Wall Street en alerta por una medida de Trump que busca controlar la especulación financiera

Hace rato que los inversores conviven en los mercados financieros con los algoritmos que permiten realizar operaciones de compra y venta de acciones (pero también de monedas, commodities y productos derivados) en milésimas de segundo. Es lo que se conoce como "trading de alta frecuencia", y cobra especial relevancia en estos días debido a que el gobierno de Donald Trump acaba de ponerlo en la mira, ya que parte de la especulación que existe en las bolsas mundiales pasa por estas sofisticadas computadoras que realizan transacciones en fracciones de tiempo, sin ningún tipo de intervención humana.

Todos en Wall Street están alertas ante una medida que entrará en vigor a partir del 1° de marzo, que busca impedir que los traders de alta frecuencia dispongan antes que el resto de una de las informaciones más sensibles que publica el gobierno de EE.UU.: los datos mensuales de empleo.

El Departamento de Trabajo de ese país anunció que ya no entregará los datos 30 minutos antes de su publicación oficial a los periodistas acreditados, una tradición que se mantuvo durante décadas y que permitía a los cronistas preparar sus notas durante media hora para poder brindar la información en tiempo real.

De acuerdo con autoridades del gobierno de Trump, este lapso de tiempo en el que se entregaban por anticipado los datos mensuales a los periodistas especializados no impidió que los especuladores contaran con la información antes que los demás, lo que daba una ventaja comparativa muy importante a la hora de invertir en los mercados.


Las milésimas de segundo que estos algoritmos tardan en enviar enormes cantidades de órdenes de compra y venta a muy corto plazo hacían que pudieran obtener mayores ganancias que los demás, aparte del riesgo de que se generaran fraudes financieros con la información obtenida.

En la práctica, los periodistas que tienen derecho a recibir cada primer viernes de mes los datos de empleo antes que los demás, cuentan con una autorización para ingresar a una sala especial del Departamento de Trabajo ubicada en Nueva York, donde están obligados a mantener un embargo informativo de media hora. Después de atravesar varias medidas de seguridad y dejar sus celulares, cámaras y relojes inteligentes en la entrada, son encerrados a las 8:00 de la mañana en un búnker donde se les entrega el informe de empleo, que consta de 40 páginas.

Media hora más tarde, la información se hace pública, mientras que los periodistas tienen derecho a empezar a enviar sus comentarios, análisis y crónicas a sus medios y clientes, entre los que se encuentran los traders de alta frecuencia. Antes, estos cronistas habían escrito sus textos en computadoras sin conexión de Internet, la que es reestablecida a las 8:30 para que puedan transmitir.

Pero ahora, el gobierno de Trump decidió poner fin a esta práctica, ya que considera que beneficia a los especuladores. A partir de marzo, todos los datos serán publicados primero en el sitio web del Departamento de Trabajo, desde donde los periodistas podrán tomar la información y divulgarla.

"El gobierno está gastando millones de los contribuyentes para garantizar estos embargos que benefician a los traders. Esto no va en línea con la misión de una agencia de estadísticas de proveer un acceso igualitario para todos", opinó Erica Groshen, ex directora de la Oficina de Estadísticas Laborales.

La medida tomada con las estadísticas de empleo no es una novedad en esta materia. En 2018, el Departamento de Agricultura había decidido hacer lo mismo con sus datos mensuales de cosechas, al considerar que los traders de alta frecuencia tenían una ventaja de dos segundos entre el momento en que recibían la información y que el organismo publicaba los datos en la web.

Desde entonces, las cifras son publicadas directamente en el portal del Departamento de Agricultura, que no está exento de cometer errores, demoras y que, en más de una ocasión, vio saturarse el acceso a su sitio por la cantidad de interesados que pugnaban por ver los datos recién publicados. Incluso más de un analista advirtió del riesgo de que la información fuera hackeada en el momento en que se estaba cargando.




ENEMIGOS ÍNTIMOS

Para la prensa especializada, tanto escrita como televisiva, cuyos ingresos provienen en gran parte del trabajo de anticipar y analizar en tiempo real los datos publicados, la medida es un golpe duro de asimilar. Muchos consideran que se trata de un capítulo más en la pelea que libra el presidente estadounidense con buena parte de los periodistas, muy críticos con la gestión de Trump.

Pero la más perjudicada es la agencia Bloomberg, fundada por Michael Bloomberg, pre-candidato a la presidencia por el partido Demócrata. La empresa obtiene buena parte de su facturación del envío de estas informaciones a través de sus terminales a los distintos operadores en Wall Street, entre ellos los traders de alta frecuencia.

Para varios analistas, con la campaña comenzando a recalentarse por el juicio político a Trump, el presidente podría intentar que la cobertura de las elecciones que haga la agencia no sea tan contraria a sus intereses.