayor importancia con el compromiso chino, hecho público en la 73a Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2020, de otorgar un apoyo de 2.000 millones de dólares a países en desarrollo en sus respuestas al covid-19, de poner en marcha cadenas de valor antiepidémicas y de tornar accesible globalmente su desarrollo de una vacuna contra el nuevo coronavirus.

Como se refleja en el texto, los multilateralismos regionales no son ajenos a las tensiones que impone el bipolarismo en configuración. Los esfuerzos de EEUU por obstruir los regionalismos asiáticos y latinoamericanos, así como las acciones destinadas a dividir las aguas con los aliados de la UE, profundizan la erosión de la integración regional y estimulan respuestas de tipo nacionalista y xenófobo. En América Latina, la crisis del regionalismo es un escollo para que se avance hacia una agenda regional de bienestar e inclusión necesaria e imprescindible para encontrar la puerta de salida del laberinto pandémico.

El multilateralismo latinoamericano de bienestar e inclusión social, el multilateralismo normativo europeo de regulación y sostenibilidad ambiental, el multilateralismo asiático de no alineamiento y concertación política ampliada y el multilateralismo africano de sesgo poscolonial de paz pueden ofrecer normativas y narrativas que se sumen a la reinvención del multilateralismo mundial. Sin embargo, para que así sea, habrá que evitar que estas consignas queden atrapadas en procesos estériles de ideologización. Como enseña Raúl Prebisch, «las ideologías suelen seguir con retraso a los acontecimientos o bien sobrevivirles demasiado»20.

Guerra por el litio: Elon Musk sugirió apoyar un golpe de Estado en Bolivia en Twitter y desató una ola de críticas

“¡Derrocaremos a quien queramos!”, le respondió a un usuario.


El litio está en el centro de los intereses de Musk. (AFP)


Una vez más, el CEO de Tesla y SpaceX, Elon Musk, levantó una polvareda de críticas en redes sociales. Esta vez, con un incendiario tuit como respuesta a un usuario que cuestionó la intervención de sus compañías en la extracción de litio en Bolivia, donde este jueves se aplazaron las elecciones: “¡Derrocaremos a quién queramos! ¡Bánquensela!”.

El intercambio fue luego de un tuit inicial que publicó Musk, en el que se quejó de una medida que está en el centro de la escena en Estados Unidos en torno a un paquete de beneficios sociales: "Otro paquete de estímulo del gobierno no está en el mejor interés de la gente de la OMI", tuiteó, en lo que fue una opinión política local.


 

Luego siguió explicando, no sin antes aclarar que él estaba de acuerdo con ciertas medidas sociales: "Como recordatorio, estoy a favor del ingreso básico universal".



"El objetivo del Gobierno debe ser maximizar la felicidad de las personas. Darle dinero a cada persona les permite decidir qué satisface sus necesidades, en lugar de la herramienta contundente de la legislación, que crea intereses especiales de interés personal”, desarrolló.





Fue entonces cuando los “replies” empezaron a llover y, entre ellos, un usuario llamado “Armani” le apuntó a la compleja situación que atraviesa Bolivia, donde las elecciones se vieron otra vez postergadas y desde los partidarios del expresidente Evo Morales es leído como un intento de golpe de estado: "¿Sabes lo que no era lo mejor para la gente? El gobierno de los Estados Unidos organizó un golpe de estado contra Evo Morales en Bolivia para que pudieras obtener el litio allí".

Fue entonces cuando Musk respondió con los tapones de punta: “¡Derrocaremos a quién queramos! ¡Bánquensela!”



Esto generó críticas y repudios inmediatamente. "Wow, admitir un golpe de estado. Eso es increíble. No es de extrañar por qué él era parte de la élite de triunfos junto con el CEO súper. ¿Juegas con niños demasiado Musk?", fue una de las respuestas.

Y de hecho, el propio Evo Morales contestó:



 

Musk quedó en el centro de la polémica por el litio.
Bolivia y las elecciones: tercera postergación

El intercambio se da luego de que Bolivia haya pasado por una de las semanas más complicadas desde que compenzó la pandemia. Sucede que por tercera vez se postergaron las elecciones presidenciales hasta el 18 de octubre en Bolivia amenaza con elevar la tensión y ahondar la crisis política en momentos en que más golpea la pandemia de coronavirus. En esto coinciden autoridades, políticos y analistas.

El mayor sindicato cocalero, leal al ex presidente Evo Morales, quien se encuentra en Argentina, anunció el viernes protestas desde la próxima semana hasta que el Tribunal Supremo Electoral "revoque su decisión unilateral" de aplazar los comicios previstos inicialmente para el 6 de septiembre, dijo el dirigente Leonardo Loza.



 

Es la segunda postergación, ya que la fecha original era el 3 de mayo, justo cuando el país estaba en plena cuarentena y con los casos de coronavirus en aumento. Pero la fecha de septiembre nunca llegó a convencer al gobierno interino de Jeanine Añez, ni a otras fuerzas políticas, cuando el virus avanza en el país y en los últimos días batió récords de contagios.

​Este viernes se informó que murieron 79 personas en 24 horas. Las víctimas fatales del Covid-19 ya superan las 2.400 y se confirmaron 65.252 contagios desde que en marzo pasado se identificaron los primeros casos en el país.

En medio de todo este conflicto político institucional, Musk mira de cerca a un país clave para sus compañías porque las baterías son a base de litio.
El litio en Bolivia, un recurso clave para Musk



Litio, un recurso clave para las baterías.

El país altiplánico, que cuenta con los mayores recursos del mundo, se suma de forma activa al llamado "Triángulo del litio" junto con Chile y Argentina, dos de los mayores productores actuales de este "oro blanco", junto con Australia y China.

Utilizado sobre todo en la fabricación de baterías recargables de ion litio para vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos, el carbonato de litio, un polvo blanco fino como harina de repostería, también se usa para fabricar cerámica, vidrio y hasta medicinas.

 

Principales cifras del mercado del litio en el mundo

Cuando la actual planta piloto de Llipi -resguardada por el ejército boliviano- pase a la producción industrial a finales de 2020, tendrá "una capacidad de producción de 15.000 toneladas" de carbonato de litio, dice a la AFP el jefe de implementación del proyecto, Marco Antonio Condoretty.

Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), la empresa estatal creada en 2008 por el gobierno del entonces presidente Evo Morales para explotar los recursos evaporíticos de los salares, espera convertir a Bolivia en el cuarto productor mundial de litio y el segundo de Sudamérica para 2021.







Bolivia aplazó las elecciones esta semana.

Bolsonaro dice que ya no tiene Covid-19

 El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, dijo que dio negativo en un nuevo examen de Covid-19, enfermedad que le fue detectada el pasado 7 de julio y que lo mantuvo recluido en su residencia oficial desde entonces.
    "RT-PCR para Sars-Cov 2: negativo. Buen día a todos", escribió el mandatario este sábado en las redes sociales.
    El texto está acompañado por una foto en la que aparece sonriente y con una caja de hidroxicloroquina en la mano, la medicina que dice consumir y que la Organización Mundial de la Salud considera que no es útil ante el SARS-CoV-2.
    Sobre ese polémico antipalúdico, cuya eficacia contra el coronavirus es puesta en duda por la mayoría de la comunidad científica, Bolsonaro dijo haberlo usado desde que le fue diagnosticado el Covid-19.
    El presidente brasileño, que repudia insistentemente las cuarentenas, ha calificado al mal con desdén como una "gripecita".

Trump reconoce que "a menudo" se arrepiente de sus mensajes en Twitter

"Publicamos instantáneamente, nos sentimos muy bien y luego comienzas a recibir llamadas", ha dicho

Las cuentas de Twitter de Donald Trump Bloomberg

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reconocido que "a menudo" se arrepiente de los mensajes que comparte en la red social Twitter, que usa de forma prolífica, y ha admitido que su actividad en la misma en ocasiones le acarrea "problemas".

Así se ha expresado en una entrevista concedida al fundador de Barstool Sports, Dave Portnoy, que le ha preguntado si, alguna vez después de compartir un mensaje en Twitter, "desearía no haberlo enviado". "A menudo, muy a menudo", ha respondido Trump. "En los viejos tiempos antes de esto, escribirías una carta (...) La pones en tu mesa y después vuelves y dices 'Me alegro de no haberla enviado'. Pero no hacemos eso con Twitter (...) Lo publicamos instantáneamente, nos sentimos muy bien y luego comienzas a recibir llamadas telefónicas", ha continuado en la entrevista, recogida por Fox News.

Portnoy ha insistido y ha preguntado al presidente estadounidense por los 'retuits' que hace en la plataforma, especificando que comparte mensajes que "ni siquiera" mira. "Simplemente presionas (el botón) de 'retuit' y disparas", ha incidido. "A veces ves algo que parece bueno y no lo investigas (...) es una miniatura (...) he descubierto que casi siempre son los 'retuits' los que te ponen en problemas", ha señalado Trump.

El presidente norteamericano también ha señalado que "adora" usar Twitter, "demasiado a veces", para promocionar su postura sobre lo que ha llamado "noticias falsas". La forma en la que Trump se comunica por Twitter, directamente con los usuarios y sin pasar por intermediarios, constituye una novedad en cuanto a la manera en la que los líderes políticos interactúan con los ciudadanos. El presidente suele informar a través de la red social sobre aspectos de su gestión, hace anuncios de gran calado y critica a sus adversarios políticos con dureza.

Casi no hay temas en los que Trump no entre a través de Twitter. De hecho, el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, le pidió en una ocasión que dejara de tuitear sobre casos e investigaciones abiertas, porque esto hace que le "sea imposible" realizar su trabajo.

En las últimas semanas, Twitter ha adoptado una serie de medidas contra la cuenta de Trump e incluyó una verificación de hechos en dos mensajes suyos que afirmaban que las papeletas para votar por correo conducirían a un fraude, al considerarlos engañosos. En otra ocasión, la red social eliminó un vídeo divulgado por su campaña por un problema de derechos de autor. Tras esto, el presidente firmó una orden ejecutiva dirigida a empresas de redes sociales que, tal y como explicó, tiene el objetivo de "defender la libertad de expresión de uno de los mayores peligros a los que se ha enfrentado nunca Estados Unidos".

Larreta y Vidal temen una candidatura de Carrió en Provincia


En el sector moderado de Cambiemos, que tiene como caras visibles a Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, hay preocupación por la posibilidad de que Elisa Carrió vuelva -otra vez- del retiro de la política y en 2021 sea candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires.

Se trataría de una jugada complementaria y coordinada con una posible candidatura de Mauricio Macri a una banca en la Cámara baja por la Ciudad de Buenos Aires. Esta posibilidad tomó fuerza semanas atrás cuando parecía que el cerco judicial comenzaba a cerrarse sobre el ex presidente.

Si bien no hay indicios (ni menos una decisión tomada) de que Lilita esté pensando en volver al ruedo, en el sector de Larreta y Vidal dicen haber recibido algunas señales en ese sentido y en particular sobre la provincia de Buenos Aires, según comentaron a LPO fuentes de Cambiemos.

Un dato que les remarcaron al jefe de gobierno y a la ex gobernadora es que Carrió cambió su domicilio a Exaltación de la Cruz a principios de 2019, con lo que en los primeros meses del año próximo cumplirá los dos años de residencia y quedará habilitada para ser candidata bonaerense.

Tras renunciar a su banca de diputada, Lilita se recluyó en su chacra del norte del conurbano y la cuarentena la mantiene aislada. Pero no está desentendida de la política y charla regularmente con Macri, como el ex presidente reveló hace poco.

La mirada política de Carrió está puesta en la zona núcleo del país, donde tiene un fuerte empuje en los sectores rurales. Su construcción tiene fortaleza en Córdoba, donde tiene una alianza fuerte con Mario Negri, y Santa Fe, con su protegida Lucila Lehmann y el ex presidente del radicalismo Mario Barletta, con quienes está en contacto permanente. También tiene buenos lazos con Atilio Benedetti en Entre Ríos. Avanzar con una candidatura en PBA le permitiría desplegar una estructura muy fuerte en la zona más poblada del país.

A futuro, Lilita tiene como objetivo de mínima renovar la banca de los 7 diputados de la Coalición Cívica que tienen mandato hasta diciembre de 2021. Una candidatura propia le permitiría le permitiría aspirar a eso y también a ampliar su bloque de leales.

Para Larreta y Vidal una candidatura bonaerense de Carrió sería un problema ya que complicaría los planes presidenciales del jefe de gobierno como líder de un sector más moderado y también la idea de la ex gobernadora de intentar retomar su carrera en la provincia.

Además, a diferencia de cualquier otro dirigente de Cambiemos (con excepción de Macri) no tendrían margen para evitar una postulación de Lilita. De todos modos, la líder de la Coalición Cívica siempre tuvo una excelente relación tanto con Vidal como con Larreta.

Xi Jinping se reunió con empresas tecnológicas chinas y les dijo que se alinearan con los intereses del país




En un llamado a satisfacer los objetivos nacionalistas, Xi Jinping dejó en claro este martes a las empresas tecnológicas de su país cuáles deberán ser sus prioridades en el marco del enfrentamiento comercial y geopolítico que el régimen mantiene con los Estados Unidos. El presidente chino se reunió con las principales compañías del sector y les pidió que alineen sus intereses con las necesidades del estado.

Junto al jerarca del Partido Comunista Chino (PCC) estuvieron las 25 principales figuras tecnológicas del país, entre los que figuraban Chen Zongnian, CEO de Hikvision, una empresa sancionada por Washington que se dedica a la video vigilancia y es propiedad del régimen. Además, había fabricantes de chips, procesadores y conglomerados industriales, de acuerdo al diario South China Morning Post, propiedad de Jack Ma, dueño de Alibaba.

“Xi les pidió que fueran patrióticos e innovadores”, según publicó el medio basado en Hong Kong. Jinping también les recordó sus deberes: “El patriotismo es la gloriosa tradición de los emprendedores destacados de nuestro país en los tiempos modernos”. “El mercadeo no tiene fronteras, pero los emprendedores tienen una madre patria”, remarcó en lo que pareció una advertencia velada.

Otros de los presentes fueron, Zhou Zixue, director de Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC); Chen Tianshi, de Cambricon Technologies; Yin Zhiyao, CEO de Advanced Micro-Fabrication Equipment, así como también representantes de la industria automotriz y robótica.

Las empresas chinas tienen una alta participación estatal. Por ley, todas aquellas que tengan constituido un directorio deben mantener en la junta a un miembro del PCC quien puede controlar todos los movimientos de la compañía y disponer de todos sus datos, incluso acceder al de sus clientes. Esa es una de las máximas preocupaciones que observan las democracias occidentales que cada vez ponen más reparos en la adopción de tecnología que responda al régimen.

Escalada

Este miércoles la tensión entre los Estados Unidos y China creció, luego de que el Departamento de Estado norteamericano anunciara que Beijing debería cerrar el consulado de Houston. La medida se tomó por la preocupación que despierta en la administración de Donald Trump el sistemático robo de información y patentes que producen compañías chinas.

“La Convención de Viena dice que los diplomáticos de Estado deben ‘respetar las leyes y reglas del país anfitrión’ y ‘tienen el deber de no interferir en los asuntos internos de ese Estado’”, afirmó sin dar más detalles el vocero Morgan Ortagus en una visita del jefe de la diplomacia estadounidense Mike Pompeo a Copenhague.

Durante el atardecer y la noche se pudo observar a empleados del consulado quemando papeles en barriles en los jardines del edificio, lo que motivó la asistencia de un escuadrón de bomberos al lugar. Una columna de humo se podía observar desde la calle y luego varios drones sobrevolaron el lugar y mostraron la escena descripta.

China había dicho antes que Washington le había exigido el cierre inmediato de la sede diplomática y consideró la medida una provocación “sin precedentes”.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Wang Wenbin afirmó hoy que “Estados Unidos ha pedido el cese inmediato de todas las operaciones del consulado a partir del día 24 de julio”, lo que supone “una violación de las normas internacionales y de los acuerdos consulares entre los dos países, así como un intento de socavar las relaciones bilaterales”.

“Pedimos a EEUU que se retracte de esta decisión errónea, o de lo contrario China tomará las represalias legítimas y necesarias”, dijo Wang, quien añadió que el cierre del consulado “en un periodo de tiempo tan corto” supone “un aumento sin precedentes de las acciones que ese país ha llevado a cabo contra China”.Xi Jinping durante ejercicios militares en Beijing (AP)Ciudadanos chinos intentan ingresar al Consulado General de China en Houston, que deberá cerrarse por orden del gobierno de los Estados Unidos (Reuters)

La campaña de Biden se apoya en Obama para fortalecer su impacto 4.0


Si hay una escena con la que se pueden identificar todos los demócratas de Estados Unidos es la de dos personas en el salón de su casa hablando mal de Donald Trump. Eso es lo que escenificaron este jueves Joe Biden y Barack Obama en un video electoral con el que la campaña del exvicepresidente trata de utilizar el enorme predicamento en redes de su antiguo jefe en la Casa Blanca para fortalecer una campaña electoral que ya se ha vuelto prácticamente virtual.

Tres años y medio después de abandonar la Casa Blanca, Barack Obama sigue siendo la figura contra la que se mide todo lo que hace y dice el Partido Demócrata. Obama influye especialmente a su vicepresidente y actual candidato, Joe Biden, quien solo puede abrazar al 100% la figura del expresidente y no tiene ningún margen para distanciarse de él. Eso le acarrea el recelo del sector más izquierdista del electorado, pero al mismo tiempo le permite utilizar todo el poder que el presidente amasó en sus años en la cima de la política.



Folks, I sat down with my friend President @BarackObama to discuss the significant moment we're in, who we are as a nation, and how we can build back better. Watch our full conversation: https://t.co/n2P71Le1oH— Joe Biden (@JoeBiden) July 23, 2020

El vídeo en cuestión dura 17 minutos y fue emitido el jueves, a las 10:00 de Washington, a través de Periscope, una aplicación que permite emitir en directo a través de la red social Twitter. “¿Te imaginas salir como presidente y decir: ‘No es mi responsabilidad’? ¡Literalmente!”, comienza diciendo Biden en el video. “Esas palabras nunca salieron de nuestra boca”, le contesta Obama. “No comprendo su incapacidad (la de Trump) para comprender lo que le está pasando a la gente. Es completamente incapaz de empatizar”, dice Biden. “Esa es una de las razones por las que quería que fueras mi vicepresidente, Joe (…) Todo empieza con la capacidad de empatía. Si te puedes sentar con una familia y ver en ellos tu propia familia, vas a trabajar duro por ellos”, apostilla Obama.

Los dos hombres hablan en un salón de la oficina de Obama en Washington DC. Están sentados en dos sofás situados a una distancia sanitaria por la pandemia de covid-19, con una bandera de EE UU en medio. En la conversación, cuidadosamente formateada para redes sociales, gira sobre la experiencia de ambos y los paralelismos con la situación actual. Obama recuerda, por ejemplo, que cuando llegaron a la Casa Blanca el país se encontraba en la recesión más profunda desde la II Guerra Mundial y hubo que aprobar un plan de rescate urgente de la economía. Obama le pregunta a Biden qué haría él en esta situación: “Lo primero, proteger a la gente para que no caiga en la pobreza para siempre”.

A continuación, entran en el que iba a ser el gran tema de esta campaña electoral y que la pandemia ha hecho todavía más capital. Biden habla de “construir un nuevo sistema de sanidad público completamente nuevo”. El presidente, que se jugó la reelección por sacar adelante el programa de ayudas públicas más ambicioso de la historia en la sanidad de EE UU (Obamacare), asiente desde su sillón. “Podemos tener por primea vez una opción pública” de sanidad, dice Biden, cuya plataforma en este sentido aún no está definida. “Pero este tipo (Trump) ha acudido a los tribunales, en medio de una pandemia, para quitarle la protección a 100 millones de personas que tienen problemas de salud previos”, una de las razones por las que los seguros privados podían denegar la cobertura antes de Obamacare. “Tienes razón, es difícil de comprender que alguien intente quitarle el seguro médico a la gente en medio de una crisis sanitaria”.

Barack Obama es la persona con más seguidores en la red social, más de 120 millones de cuentas (solo hay tres cuentas con más de 100 millones de seguidores, la suya y las de Justin Bieber y Rihanna). Cualquier cosa que tuitea el expresidente es una sensación. Ya dominaba el medio muchos años antes de que el mundo conociera a Trump. En noviembre de 2012, el tuit que mandó en la noche de su reelección fue el más retuiteado de la historia hasta ese momento. Dentro de las diez cuentas más seguidas está Donald Trump, que tiene 84 millones de seguidores en Twitter, el doble de los que tenía al entrar en la Casa Blanca.

En contraste, Joe Biden tiene 7,1 millones de seguidores, menos que la cuenta principal de EL PAÍS. Si la campaña se traslada online y la influencia del mensaje se mide en retuits, la situación es muy desigual para Biden, un hombre que brilla en el cara a cara con los votantes y se maneja en los anuncios de televisión tradicionales, pero apenas tiene impacto en redes.

Es extremadamente raro en Estados Unidos que presidentes y expresidente se critiquen entre ellos. Pero este es el mundo de Donald Trump. Barack Obama apenas ha utilizado su enorme predicamento mediático para criticar a Trump, solo en muy contadas ocasiones y con políticas muy concretas que han indignado al país. Con el vídeo de este jueves se sienta un precedente, al menos, para el resto de la campaña. Obama parece al fin aceptar la provocación de Trump en las redes, después de años siendo objeto de impertinencias y conspiraciones de nada menos que el presidente en ejercicio de Estados Unidos.


Obama, who wouldn’t even endorse Biden until everyone else was out of the primaries (and even then waited a long time!), is now making a commercial of support. Remember, I wouldn’t even be here if it weren’t for them. I wouldn’t be President. They did a terrible job!— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) July 23, 2020

La respuesta de Trump llegó, por supuesto, en Twitter: “Obama, que no dio su apoyo a Biden hasta que todos los demás se habían caído de las primarias (¡incluso entonces esperó mucho tiempo!) la da ahora su apoyo publicitario. Recuerden, yo no estaría aquí si no fuese por ellos. Yo no sería presidente. ¡Lo hicieron fatal!”. La campaña electoral virtual ha comenzado.

La imagen de Piñera vuelve a hundirse: sólo el 16% de los chilenos aprueba su gestión



Luego de un leve repunte en el inicio de la pandemia, la administración de Sebastián Piñera vuelve a caer a niveles críticos de adhesión, equiparables al peor momento de la crisis de las movilizaciones del 2019.

El último trabajo de la encuestadora Plaza Pública Cadem revela que la adhesión a la administración de Piñera cae al 16%, un punto menos al anterior sondeo. Un rechazo que se extiende a su gabinete: 14 de sus 18 ministros acumulan más rechazo que aprobación. Cae en negativo incluso Alfredo Moreno, ministro de Desarrollo Social, que habitualmente siempre había sido bien valorado.


Esta encuesta ha sido señalada en numerosas ocasiones desde fuentes cercanas a la oposición como un instrumento propagandístico del gobierno, por lo que el registro difundido alimenta la especulación sobre una situación real incluso más crítica para el gobierno de derecha.

La encuestadora Plaza Pública Cadem ha sido señalada como muy cercana al gobierno de Piñera, de ahí que las cifras que presentó alimenten las especulaciones sobre una caída incluso mayor en la adhesión del gobierno, que ya es el más impopular desde el regreso de la democracia a Chile.

Piñera enfrenta un escenario muy complicado: Al hartazgo social que se expresó en las históricas movilizaciones del año pasado se suma la mala gestión de la pandemia que ubica a Chile entre los países con mayor cantidad de muertos por habitantes.

La crisis obligó a Piñera a cambiar a su ministro de salud y amigo, Jaime Mañalich, luego de sostenerlo pese al fracaso evidente de su estrategia de "cuerantenas inteligentes" que disparó los casos en Chile. Acorralado, tuvo que ceder y poner a la región metropolitana y otras áreas del país en cuarentena estricta, que ya lleva en algunos casos cuatro meses.

Se suma a esto una serie de escándalos de corrupción y tráfico de influencias, que revelan los nexos de Piñera, su familia y varios de sus funcionarios con negocios que debe supervisar el Gobierno. El caso más flagrante es la quiebra de Latam, la antigua Lan Chile, que podría recibir un multimillonario rescate público.


Piñera es un histórico accionista de esta compañía desde sus inicios, en una controvertida privatización durante la dictadura de Pinochet. Si bien el presidente vendió sus acciones a la familia Cueto y recibió al menos 300 millones de dólares, toda la operación es sospechada de irregularidades y abre enormes interrogantes sobre la posibilidad que Piñera o sus allegados se estén enriqueciendo con un rescate con fondos públicos que define él mismo. Un escándalo que llega hasta los hijos del Presidente.

Un cruce de intereses concentrados surgidos al calor de la dictadura pinochetista y perpetuados y acrecentados durante las décadas de democracia, que volvieron a salir a la superficie durante el reciente debate sobre una modificación al sistema de administradoras privadas de fondos de pensión (AFP) para que los aportantes puedan retirar el 10% de sus ahorros para enfrentar la elevada pobreza que está dejando la crisis del Covid. Un debate que dejó muy expuesto a Piñera que se puso personalmente al frente de las negociaciones con el Congreso para impedir la reforma y fracasó.

La iniciativa produjo un quiebra en la coalición que supuestamente lidera Piñera y lo enfrentó con el dirigente de centroderecha con mejor imagen de Chile, el alcalde Joaquin Lavin. Además, de dejar a su ministro del Interior, Gonzalo Blumen, al borde de la renuncia.

De nuevo, la discusión llevó a conectar al actual gobierno con la dictadura de Pinochet. Durante el debate público por la reforma, apareció liderando la defensa de las administradoras, José Piñera, hermano del presidente y creador del sistema como ministro de Trabajo y Previsión Social de Pinochet.

Un caso más que refleja la extrema concentración, hasta familiar, de las elites chilenas. Como se vio en el caso del fiscal general, Jorge Abott, quien decidió sobre las acusaciones de corrupción del caso Penta contra su primo hermano, el poderoso ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno Chade, quien por supuesto fue exonerado.